Un Gran Teatro más de todos, 145 años después de su apertura

El Gran Teatro después de la reforma para accesibilidad | ALEX GALLEGOS

El Gran Teatro, que reabrirá sus puertas este viernes 5 para acoger la Carmen de Víctor Ullate será, una vez más, un espacio renovado, un nuevo ave fénix que surge otra vez en su nido de siempre para volver a llevar la magia detrás del telón a todos los cordobeses, que lo tienen por uno de sus bastiones culturales más importantes.

145 años de vida y milagros artísticos avalan a un edificio que este año ha acometido su última remodelación, un modesto lavado de cara que, sin embargo, va a convertir a este espacio en el Gran Teatro más abierto de toda su historia, pues las obras que se han llevado a cabo en su interior han sido para permitir un mucho mejor acceso para las personas con movilidad reducida y para los invidentes, que ahora dispondrán de toda la señalética en braille.

Los trabajos de readaptación del espacio han costado alrededor de 500.000 euros y se iniciaron en febrero. Aunque la cuestión que ha llevado a ellos fuera anterior: una denuncia de un particular interpuesta en 2013 que se archivó cuando el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) confirmó que acometería la remodelación del espacio para hacerlo más accesible.

Para ello, lo primero que llama la atención es la construcción de una rampa que conecta la entrada con el patio de butacas, así como la eliminación de desniveles en la entrada/salida por la Calle Zorrilla, que se ha adecuado como vía de evacuación. También se han puesto en funcionamiento todos los ascensores del edificio para que lleven a los palcos.

En todo el edificio se ha instalado tarima flotante, incluidos los palcos, en los que se han eliminado desniveles y escalones y ahora son de total acceso, empezando por las puertas, que se han sustituido por unas más amplias. En cuanto al patio de butacas, se ha adaptado para que puedan entrar sin problema sillas de ruedas y se puedan mover con comodidad por los laterales del teatro. Esto ha provocado la pérdida de algunos asientos, según ha detallado el arquitecto Rafael Castejón, si bien es lo que va a permitir el acceso a un público que tenía problemas para acudir al teatro.

El arquitecto ha remarcado, además, que el Gran Teatro ha ganado en acústica con esta reforma, pues a ello contribuyen la tarima instalada y las nuevas puertas, de mayor calidad. Además, ha recordado que las obras han contado con el visto bueno de la Junta de Andalucía, pues el Gran Teatro, que abrió sus puertas en 1873, es un edificio histórico de protección alta en el Plan General.

La alcaldesa, Isabel Ambrosio, ha detallado por su parte que todas las decisiones arquitectónicas tomadas en las obras abren la oportunidad a ir adaptándose, del mismo modo que en este caso han sido los propios espectadores los que han marcado las necesidades del Gran Teatro. Para Ambrosio, el Gran Teatro es, sin duda, “el gran referente en materia de cultura en Córdoba”, y que, gracias a las obras de accesibilidad, está llamado a ser “un nuevo referente” para quienes piensan que “la cultura es un derecho”.

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