Córdoba CF - Real Sporting
El Córdoba CF sobrevive a la locura frente al Real Sporting para seguir soñando
Un último clavo ardiendo al que agarrarse para prolongar la ilusión una semana más. No era una cuestión fácil. Nunca lo es si solo confías en la fe. Pero tanto Córdoba CF como Real Sporting de Gijón se veían las caras en El Arcángel con la premisa de mantener el sueño hasta el final, con el objetivo de ganar para eliminar a un contrincante y con la quimera de tratar de acercarse al 'top 6'. Un duelo de poder a poder donde la redención pasaba, innegociablemente, por sumar de tres. Los blanquiverdes llegaban lanzados, los rojiblancos con ganas de sumar a domicilio, y el partido no defraudó.
El Córdoba CF arrancó bien el partido. Con personalidad, posesión, presión intensa y algunas llegadas de peligro. Las principales señas de identidad califas. De hecho, el buen juego pudo dar su recompensa en el minuto 6, cuando Adri Fuentes, aprovechando un error en el bote de Pablo Vázquez, arrancó la moto desde el centro del campo y se plantó solo ante Rubén Yáñez, aunque marró en la ejecución final. Primer aviso serio. Poco después, los pupilos de Iván Ania también rozaron el gol tras un buen centro de Del Moral que remató Rubén Alves por encima del larguero en el área pequeña. El cuadro local estaba cómodo sobre el verde, tranquilo y con ganas de agradar a su público.
Sin embargo, el Real Sporting de Gijón fue creciendo poco a poco con el paso de los minutos. Al cuarto de hora, los asturianos avisaron con una jugada entrelazada que, tras varios toques en la frontal, acabó con un balón filtrado para Otero, que mandó a las nubes su definición. Pero el que avisa no es traidor. El bloque visitante detectó el espacio a la espalda de la defensa blanquiverde y comenzó a explotarlo hasta provocar el descalabro. Así, tras un buen pase en largo del adamuceño Andrés Cuenca, acabó llegando el primer golpe. El balón al espacio lo recibió un velocísimo Otero, habilitado por Rubén Alves, y ante la salida de Iker Álvarez tan solo tuvo que aprovechar el bote para picar el cuero con una buena vaselina y firmar el 0-1 (18').
El tanto dejó 'grogui' a los de Iván Ania, pero ahí apareció Iker Álvarez para mantenerlos en el partido. El arquero hizo gala de sus reflejos deteniendo con una mano dura el remate a bocajarro de Dubasin, tras un centro de Gelabert. El susto sirvió para despertar a los califas, que tras la pausa para la hidratación -donde el cuadro gijonés perdió a su goleador Otero por lesión-, dieron un paso adelante. El Sporting siguió buscando la espalda local, pero el Córdoba CF finalmente encontró el premio al filo del descanso. Tras un aviso previo invalidado por fuera de juego de Sergi Guardiola, Carracedo logró espacio por su banda derecha para avanzar y colocar un centro milimétrico al corazón del área pequeña. Ahí apareció Kevin Medina para firmar un testarazo inapelable, picado y a bocajarro, superando a Yáñez para hacer el 1-1 (43') con el que se llegaría al descanso.
Poco cambió tras el paso por la caseta de vestuarios, con una excepción que resultaría trascendental: la entrada de Jacobo González al campo en detrimento de un Sergi Guardiola tocado. El Córdoba CF siguió dominando, mientras que el bloque rojiblanco continuaba buscando las cosquillas a la espalda de la zaga local. Guille Rosas, así, rozó el 2-1 (52') en un veloz contragolpe con un tiro escorado blocado sin problemas por Álvarez, y acto seguido, Adri Fuentes pidió penalti tras caer en un forcejeo con Pablo Vázquez y Cuenca dentro del área. Ni el colegiado ni el VAR apreciaron nada punible en la acción. Apenas tres minutos después, llegó una clarísima para los locales: córner en corto, pase a la frontal y Vilarrasa, con un disparo colocado que desvió un defensor, acabó estrellando el cuero contra la madera.
Era el preludio de la que sería, sin duda, la jugada del partido. El 2-1 y todo el terremoto ocurrido a continuación. Corría el 63' de encuentro cuando Jacobo cazaba un balón en el balcón del área. Al '10' le habían llovido pitos de su propia afición desde su entrada al terreno de juego en cada intervención, pero no dudó en cargar la pierna y disparar, con la fortuna de que su tiro rebotó en Diego Sánchez, despistó a Yáñez y acabó en el fondo de las mallas. No lo celebró el madrileño. La piña de jugadores se formó a su alrededor y, una vez que se disolvió, Jacobo respondió a la grada con reiterados gestos con sus manos imitando las críticas, instando al respetable a que siguiera hablando. Como es lógico, El Arcángel respondió con una sonorísima bronca a su propio jugador.
Desde ese momento, el fútbol pareció pasar a un segundo plano, convirtiendo el verde en un escenario tenso. Carracedo pedía calma y cabeza a la grada, mientras la división de opiniones afloraba: los pitos seguían cada vez que Jacobo tocaba el balón, aunque con el paso de los minutos un sector comenzó a combatirlos con aplausos. Mientras tanto, el Real Sporting de Gijón rozó el empate con una ocasión de Pablo García anulada por fuera de juego previo (71'). Los locales perdonaron con un tiro escorado de Percan al lateral de la red, poco antes de que Albarrán pusiese la sentencia. En el 88', Diego Bri pinchó el balón dentro del área y encontró al espacio la llegada del lateral, que, escorado, batió por alto a Yáñez para subir el 3-1. El equipo visitante no dijo su última palabra, y Gelabert recortó distancias en el tiempo extra (92') con un disparo cruzado.
Pero no había tiempo para más sobresaltos en una tarde de emociones extremas a orillas del Guadalquivir. Pese a todo lo , el Córdoba CF acabó amarrando un triunfo de un valor incalculable, enlazando, por primera vez en toda la temporada, cuatro victorias consecutivas. Una racha formidable que permite a los de Iván Ania superar al conjunto asturiano en la tabla, asaltar la zona media-alta de la clasificación y soñar con dar caza a los puestos de privilegio en este último mes de competición. El bloque califa reafirma sus buenas sensaciones y demuestra que hay vida y ambición más allá de la permanencia.
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