El verano ya en casa y 50 familias sin aire por unas obras suspendidas con el estado de alarma

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En la Manzana 17 de la calle Simón Bolívar, en el barrio del Guadalquivir, el sol azota con fuerza durante todo el día. En tiempos de confinamiento tal vez poco importa lo que ocurra fuera mientras en casa disfrutamos del alivio que nos dan los aires acondicionados, descanso que no tiene el medio centenar de familias a las que unas obras les ha privado de un respiro posible en sus viviendas. El decreto de alarma suspendió los trabajos de rehabilitación en el edificio para los que se retiraron los aires acondicionados. Los vecinos denuncian la falta de respuesta de la Junta de Andalucía y de la empresa adjudicataria -Anfrasa- y piden una solución para afrontar las altas temperaturas de Córdoba.

Tras su adjudicación, las obras de rehabilitación comenzaron el pasado mes de diciembre en ocho de los 16 bloques. El núcleo de la actuación es la mejora energética de los edificios, lo que conlleva el aislamiento térmico de todas las fachadas y los soportales. Esto llevó a la retirada de los aires acondicionados de todas las viviendas, que permanecen inutilizados en las casas, y su sustitución por otros más eficientes. Miguel Ángel es uno de los vecinos de esta manzana y, como para tantos otros, las obras de rehabilitación están en un completo segundo plano cuando se hace imposible vivir dentro de las casas debido a las altas temperaturas.

Esta situación ha abocado a las familias a comprar otros electrodomésticos, como ventiladores o aires acondicionados portátiles, un gasto extra con el que no contaban los vecinos de una de las zonas más humildes de Córdoba. María tiene dos niños y son cinco en casa. "He tenido que gastarme 200 euros en un pequeño aire acondicionado porque es imposible estar en la casa y los niños no duermen por las noches. Somos personas y a esto no hay derecho", exclama esta mujer. Isidora está enferma del corazón y se pasa el día con el abanico y el ventilador. Lleva dos días sin ver a su hija y a sus nietas -de siete años y siete meses- ya que se han tenido que ir al campo. "Aquí no hay quien aguante del calor", asegura.

A las bajas rentas de la mayoría de los vecinos de esta manzana se unen, además, las numerosas personas mayores con problemas de salud que viven en ella, como Natividad, operada del riñón en varias ocasiones. "Yo me ducho con agua fría y ni me seco", afirma. Aurora ha sido intervenida de la cadera, es hipertensa y ha sufrido dos ictus. Vive sola y afronta el mes con 430 euros de pensión, por lo que pagar un electrodoméstico nuevo no era nada más que una quimera. Por suerte, un familiar le ha podido costear el ventilador con el que airea su casa.

Afrontar el calor no es lo único que preocupa a los vecinos ya que "de la noche a la mañana" se han encontrado con sus cocinas y lavaderos totalmente descubiertos ya que las obras también incluían la reposición de las láminas de cierre de estas zonas. "No puedes tener las ventanas abiertas porque puede entrar cualquiera y si las cierras, por las noches te asfixias. ¿Qué hacemos?", se pregunta una vecina. Durante las obras, además, la empresa retiró todos los toldos de las ventanas y los tendederos, lo que ha llevado a las familias a improvisar grandes perchas en sus viviendas.

Por el momento desconocen de primera mano cuándo empezarán las obras y qué "plan alternativo pondrá en marcha Anfrasa ya que los trabajos de alicatamiento no están terminados y, sin ello, tampoco pueden colocarse los nuevos aires acondicionados", cuenta uno de los vecinos. En este sentido, otra vecina explica que tuvo que hacer un gasto en un electrodoméstico "que todavía está en garantía" y que tendrá que tirar una vez la empresa adjudicataria coloque los nuevos.

Según fuentes de la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía, las obras se retomarán el próximo jueves después de que la Anfrasa "haya podido recabar todos los materiales de seguridad", explican, asegurando que la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía llamó a la empresa adjudicataria para que se reiniciaran los trabajos lo antes posible. No obstante, y según fuentes vecinales, Anfrasa estaba a la espera de recibir la autorización por parte de la Junta.

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