Incertidumbre en las competiciones: los efectos del Covid-19

Vicente Poveda, en un partido del Ángel Ximénez | ÁNGEL XIMÉNEZ

Muy difícil se hace mantener una línea regular. Es más complejo incluso de lo que en un principio pudiera imaginarse. Pero es la realidad de la nueva normalidad, que lleva a determinados problemas en todos los ámbitos y no sólo en el deportivo. Respecto de éste, gran parte de los conjuntos de la provincia, en las principales categorías de las diferentes disciplinas, saben ya de los efectos de la pandemia de Covid-19 más allá de lo más importante, que es el apartado sanitario. Debido al coronavirus con origen en la ciudad china de Wuhan son hasta doce los encuentros que en uno u otro momento tuvieran que aplazarse para las entidades cordobesas. Y la cifra puede incrementarse en breve, antes del miércoles.

Sin ir más lejos, este fin de semana se suspendieron dos partidos. Uno de ellos fue el que debía enfrentar al Córdoba Femenino y el Cáceres en el Grupo Sur A de la Reto Iberdrola -dentro de la cuarta jornada del campeonato-. El otro que salió del calendario en la fecha que le correspondía fue el del Córdoba Patrimonio de la Humanidad ante el Inter en Primera de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS). Y pudo haber un atraso más. De hecho se contabilizó hasta el viernes, pues entonces la Federación Española de Baloncesto (FEB) determinó que el encuentro entre el Bodegón Andalucía Cimbis y el Climanavas Agrometal Peñarroya del Grupo D-B de EBA se disputara. La razón es que ambas entidades confirmaron resultados negativos en sus plantillas en pruebas de antígenos tras un posible contagio en la plantilla del primero de los equipos.

En cualquier caso, hasta ahora cada fin de semana se produjo un aplazamiento como mínimo. Los peores parados fueron el citado Córdoba Patrimonio de la Humanidad en Primera de la LNFS, el Ángel Ximénez en Sacyr Asobal, el Deportivo Córdoba en Segunda femenina y el también mencionado ya Climanavas Agrometal Peñarroya. Los blanquiverdes tuvieron que esperar unos días más para iniciar el campeonato al tenerse que atrasar su duelo inaugural en la pista del Real Betis. Y el equipo de Josan González está muy cerca de vivir su tercera cancelación temporal del curso: el de su encuentro del miércoles en Valdepeñas ante el Viña Albali. Lo cierto es que hoy por hoy todos los problemas se dieron en sus rivales y nunca en su vestuario. Diferente fue la situación para el cuadro pontano y el cajista pues sus dos choques pendientes lo fueron por positivos propios. Eso sí, la entidad de la máxima categoría de balonmano pudo recuperar ambos partidos.

Porque el Ángel Ximénez tuvo opción de disputar recientemente sus encuentros ante el Helvetia Anaitasuna y el Bada Huesca. También es reseñable la circunstancia de los dos duelos que se quedaron en el aire por el atraso en el comienzo de Sacyr Asobal que en su día se acordó. De esta forma, casi puede considerarse que son catorce los aplazamientos y quince los que, casi con toda seguridad, van a sumarse de aquí al miércoles. En cuanto al Deportivo Córdoba, mantiene sin jugar sus choques con el Atlético Torcal y El Almaraz; al igual que el Climanavas Agrometal Peñarroya los que les enfrentaba al Ciudad de Huelva y el Xerez. También sufrieron una suspensión el Pozoblanco en el Grupo X-B de Tercera -ante el Castilleja-, el Bujalance en el Grupo V-A de Segunda B -ante el Xerez- y el Dobuss Córdoba en el Grupo B de N1 Nacional femenina -ante el Unicaja Andalucía-.

Así resulta muy complicado en ocasiones gozar de regularidad competitiva, un hecho éste que sin embargo no pasa factura por ahora a los distintos conjuntos afectados. Es lo que tiene la denominada nueva normalidad, que todo está supeditado, y es lógico, a la incidencia directa o indirecta del Covid-19. También es normal que haya numerosos aplazamientos, más allá de la provincia, durante las últimas semanas al haberse dado un incremento de datos negativos en el segundo brote epidémico del coronavirus. Por lo menos, eso sí, las competiciones continúan adelante aunque sea a duras penas en algunos casos. Sobre todo cuando determinadas disciplinas padecen mucho más los efectos de la enfermedad. El ejemplo más claro en este sentido, donde ni siquiera hay incertidumbre ya sino simplemente compás de espera para confirmaciones, es el del atletismo en su rango popular. Córdoba, la capital y los demás municipios, no disfruta de carreras de sus circuitos -el de Diputación y el del Instituto Municipal de Deportes (Imdeco)- desde principios de marzo. Y parece difícil, casi imposible de hecho, que vuelva a haber una sola prueba en lo poco que resta de año.

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