La RFEF desestima las alegaciones del Córdoba CF y mantiene la sanción a Percan
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha cerrado la vía del recurso al Córdoba CF. El organismo federativo ha desestimado las alegaciones presentadas por la entidad blanquiverde contra la expulsión de Diego Percan en el derbi andaluz frente al Granada CF y ha ratificado la sanción de un partido de suspensión por el tirón de pelo al joven nazarí Izan González. La resolución llega apenas tres días después del triunfo del equipo de Iván Ania gracias al tanto de Jacobo González en el minuto 85.
La acción que el club intentó tumbar se produjo en el tramo decisivo del partido, aun con empate a cero y con 10 minutos restantes en el cronómetro. El colegiado Sergiu Claudiu Muresan, del Comité Valenciano, expulsó al delantero leonés con tarjeta roja directa por, según consta en el acta arbitral, “tirar del pelo a un adversario, derribándolo, estando el balón en disputa”. La jugada dejó a los blanquiverdes en inferioridad numérica en un tramo clave, si bien el conjunto cordobesista todavía firmó la victoria gracias a la volea ajustada al palo izquierdo de Jacobo González tras un centro de Vilarrasa.
El historial de partidos del Córdoba CF con Muresan Muresan es, cuanto menos, llamativo. El arbitro rumano, adscrito al Comité Valenciano, ha dirigido un total de 8 partidos del Córdoba CF, con un balance favorable a los califas: 3 victorias, 3 empates y 2 derrotas -tras el duelo ante el Granada-. Sin embargo, el Córdoba CF ha acabado con 10 jugadores sobre el terreno de juego en 5 de esos 8 encuentros por las expulsiones de Carlos Marín, Jorge Moreno, Valverde, Martínez y, ahora, Percan. Fue también el colegiado de la final del play off de ascenso a Segunda División, que acabó con los blanquiverdes en la categoría de plata, no sin antes poner en duda la participación de Alberto Toril en el partido por la férula presente en el brazo del delantero.
El argumento del club: un agarrón de camiseta y un contacto accidental
El Córdoba CF construyó su recurso a la sanción de Percan sobre una tesis muy concreta. Defendió que la acción carecía de los elementos propios de una conducta violenta, al no existir golpe, agresión, acometida ni utilización de fuerza excesiva sobre el adversario. Y es que, según el escrito de alegaciones, “no existió un tirón de pelo voluntario, violento o agresivo, sino una sujeción inicial de camiseta que, por la dinámica del lance, la caída de nuestro jugador y la disposición del cabello del rival, derivó accidentalmente en contacto con la parte final del pelo”. Sobre esa base, el club solicitó dejar sin efecto la amonestación e incorporó prueba videográfica al expediente para tratar de acreditar su versión.
El Comité, sin embargo, ha aplicado su criterio habitual. La doctrina del organismo federativo y del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) exige una prueba concluyente del “error material manifiesto” para desvirtuar lo recogido por el árbitro, beneficiario de la presunción de veracidad iuris tantum que le otorga el artículo 27 del Código Disciplinario.
Tras visionar las imágenes aportadas, la resolución concluye que “se observa claramente como el jugador expulsado tira del pelo al adversario”, una circunstancia que el órgano disciplinario considera “plenamente compatible con la descripción de los hechos recogida en el acta arbitral”. De hecho, el Comité sostiene que las imágenes no solo no contradicen al colegiado, sino que corroboran “que la acción comporta el derribo del adversario tal y como se describe en el acta”. La consecuencia es la prevista en el artículo 130.1 del Código Disciplinario de la RFEF: un partido de suspensión, con las multas accesorias.
Percan se explica en redes: “En ningún momento pretando agarrar del pelo”
Más allá del trámite federativo, el propio futbolista ya había fijado su posición públicamente. A través de sus redes sociales, el delantero leonés, que había entrado al césped en el minuto 58 en sustitución de Adri Fuentes, negó cualquier intencionalidad y planteó una propuesta con tono irónico: “En ningún momento pretendo agarrar del pelo al rival. Lo que podríamos hacer es cambiar la norma y obligar a jugar con el pelo recogido porque, ahora, un intento de agarrón se convierte en una agresión”. La publicación abrió un intenso debate en redes en torno al lance, pero la sanción se mantiene firme en primera instancia disciplinaria.
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