Un hito inolvidable en medio de la inquietud

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En una continua montaña rusa. Este lunes se cumplieron seis años de aquel gol de Uli Dávila que hizo explotar a la ciudad de Córdoba. Cientos de miles de cordobesistas se agolparon a las calles para celebrar un histórico ascenso a Primera División. Por aquel entonces, los aficionados pensaban que era la hora de poder asentarse en la máxima categoría a nivel nacional, pero bien es cierto que la realidad es muy distinta a día de hoy. Después de seis campañas, la actualidad blanquiverde pasa por el Juzgado con la incertidumbre de saber qué pasará con respecto a la próxima temporada. Un contraste duro y doloroso para los miles de fieles que siguen a esta entidad y que pensaban que era su momento para brillar en el fútbol español.

El 22 de junio de 2014 comenzó con la tónica habitual. El Córdoba necesitaba ganar o un empate con goles en el feudo de Las Palmas, pero pronto se le puso cuesta arriba. Apoño adelantó a los amarillos en el marcador y los blanquiverdes necesitaban sí o sí marcar, sin embargo, las ocasiones no llegaban. El conjunto dirigido por Josico Moreno estaba más cerca de sentenciar la eliminatoria, aunque la poca efectividad arriba del propio Apoño o Aranda hizo creer a los califas. Con el paso de los minutos, y una invasión local de por medio, llegó el gran momento para los cordobesistas. Uli Dávila remató un balón cabeceado por Raúl Bravo a la portería de Barbosa. La alegría, y parte de violencia entre aficionados amarillos, se desató tanto en Gran Canaria como en Córdoba. La plantilla dirigida por Albert Chapi Ferrer estaba en Primera División, aunque actualmente, y tras seis años, la situación es muy distinta.

El día a día de la afición blanquiverde no está siendo el esperado. Tras unos años donde creía estar entre los mejores, el Córdoba se pelea diariamente contra varias querellas mientras que su futuro sigue envuelto en una incertidumbre constante. Muchos acontecimientos han rodeado al conjunto califa en la última campaña como la detención del anterior presidente Jesús León, la venta de la Unidad Productiva, la recusación del juez que estaba llevando el caso, dos autos a la espera de ser ratificados, más la planificación deportiva sobre una posible participación en Segunda División B. Ésta aún no es segura debido a que Infinity, actual dueño de la entidad, no sabe si podrá inscribir al equipo en la categoría de bronce del fútbol español.

Por otro lado, julio puede ser el mes que dirima todos los enfrentamientos que maneja el conjunto blanquiverde en el juzgado. Además, deberían ir conociéndose los primeros nombres de futbolistas para el primer proyecto por parte de Infinity. No se sabe con certeza que podrá pasar en apenas un mes o en qué situación podría estar el Córdoba en el mes de agosto, pero los aficionados saben que, en cuestión de seis años, la actualidad de su equipo ha variado totalmente. De un ascenso a Primera División a no saber qué pasará la próxima temporada. Un hito inolvidable en medio de la inquietud.

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