El museo gigante de los artistas del día a día

Un hombre pasando ante uno de los murales de #madeinbarrio | MADERO CUBERO

Un señor camina por su calle. Lo hace como cualquier otro día, aunque uno cualquiera cruza sus pasos con una persona inesperada. Su estatura es colosal, pues mide unos nueve metros. El hombre se detiene y observa. Quizá estupefacto, muy probablemente alegre. Ante él una joven lanza una patada. Es probablemente la mejor metáfora de lo que representa su imagen en el muro, de cuatro pisos, de un edificio de la Acera de Granada. Ella, con nombre y apellidos, es uno de los protagonistas del arte urbano de Made in barrio, un proyecto de la Casa de la Juventud, de la mano de A las 6 en la playa, cuyo objetivo es dar vida a paredes de una zona que busca precisamente un tereno en la cotidianeidad de Córdoba. La del Distrito Sur, cargada de un ingente valor humano, tiene desde hace unos días su representación en varios puntos del Campo de la Verdad y del Cerro -el Sector Sur a grandes rasgos-.

Llaman la atención por sus dimensiones. Así como por su aparición, de algún modo sorprendente -aunque no es casualidad-, en lugares tan comunes como ligeramente caídos en la desidia. Son fachadas y paredes poco únicas, las normales en cualquier bloque de viviendas. O muros que apenas requieren la atención del viandante en el día a día por formar parte de la estética de un solar, de menor o mayor extensión. Y sin embargo son los lienzos perfectos para mostrar tanto el talento visible como el que es intangible. El patrimonio humano de un barrio, o un par mejor visto, queda reflejado a través de la fotografía. Es el fotoperiodista jerezano Juan Carlos Toro el encargado de retratar la relevancia de quiénes son y hacen el Distrito Sur de diferentes maneras. Son cuatro vecinos de esta zona, al otro lado del Guadalquivir, los que aparecen ante la mirada del paseante.

Cuatro murales colosales dibujan un nuevo paisaje en el Sector Sur desde unos días atrás. Forman parte de la acción ‘Inspirados’, que muestra la segunda fase del último gran proyecto de la Casa de la Juventud. Esa iniciativa se llama Made in barrio y pretende fomentar la creatividad de los jóvenes y, por ende, la puesta en valor del arte urbano. Pero también trata de otorgar la relevancia que merecen los personajes más o menos anónimos a la vista generalizada. Como puede ser María Ballesteros, la chica que lanza su patada en Acera de Granada. Campeona de España de taekwondo, es parte del Distrito Sur. Su inmensa fotografía refleja, en cierto modo, la fuerza de una zona de Córdoba para escapar de una rutina descompensada respecto de la existente más allá del Puente Romano. O del de Miraflores o el de San Rafael. Es expresión de la enérgica valentía de los hombres y las mujeres del mañana, que se construyen en el hoy.

El conjunto artístico, que se compone de esos cuatro inmensos murales a modo de grandes fotografías, también muestra a Rafael Martínez, más conocido en su barrio y a nivel artístico, como El Niño. Cantaor, es un emprendedor envidiable que sin tener experiencia comercial abrió y mantiene con éxito su propia tienda de alimentación -el colmado de toda la vida-. O a Robin, un joven cuya afición es el parkour, una práctica deportiva surgida en Francia a la que da vida en Córdoba junto a otros amigos -que lo son gracias a su actividad- a la vera del río y muy cerca de la Calahorra. O la mujer sin complejos, la valiente madre que es capaz de retomar sus estudios tras serlo y mirar al día a día con elogiable capacidad. Es Magdalena Moreno y también es imagen de la vitalidad de un Distrito Sur que ahora les contempla con mayor claridad.

Son muchos más los jóvenes que hacen del Sector Sur una zona siempre inquieta, a pesar de situarse en la lejanía no tanto física sino imaginaria -del colectivo y en lo material de la ciudad-. Sus inquietudes mueven y remueven desde ya a todos los que crucen el Guadalquivir, junto al recién inaugurado C3A o al corazón del Cerro como es la parroquia Jesús Divino Obrero, y expresan la heroicidad del arte de vivir, de actuar como uno considera y de no detener nunca sus aspiraciones. Los cuatro murales que les retratan son el resultado de ese ‘Inspirados’ -porque ellos inspiran- del proyecto Made in barrio, cuyo trabajo en primera fase también tiene su visualidad a esa orilla del río. Junto al Rey Heredia y a lo largo del entorno de Miraflores surgen otras piezas de arte urbano que no deben pasar desapercibido. Son las imágenes que expresan sin palabras, las estampas emocionales que son producto de Encajados. Ése es el nombre de la primera etapa de la iniciativa de la Casa de la Juventud promovida por A las 6 en la playa y con la docencia de los artistas Joan Tomás y Beatriz Sánchez.

Es fotografía social, porque la sociedad necesita de fotógrafos. La cámara es el alma de los 15 jóvenes que participaron del proceso formativo generado por la Casa de la Juventud, que a través de ese Made in barrio tiene un objetivo claro. La meta no es otra que dar rienda suelta a la creatividad de los chicos y chicas de Córdoba, siempre con la mirada puesta en su barrio, que éste se convierta en un amplio museo abierto y emocional. Una actuación que no quiere detenerse en el Distrito Sur, donde el arte contemporáneo comparte respiración con el que está a pie de calle y es el de los que caminan firme ante todo, sino que desea alcanzar otras partes de la ciudad.

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