El propietario de tres cines de verano advierte de que no se va a ir de su casa en el Fuenseca: “Me tendrán que desahuciar”
El propietario de los cines de verano Fuenseca, Delicias y Olimpia, Antonio Amil, ha advertido este miércoles de que no tiene intención de abandonar la vivienda en la que reside dentro del cine Fuenseca si finalmente la Junta de Andalucía ejerce el derecho de retracto sobre los tres inmuebles. “Yo no me voy a ir de mi casa. Si hacen un retracto, me tendrán que desahuciar”, ha afirmado durante una rueda de prensa en la que ha cuestionado además la legalidad de la ampliación de diez días acordada por la Administración autonómica para resolver el expediente.
Amil sostiene que el plazo legal para ejercer el deredescho de retracto venció este martes 6 de octubre y que la Junta no puede ampliarlo unilateralmente otros diez días. “La ley marca que son seis meses, no seis meses y diez días”, ha señalado el empresario, que asegura -no sin antes advertir de que él no es abogado- que no existe en la jurisprudencia española ningún antecedente de una ampliación de este tipo, y que remarca que la Administración tampoco habría explicado, a su juicio, los argumentos jurídicos que justificarían la prórroga.
El empresario ha recordado que fue el notario quien comunicó el 6 de abril a la Junta la compraventa de los tres cines y la posibilidad de un supuesto derecho de retracto sobre la transacción aunque sostiene que la Administración autonómica no dispone de ese derecho, y que tampoco ha sido capaz de justificarlo, ni tan siquiera cumplir el plazo que ella misma se había dado para ejercitarlo.
Amil sugiere que la Junta podría haber dado audiencia al anterior propietario de los cines, pero entiende que ese trámite no puede servir para prolongar el plazo legal una vez transcurridos los seis meses. “Si quieren darle voz al anterior propietario, está bien, pero no pasados los seis meses porque no existe tal ampliación de plazo”, ha defendido. De hecho, calcula que tiene un “95% de seguridad” de que la Junta no podrá hacer efectivo el retracto en última instancia, y se pregunta qué ocurriría en caso contrario. “¿Y ahora qué? ¿Qué pasa cuando dentro de tres años se termine un juicio y volvamos a empezar? Mientras tanto, ¿quién lo gestiona? ¿Quién reforma esto? ¿Quién lo cuida?”, ha planteado.
Contra el Ayuntamiento, la Junta y la oposición
En este sentido, ha criticado que hasta ahora no ha visto ningún proyecto concreto que detalle qué se haría con los cines si pasan a ser públicos. También ha cuestionado que desde la oposición municipal se reclame que los espacios sean gestionados por el Instituto Municipal de las Artes Escénicas (IMAE), cuando, ha señalado, esas mismas formaciones llevan años criticando la propia gestión del organismo municipal.
Amil ha defendido que durante estos meses ha habido alternativas para los cines y ha asegurado que nunca ha planteado venderlos a fondos de inversión o a “especuladores”. Según ha explicado, recibió ofertas de dos fondos, uno vinculado al sector del ocio nocturno y otro relacionado con fondos de inversión de Madrid, pero decidió descartarlas.
Por el contrario, ha asegurado que existe una propuesta cultural, la de la Asociación Cultural Espacio Artístico Protegido (EAp), que considera compatible con sus intereses y con la actividad cultural de los espacios. “Es un proyecto que sí cumple con los criterios, es atractivo y hace sinergias con la sociedad”, ha señalado. Según ha explicado, por esa razón le dio en verano al Ayuntamiento el derecho de tanteo sobre esa posible operación, que el propio empresario cifró en 850.000 euros.
No obstante, a pesar de las críticas hacia la falta de proyecto concreto por parte del Ayuntamiento, Amil ha indicado que sigue abierto a sentarse a negociar una salida para estos espacios con la Junta y el consistorio, pero no solo desde una perspectiva económica: “Eso lo podré hablar con ellos, si es que quieren sentarse a hablar. Pero, si quisieran ser los propietarios, tendrán que presentar un proyecto”.
Su cronología
Amil ha afirmado que se siente víctima de un uso político. Ha situado el origen del conflicto en una sucesión de decisiones administrativas producidas durante los últimos meses. Según su relato, el 7 de mayo el contrato de alquiler que tenía el Ayuntamiento con los anteriores propietarios pasó a su nombre, ya que desde marzo era el nuevo dueño de los cines. El 21 y el 23 de mayo acudió a Urbanismo para solicitar la licencia que le permitiera abrir estos espacios de manera legal -antes había dicho que el trámite ya lo inició en junio de 2024, cuando los espacios aún eran propiedad de los herederos de Martín Cañuelo-, así como para reclamar la compatibilidad de usos.
Sin embargo, el 11 de junio, según ha explicado, recibió una propuesta del presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, para comprar los cines por el mismo precio por el que los había adquirido, a la que él se negó, alegando que él había gastado mucho más dinero que esos 300.000 euros, y que ya habían tenido su oportunidad de ejercer el derecho de tanteo en dos ocasiones, en las que se habían negado.
Posteriormente, ha señalado, el 2 de julio se le comunicó que no habría anuncios del Ayuntamiento en las proyecciones, ni renovación del alquiler más allá del 31 de octubre, al tiempo que se le negó la posibilidad de tener licencia de apertura como cine por incumplimiento de la normativa de ruidos -el Ayuntamiento lo justificó por haber sanciones previas que lo impedían-, así como se rechazó su pretensión de que el propio consistorio sacara un decreto temporal para ello cada verano, solo con la idea de poder proyectar películas. Poco después, según cuenta, ya se le comunicó que el Ayuntamiento entendía que era la Junta de Andalucía la que podía ejercer el derecho de retracto sobre la compra y que delegaba en ella el trámite, que finalmente inició el Gobierno Andaluz en septiembre.
Culpa al ayuntamiento de las quejas vecinales
El propietario sostiene que durante todo este proceso se ha mezclado la cuestión urbanística con la política. “Yo siento que estoy siendo usado políticamente”, ha afirmado. A su juicio, la solución más sencilla habría sido permitir la apertura de los cines mediante una licencia, y sostiene que no se ha hecho porque él ha pasado a ser una especie de persona non grata. De hecho, ha defendido su gestión de los espacios desde que adquirió la propiedad. Ha recordado que abrió los cines el mismo número de fechas que lo hacía su anterior propietario, Martín Cañuelo, y ha ofrecido los datos de proyecciones, enfatizando el número de películas de cine independiente o españolas exhibidas.
Ha reconocido que, al principio, incorporó algunas actividades adicionales, como el Jardín de las Delicias, una zambomba de Farruquito y un poblado navideño, todas ellas, según ha asegurado, con sus correspondientes licencias, y sin quejas vecinales, cerrando siempre antes de la medianoche. De hecho, ha rechazado que los problemas de ruido registrados en los últimos años puedan atribuirse a su gestión. Según ha explicado, buena parte de las molestias procedieron de eventos organizados por el Ayuntamiento y son él y su familia quienes reciben las quejas de los vecinos.
También ha indicado que parte del malestar hacia su gestión está en el proyecto de aparcamientos subterráneos que presentó y que acabó siendo rechazado por la Gerencia Municipal de Urbanismo. Ha defendido que poca gente ha visto realmente el proyecto, puesto que incluía planes propios para evitar la especulación, y lamenta también que ha impulsado para los cines de verano propuestas de museos, galerías y restaurantes, usos que considera compatibles y que, según denuncia, no aparecen en el debate público sobre el futuro de los cines. “El proyecto de los aparcamientos se malinterpretó. Nadie lo entendió. Y fue el más agresivo, pero muy poca gente lo ha leído”, ha asumido.
“Mi hijo no tiene por qué escuchar que le quieren echar de su casa”
La rueda de prensa ha servido además para que Amil denuncie públicamente la proyección simbólica realizada el pasado lunes en la fachada del Fuenseca. A pesar de que no es una acción promovida por la Coordinadora SOS Cines de Verano, Amil ha culpado a esta asociación de montar un “escrache” ante el inmueble en el que vive con su familia. Aunque ha reconocido que no escuchó proclamas sobre él, ha indicado que la situación le obligó a trasladar a su hijo lo que está ocurriendo alrededor de los cines.
“Mi hijo no tiene por qué escuchar que le quieren echar de su casa”, ha indicado, remarcando que no considera lógico realizar una acción de protesta en la puerta de su domicilio. Un domicilio que, además, ha confirmado que no piensa abandonar de manera tácita. Amil da por hecho que, si la Administración intenta hacer efectiva la operación de retracto, acudirá a los tribunales. Y contempla incluso la posibilidad de que se produzcan dos procedimientos judiciales diferentes: uno relacionado con la validez del retracto y otro con la posesión de la vivienda del Fuenseca y el posible desahucio de él y su familia de la casa del Torreón.
Por eso mismo, ha insistido en que no abandonará voluntariamente su vivienda: “Yo no me voy a ir de mi casa. Me tendrán que desahuciar. Sinceramente, creo que no han medido ni las consecuencias ni las repercusiones que tendrá ejercer ese derecho de retracto”.
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