Los cambios rescatan al Córdoba CF en Vigo (2-2)
Sucedió en Vigo. El primer empate de la temporada para el Córdoba CF llegó en su visita al Abanca Balaídos. Llegó a estar hasta dos veces por debajo en el marcador y hasta con 9 futbolistas en el tramo final. Una situación anómala llegó para un resultado anómalo en cuanto al Córdoba se refiere; un marcador donde claramente los hombres que entraron de refresco fueron de vital importancia para que el Córdoba sumara un punto 153 días después.
Iván Ania dispuso sobre el verde del Abanca Balaídos el mismo once que ganó al Leganés y Eibar; como era de esperar, ninguno de los que inició en el fracaso de El Paso lo hizo en Vigo. Empezaron los locales avisando antes del 10', con un disparo de Capdevila que atrapó Íker Álvarez. Antes, Percan fue bien al espacio pero no encontró socio en el área y su jugada acabó en nada. Una conducción de Carracedo que termina en nada. En unos primeros 15 minutos de apenas ocasiones, salvo la parada de Íker y otra de Carracedo, que culminó un contraataque comandado por Diego Bri, modelado por Éder García y finalizada por el extremo catalán, que vio cómo el balón salió rozando el poste. El 23' cordobesista empezaba a carburar y volver a ser de lo mejor de su equipo. Atrás, una pérdida de Éder García casi en área propia propició que Íker despejara con una parada abajo ante Óscar Marcos.
Con todo parejo en el ecuador de la primera mitad, el propio Córdoba protagonizó la cara y la cruz en apenas dos minutos. Primero, una pérdida de Éder en el centro del campo y el balón va a parar a Kibet. El extremo local no encontró oposición en apenas 30 metros: cuando lo hizo, Isma Ruiz fue menos contundente de lo habitual. El keniano, que tampoco halló oposición en los centrales, batió a Íker Álvarez por bajo tras un recorte en la frontal. Apenas habían pasado dos minutos de esta acción cuando Carracedo, protagonista en las acciones ofensivas anteriores que el Córdoba, lideró un contraataque hacia el esprint por banda izquierda de Diego Bri, que cruzó el esférico hacia donde no podía llegar Coke Carrillo.
El gol del alicantino bajó lo que el Celta Fortuna se estaba creciendo en el partido y dio paso a un dominio mayor del Córdoba, tanto en control del balón como en acercamientos de peligro. Los celtistas se acercaban tímidamente hasta una acción que hizo perder el equilibrio conseguido por los blanquiverdes. Álex Martín, en una pérdida en la línea defensiva, hizo una dura entrada sobre Óscar Marcos e impactó sobre el tobillo del atacante con gran fuerza. Lo que inicialmente fue amarilla pasó a cartulina roja tras revisión del VAR. Ni mucho menos fue el preludio idílico para el paso por vestuarios.
A la vuelta, se esperaba que Iván Ania reforzara la zaga tras quedarse con diez. Más que la entrada de Rubén Alves, lo que más sorprendió fue que Carracedo se quedara en la banca, aunque el catalán ya tenía amarilla. El hispano-brasileño despejó por arriba todo lo que se acercó en su radio de acción, pero por abajo llegó el desempate gallego. Álvaro Marín aprovechó un balón rechazado por Íker Álvarez, tras disparo de Óscar Marcos, para adelantarse con uno menos.
Durante varios minutos, el Córdoba parecía muerto. Parecía. La entrada de Enol y Víctor Sánchez refrescó el ataque del equipo, perdido durante mucho tiempo con Percan y Éder García desaparecidos en combate. Tasende filtró un pase raso y potente para la internada de Budesca, que puso el balón a su justa medida para que Víctor Sánchez no se lo pensara dos veces y superara a Coke Carrillo.
El tramo final y la expulsión de Isma Ruiz por doble amarilla -clara y más aún estando amonestado- hicieron activar el modo supervivencia para el Córdoba, que no tuvo más remedio que ser pragmático y agazaparse atrás en busca de mantener el resultado. Identidad no es solo una manera de jugar, sino una manera de saber competir. Con todas circunstancias, a veces dadas y a veces autoimpuestas, el Córdoba se llevó el botín del punto en Vigo.
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