“Ahora sí que no nos lo puede quitar nadie”

Sandoval, en Reus | LOF

Lejos de lo que pudiera esperarse, apareció con rostro serio. Lo mostraba a pesar de que su equipo daba el paso básico para creer definitivamente en la permanencia. El Córdoba, que llegó a estar más cerca de Segunda B que de la A durante el tramo final del partido, superó a un Reus profesional en lo más estricto de la palabra y consiguió salir del descenso. Depende de sí mismo. Quizá fue precisamente toda la presión lo que hizo que Sandoval estuviera menos feliz en apariencia de lo que debiera. Pero se encontraba pletórico, como es normal. "Esto es para la ciudad de Córdoba, no creo que nos vaya a dejar caer", aseveró en un momento dado de una rueda de prensa en la que fue incapaz de contener el llanto.

Lloró el técnico califal a la hora de describir lo que suponía ganar el partido y qué era lo que pasaba por su cabeza y la de la plantilla cuando el partido se encaminaba al empate. "Teníamos a mucha gente detrás y nosotros nos jugábamos mucho. Esto es un sentimiento. Sabíamos que hacíamos a mucha gente feliz en Córdoba y creo que no lo merecíamos (perder el tren de la salvación)", expresó. Para el madrileño, lo de menos era la vistosidad del fútbol de los califales. Lo importante era la victoria. "Nos daba lo mismo jugar bonito que feo, había que ganar los tres puntos. Había que templar, intentar tener la ocasión que ha tenido Jova, salir a la contra. Al final este equipo se lo merece, porque hay que ganar sufriendo", expuso. "Llevamos remontando 16 puntos, esto es histórico. Se han dejado el alma, han sabido sufrir. Y el Reus ha demostrado que tiene mucha profesionalidad", continuó para ensalzar la labor de sus futbolistas antes de valorar el trabajo de López Garai, entrenador de los catalanes.

El de Humanes admitió que el empate, o la derrota si hubiera llegado después, dejaba al Córdoba en un punto de difícil retorno. "Los cambios han sido así. Sabíamos que cualquier error nos penalizaba, que cualquier otra jugada íbamos a sufrir, pero hay que quedarse con lo bueno. No le han sacado ninguna amarilla a los apercibidos. Que no nos dejen caer, que llevamos 15 jornadas luchando por la ilusión de una ciudad", apuntó de primeras en este sentido. "Sabíamos que íbamos a degüello ya a la última jornada y con ese gol dependemos de nosotros", añadió después. Tras el choque, Sandoval aseguró que "no hacía falta decirles nada" a los jugadores. "Había miradas cruzadas, gente llorando en los bancos, otra que quería templar y no podía", señaló. La emoción estaba, por tanto, desbordada en la plantilla después de salir de la zona del descenso.

"El vestuario está echando muchas lágrimas. Es un vestuario que no se merecía lo que había pasado durante el año. Es el equipo que más me gusta haber entrenado. Ha sabido encajar golpes durante todo el año y va a coger mucha, mucha fuerza para llegar al domingo (partido ante el Sporting) y poder culminar todo. Todavía no hemos conseguido nada, pero dependemos de nosotros ya y ahora sí que no nos lo puede quitar nadie", relató. Acerca de la afición, afirmó que les hace llegar "gratitud nada más". "Hemos estado emocionados porque detrás de nosotros hay gente que está haciendo muchísimo esfuerzo. Que crean que este domingo los necesitamos y nos den como la última vez ante el Huesca. Esto son sentimientos, gente que ama un escudo y a ver si nos da para ello", fue su mensaje para la hinchada califal.

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