Equilibrio bajo presión: la dura realidad del Córdoba

Samu pugna con un jugador del Depor. FOTO: MADERO CUBERO
Con problemas para hacer goles, se ve forzado a rozar la perfección en defensa... donde se le acumulan contratiempos

Equilibrio. El Córdoba lo tuvo y sus buenos beneficios le reportó: empezar con victoria, engarzar el mejor arranque desde hace décadas, sobresalir por su seguridad atrás, situarse en zona de play off desde el principio, colocarse en puesto de ascenso directo tras un buen puñado de años sin hacerlo, opositar al liderato... Marcando pocos goles, sí. Pero los suficientes como para ir anotándose apuntes notables en su expediente. Y siempre encajaba menos. Lo dicho: equilibrio. Siempre difícil de mantener y, para el Córdoba, imposible en las últimas semanas.

Las dos derrotas consecutivas, padecidas en las salidas a Las Palmas (2-0) y Lugo (1-0), han sacado a los blanquiverdes de la zona aristocrática (están, con todo, a tres puntos del segundo) y han hecho saltar la alarma entre un sector del cordobesismo. ¿Qué pasa? La escasa productividad ofensiva exige un balance defensivo que roce la perfección. Firmando un promedio inferior a un gol por partido (8 en 9 jornadas), las esperanzas de moverse en los puestos altos pasan por tener una trinchera infranqueable. Y resulta que atrás, precisamente en esa zona, Pablo Villa está coleccionando contratiempos desde el minuto uno del campeonato.

Mikel Saizar es indiscutible en la portería. El de Ibarra está solventando su trabajo con nota. Sus intervenciones han valido puntos y en las derrotas ha impedido que el marcador fuera más feo para los intereses blanquiverdes. El resto ha sido un puzzle en contínua confección. Fran Cruz irrumpió como titular por la lesión de Armando y se ganó la plaza en propiedad. Luego, cuando se rompió Raúl Bravo, llegó Bernardo, que esta semana ha dejado el sitio al central motrileño en Lugo. Por otra parte, Iago Bouzón va por su segundo percance físico y ahora tiene para tres semanas de baja. En Las Palmas jugó de lateral derecho en el sitio del holandés Janse, que sigue su progresión y retornó en el Anxo Carro. En la izquierda, Samu de los Reyes cobra ventaja para afianzarse aunque en esa posición también actuaron Raúl Bravo -que está a punto de volver a las citaciones- y el canterano Dani Espejo en lo que va de Liga. La formación de la retaguardia no es tarea sencilla y la colaboración defensiva de los mediocentros no ha resultado, en ocasiones, la más adecuada. ¿Consecuencia? Tres goles en las dos últimas jornadas, los mismos que había recibido en las siete anteriores.

El próximo sábado comparece el Córdoba en El Arcángel ante el Sabadell. Al calor de su hogar, donde no conoce la derrota y solo ha concedido dos goles, el equipo de Villa afrontará su primer episodio de tensión en lo que se abrió como una campaña amable y feliz. No es un drama, desde luego, pero sí una situación preocupante. Las fórmulas pasan por acorazar la defensa, pero también por reactivar el juego de ataque. Todos miran a Xisco -tres goles en nueve partidos, una cifra aceptable-, pero el cordobesismo aguarda también la explosión de Germán Pacheco y, principalmente, del mexicano Uli Dávila. Ahora que el Córdoba concede más atrás, tendrá que subir el nivel arriba. Se trata de compensar situaciones para rearmarse como candidato a lo máximo. Volver al equilibrio.

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