BOLETÍN | ¿Y mañana qué?
Este viernes, teóricamente -nunca se sabe, a estas alturas-, acaba el plazo para que la Junta de Andalucía ejercite el derecho de retracto para adquirir por 300.000 euros los cines Fuenseca, Delicias y Olimpia. Al día siguiente -nunca se sabe, a estas alturas-, se los cedería al Ayuntamiento de Córdoba, que se haría cargo de las mismas propiedades que se negó a comprar dos veces por el mismo precio.
También es posible que este viernes, cuando vence la prórroga unilateral que se dio la Consejería de Cultura, no pase absolutamente nada. Que no haya ni retracto, ni compra, ni traspaso. Que todo siga como hasta ahora, y que solo comience una nueva y encarnizada lucha por encontrar alguien a quien culpar del fracaso de ciudad que supondrá dejar morir estos tres cines de verano -hasta quién sabe cuándo, a estas alturas-.
En estos tiempos, encontrar un villano es primordial. El actual propietario, desde luego, tiene colgado el título. Del Ayuntamiento, a pesar de los cambios de opinión, nadie se cree que haya verdadera voluntad por echar a andar los cines de verano tal y como los trabajaba el añorado Martín Cañuelo. Y en la Junta, la consejera es todo palabrería vacía de contenido, evidenciando que su papel solo responde a una estrategia de salvación in extremis para el alcalde.
En estos cinco meses, que es el tiempo que ha pasado desde que este periódico informó de la compra de los cines y de las dos negativas previas del equipo de Gobierno, han llovido los titulares, los informes, las manifestaciones, los reels de Instagram y los apoyos a una tradición tan cordobesa que hasta ha llegado a editoriales de periódicos de tirada nacional.
Pero lo cierto es que nadie ha contado todavía hoy qué habrá el día después. Nadie sabe qué quiere hacer específicamente con ellos el Ayuntamiento, que solo dijo que iban a ser espacios verdes con proyecciones temporales -y los conciertos actuales, ¿qué?-, ni tampoco nadie sabe qué hará con ellos el actual propietario si nada cambia, puesto que asegura que sigue sin poder tener su licencia de actividad para proyectar películas.
A estas alturas, todos tenemos claro lo qué perdemos si los cines mueren. Pero, personalmente, no tengo nada claro qué podemos ganar si los gestiona el Ayuntamiento de Córdoba con el mayor déficit de personal en la Delegación de Cultura y el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE) de su historia.
Con el crono a punto de detenerse, es probable que estemos a punto de pasar a un nuevo episodio de una serie de catastróficas desdichas. O que, como una persona me dijo, estamos a punto de ver el milagro de que una iniciativa ciudadana le doble el pulso a una mayoría absoluta.
Así que, a partir de mañana mismo, veamos si pasan cosas.
En loop
Este viernes está en el C3A de Córdoba Steve Bug. El productor y dj alemán siempre ha sido un tipo discreto, a pesar de que su sello insignia Poker Flat, fue una institución para el desarrollo del microhouse y el minimal alemán a principios de siglo, y de que él mismo contribuyó a ello con no pocos hits que se salían entonces de lo convencional.
El minimal está de vuelta, aunque Steve Bug anda ahora facturando un house clásico de muchos kilates (solo este año ha publicado cinco eps, tres de ellos en el clásico label neoyorquino Nugroove), sin descuidar sus sellos más techno. El productor alemán comenzó a pinchar y a componer a principios de los 90, ojo. Es decir, tenemos este viernes en Córdoba a alguien que ha vivido desde dentro el paso de la música electrónica del underground más estricto al mainstream absoluto en el que está en estos momentos. Y el hecho de que coincida su presencia con la del dj influencer Aaron Sevilla el sábado en El Arenal, lo hace más interesante todavía.
Porque, mientras Steve Bug siempre se ha mantenido fiel a la idea de la música como medio y fin en sí mismo, el dj mexicano Aaron Sevilla ha hecho carrera fulgurante a base de sumar seguidores en Instagram. Y lo curioso es que hace poco se publicó una lista que apuntaba a que el 60% de esos seguidores son falsos. Ahora, adivinad quién va a meter a miles de personas en su evento de pago y quién a cientos en su festival con entrada libre. La paradoja que vivimos es que la calidad cada vez importa menos.
Pero aquí hemos venido a escuchar. Así que, arriba tenéis un set que Steve Bug publicó en 2006, y en el que se adelantó a muchos otros djs al trabajar las mezclas de forma digital (acababa de popularizarse el Traktor), combinando fragmentos y loops de varias pistas y creando un continuo de oscuridad mutante. Fue el número dos de su serie Bugnology, y algunos echamos los dientes en los clubs dosmileros escuchando muchos de los temas que incluye. Os aseguro que algunos siguen sonando hoy.
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