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Las primeras enfermeras que acudieron a Adamuz: “Lo que nuestras retinas vieron, para nosotras queda”

Inmaculada Vega-Leal, Rosa Coronado y Mari Carmen Dorado, primeras enfermeras en atender en el accidente de Adamuz

Carmen Reina

6 de marzo de 2026 16:26 h

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Rosa Coronado fue la primera enfermera que llegó a atender a las personas heridas en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero, el más grave de la alta velocidad en los trenes de España. Ella llegó a las 20:06 con el primer equipo sanitario desde el propio municipio adamuceño. Luego, acudiría Inmaculada Vega-Leal, desde Montoro y, acto seguido, Mari Carmen Dorado, también activada desde Montoro. Ellas fueron las tres primeras profesionales de la enfermería que prestaron atención en el accidente y, con el resto de enfermeras que ayudaron a víctimas y familiares en esta tragedia, han recibido este viernes un reconocimiento institucional por parte del Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba.

Rosa Coronado recuerda que acudió aquella noche con el primer equipo sanitario. “No te esperas que vas a encontrar lo que encontramos”, dice. “Por mucho que tuviéramos formación, no estás preparado para lo que se encontró allí”. De inmediato, comenzó el trabajo y destaca cómo todo el mundo cooperó. “No te da tiempo ni a pensar, la adrenalina te puede en ese momento. Los mismos viajeros del tren nos ayudaban, ya fueron llegando más equipos, trabajando todos en equipo, sin necesidad casi de hablarnos. Todos sabíamos qué teníamos que hacer en todo momento”.

De aquellos primeros momentos, Inmaculada Vega-Leal, la segunda enfermera en llegar al lugar del accidente recuerda que “al principio, había mucha oscuridad y mucho silencio. No había luz suficiente, vas con mucho miedo, mucha incertidumbre y no pensábamos que el accidente tenía tanta magnitud. Lo que nuestras retinas vieron, para nosotros queda”.

Reconocimiento institucional a las enfermeras que atendieron el accidente de Adamuz

Sin tiempo para pensar, como decía su compañera, comenzó a trabajar: “Estamos acostumbrados a actuar, a hacer lo que sabemos, nuestro trabajo de enfermeras. El cuerpo activa la adrenalina y sale lo que tienes que hacer”, señala apuntando que su ubicación habitual en Montoro, junto a la Autovía del Sur A-4, la mantiene 'acostumbrada' a atender muchos accidentes de tráfico en carretera.

“Lo peor fue subir al tren y tener que tocar el pulso para ver si estaban vivos o muertos”

Esa adrenalina también la recuerda Mari Carmen Dorado, la tercera enfermera en llegar a Adamuz, también desde Montoro. Ella terminaba su turno aquella tarde a las 20:00. “En diez minutos me iba cuando nos enteramos del accidente”, recuerda. Y se fue con el segundo equipo de su puesto hasta el lugar donde los trenes habían chocado. “Iba con nervios, con temor de ver qué te ibas a encontrar”. Pero, una vez allí, “la adrenalina sube y solo actúas”.

Actuar en ese engranaje coordinado que compusieron los profesionales sanitarios y el resto de equipos de emergencia, junto a los propios vecinos de Adamuz. ¿Lo peor? “Lo peor fue subir al tren y tener que tocar el pulso para ver si estaban vivos o muertos”, dice aún con emoción en sus palabras.

Esa emoción se vivió entre todas las enfemeras y el resto de efectivos cuando acabaron de evacuar al último herido, poco antes de la medianoche. “Cuando todos nos vimos en el hospital de campaña, todos nos vinimos abajo. Allí todo eran abrazos y llanto”, recuerda Rosa. Luego, como muchos efectivos, han tenido apoyo psicológico. “Eso no es fácil de gestionar”.

Emociones que estaban también durante la atención a personas heridas y otros pasajeros. “Yo en ese momento no fui consciente, pero luego he recordado cómo la gente se abrazaba y te decía: 'Nos hemos salvado', 'Nosotros estamos bien, allí hay gente que está peor'. Y estaban muy agradecidos”, rememora Mari Carmen.

Natalia Pérez, presidenta del Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba, en el acto.

“Te cambia la perspectiva de la vida”

La experiencia traumática ha tenido, sin embargo, también algo positivo. “Lo más importante fue el trabajo en equipo, lo mismo había un médico con una camilla, que un técnico o un enfermero. Era un trabajo multidisciplinar, todos estábamos actuando”, dice Inmaculada. También han sacado algunas enseñanzas. Cuenta Mari Carmen que, “con esta catástrofe, ahora estamos mucho mejor preparados, aunque ojalá no vuelva a pasar nunca”. Y, sobre todo, tienen una nueva mirada: “Te cambia la perspectiva de la vida”.

Por todo ese trabajo, atendiendo a víctimas en el lugar del accidente, en el hospital de campaña y también en los distintos centros sanitarios a los que fueron evacuados, el Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba ha rendido un reconocimiento institucional a todas las enfermeras y enfermeros que actuaron tras el choque de trenes en Adamuz. “Es justo y necesario hacer un reconocimiento público”, ha señalado la presidenta del organismo, Natalia Pérez, antes del acto que ha reunido a todos los profesionales.

“Las enfermeras desarrollaron un papel fundamental, no solo en la atención directa a pacientes, sino en la coordinación hospitalaria y en la atención a víctimas y las familias”, ha añadido, para destacar la envergadura del trabajo realizado y que ahora se ha reconocido, coincidiendo con la celebración del acto por el Patrón de la Enfermería 2026.

Reconocimiento institucional a las enfermeras que atendieron el accidente de Adamuz

El Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba también ha reconocido en este día a las enfermeras y enfermeros que se han jubilado en el último año, además de recordar a los profesionales fallecidos.

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