El Ángel Ximénez firma una victoria balsámica sobre la bocina frente al Torrelavega
El deporte guarda, en ocasiones, guiones impenetrables que cruzan el umbral de lo racional para instalarse en la épica pura. El Cajasol Ángel Ximénez firmó este sábado un triunfo absolutamente balsámico ante el Bathco BM Torrelavega (26-25) en un choque de máxima tensión. Un gol de Gonçalo Ribeiro a falta de escasos cuatro segundos desató la euforia en el pabellón Alcalde Miguel Salas, premiando la resistencia de un equipo que huye del descalabro con una victoria que recompensa el empuje de una afición volcada y la fe inquebrantable de los pupilos de Toni Malla.
El inicio fue inmejorable para la escuadra pontanesa, dispuesta a imponer su ley. De hecho, dos goles de un certero Mario Dorado en los primeros compases encendieron rápidamente los ánimos en la grada local. Sin embargo, la reacción visitante no se hizo esperar en exceso. El acierto de Isidoro Martínez y de un incisivo Facundo Cangiani permitió a los cántabros igualar la contienda e, incluso, tomar ventaja mediado el primer acto. El cuadro local sufría en esos instantes los estragos de la precipitación en sus lanzamientos exteriores.
Pese a las adversidades, el conjunto andaluz apretó los dientes y logró igualar a diez al entrar en los últimos diez minutos de la primera mitad. El Torrelavega, apoyado en veloces segundas oleadas, volvió a abrir una brecha mínima (11-13). La reacción no se hizo esperar, emergiendo Dani Serrano y Mario Dorado para devolver las tablas al electrónico. Y, en ese tramo final, apareció la inmensa figura de Álvaro de Hita, quien detuvo un lanzamiento de siete metros que permitió cerrar el primer asalto con ventaja (15-14) tras un letal parcial de 3-0.
Tras el receso, el segundo tiempo arrancó con el cuadro pontanés sufriendo en inferioridad numérica, pero De Hita sostuvo a los suyos con intervenciones de máximo mérito. El choque entró en una fase crítica, de constante intercambio de golpes, con empates a 21 y 22 tantos que dejaban un escenario completamente abierto. En los instantes decisivos, Mario Dorado asumió la responsabilidad desde los siete metros para otorgar una renta de tres goles a los locales. No obstante, el Torrelavega reaccionó con fiereza y logró igualar el partido (25-25) en el último minuto tras castigar las dudas de los pontanos.
Y entonces, con la amenaza de un empate que sabía a poco, la magia irrumpió de la forma más inverosímil. Tras un rápido saque de centro, Gonçalo Ribeiro soltó el brazo desde su propio campo para anotar el gol de la victoria a cuatro segundos de la conclusión. Cosas del deporte. Un triunfo que inyecta una dosis de fe incalculable en la entidad, que alcanza los 16 puntos y toma oxígeno en su huida del descenso y de su promoción. La redención es posible y Puente Genil cree más que nunca en la permanencia
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