Antonio Casas, el último nombre en una lista de históricos goleadores

Antonio Casas durante la celebración en Las Tendillas

Araujo, Hermida y Andrade, Homar y Miralles, Rivera, Manolín Cuesta, Valentín, Ramos y Óscar Ventaja, Dani, Uli Dávila, y ahora, un rambleño llamado Antonio Casas. El delantero blanquiverde ha logrado meterse en la historia del Córdoba CF con su gol anotado en el estadio Romano José Fouto de Mérida, logrando enloquecer a una ferviente hinchada desplazada que hizo temblar los cimientos con un gol que certificaba, sin mirar otros resultados, que el Córdoba sería la próxima temporada equipo de Primera RFEF. El ascenso ya comenzó a celebrarse en el descanso, con la derrota del Cacereño, pero lograr la victoria significaba cerrar el círculo, dejar el mejor sabor de boca y hacer ver al resto de equipos que, pese al ascenso, este Córdoba sigue queriendo más.

Y el Córdoba CF volvió a tocar el cielo en Las Tendillas

Y el Córdoba CF volvió a tocar el cielo en Las Tendillas

Y es que estos goleadores son los que logran grabar su nombre a fuego en el libro de la historia del club califa. No importa la edad, puesto que todo cordobesista conoce las gestas de Manolín Cuesta, Valentín, Óscar Ventaja o Uli Dávila. Grandes goleadores en momentos decisivos que consiguieron grabar a fuego ciertos instantes en el imaginario blanquiverde, pasando así a la historia como grandes goleadores de la historia del equipo.

Hay que remontarse hasta la temporada 1955-56 para recordar los primeros de esta ristra de anotadores. Pese a que el ascenso se consumó con una derrota en Almería, el Córdoba y su hinchada lo festejaron la siguiente semana sobre el césped de El Arcángel, en un festival de goles frente al Ceuta que firmaron Hermida, Andrade y Araujo, por partida doble. El 4-0 sirvió para confirmar las sensaciones y para festejar el primer ascenso de la historia del Córdoba CF, promocionando, en su segundo año de historia, a la Segunda División del fútbol español.

Tras esta gesta, el crecimiento del conjunto califal tan solo fue en aumento, logrando establecerse en la categoría de plata para, unos años después, dar el salto a la élite en una de las épocas más gloriosas del equipo. En uno de los momentos claves del recuerdo cordobesista, Miralles logró imponerse como el héroe de aquel ascenso, firmando tres tantos que, junto con el de Homar, culminaron una goleada frente al Recreativo de Huelva que abría las puertas del olimpo español al Córdoba CF.

Finalmente, en el tercero de los ascensos, llegó el momento de que se produjese en casa el que, a la postre, sería la única promoción del Córdoba CF como local. Corría el año 1971 cuando un cordobés de nombre Manolín y de apellido Cuesta escribía la primera de sus páginas en la historia del club califal. Junto con Rivera, conseguirían sentenciar su partido contra el Hércules para cerrar el segundo ascenso del equipo blanquiverde a la Primera División.

El mismo Manolín Cuesta sería el autor del gol en la siguiente gran gesta histórica del equipo, con otro ascenso emblemático, aunque más que por su celebración, por cómo se produjo. Transcurrieron diez años desde el último ascenso a Primera División, y el Córdoba CF había dado con sus huesos en Segunda División B. El delantero cordobés, tras un exitoso paso por el RCD Español, volvió a la que un día fue su casa para intentar sacar del pozo a los blanquiverdes. Con el Ibiza como principal rival, los cordobeses visitaron tierras mallorquinas para intentar sentenciar el salto de categoría. Pese al tanto inicial de los locales, Manolín Cuesta volvió a vestirse de héroe para anotar la igualada y, así, firmar un nuevo ascenso para el equipo.

Como en toda historia que se precie, los momentos malos también fueron protagonistas durante un periodo de tiempo. En 1984, el Córdoba CF caía a Tercera División, aunque sería un paso tan efímero como el firmado por el actual Córdoba en Segunda RFEF. La siguiente temporada, Valdepeñas sería la protagonista en un ascenso que prácticamente se sentenció en el partido de ida. El 4-0 cosechado en El Arcángel daba una amplia renta al conjunto dirigido por Iosu Ortuondo que, pese a ello, no se dejó llevar y logró vencer también como visitante gracias al tanto de Valentín.

El siguiente ascenso es, quizás, uno de los que con más cariño se recuerdan dentro del seno cordobesista. El Cartagenazo de 1999 fue uno de esos instantes que crearon afición, diseñaron una identidad y dieron un valor añadido a los colores blanco y verde. Tras 16 años vagando por las catacumbas del fútbol español, el Córdoba CF al fin lograba recuperar una categoría que nunca debió de haber perdido. Volvía a Segunda División, y lo hacía gracias a los goles de Ramos y Óscar Ventaja, que culminaban una remontada épica que enloqueció a toda una ciudad.

En Huesca, 175 fueron los “locos” que se desplazaron para otro de los grandes momentos del equipo califal. Otra travesía por el desierto, aunque esta ciertamente más breve -tan solo dos años- que se veía culminada con un gol icónico. Lo firmaría Dani quien, desde los 11 metros, colocó la igualada para así desatar el delirio en el fondo sur de El Alcoraz. El ascenso significaba volver a codearse con el fútbol profesional, y no había otra forma de celebrarlo que por todo lo alto. Las Tendillas, una vez más, se llenarían de blanco y verde para festejar una nueva promoción.

Sin embargo, y con todo esto, quizás el más icónico y rocambolesco gol de ascenso fue el que se vivió en Las Palmas de Gran Canaria. Córdoba y Las Palmas se jugaban una plaza en Primera División en uno de los ascensos más agónicos y extraños que se recuerdan ya no solo en el Córdoba, si no en el fútbol español. Tras el 0-0 cosechado en el duelo de ida, los pupilos del Chapi Ferrer se lo jugaban todo en las islas. El tanto inicial de Apoño daba la ventaja a los canarios, que la mantuvieron hasta el último minuto. Con ya prácticamente todo decidido, pero con algunos instantes aún por disputarse, la hinchada local decidió invadir el terreno de juego para celebrar el ascenso. Uno que nunca se dio puesto que, tras diez insufribles minutos, el encuentro se reanudó y un menudo ariete mexicano, conocido como Uli Dávila, sería el encargado de rematar el pase de Raúl Bravo para devolver al Córdoba CF a Primera División.

Ahora, Antonio Casas se une a toda esta ristra de grandes goleadores de la historia del Córdoba CF. Con su tanto en Mérida, el delantero rambleño selló un ascenso que nunca peligró, puesto que el dominio del conjunto blanquiverde sobre el Grupo IV de Segunda RFEF fue tal que ni tan siquiera se pudo poner en duda. Con el 20 a la espalda, Casas se enfundó la casaca de héroe que también portaron otros grandes nombres para llevar el delirio a la grada, a Córdoba, a Las Tendillas y al corazón de todos los cordobesistas.

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