El obispo de Córdoba llama a ver a Dios “en los sanitarios y en los vecinos de Adamuz” ante las posible crisis de fe
En Adamuz, el pasado domingo se paró el reloj a las 19:43. Tarde tranquila de domingo que se vio rota con el accidente ferroviario que le ha costado la vida a 45 personas. Una semana después, el reloj se ha vuelto a parar a las 11:00 con la eucaristía que ha presidido el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, en la caseta municipal de la localidad. Apenas había vida en el pueblo porque todas las almas respiraban en este edificio.
Desde las 9:00, el trasiego de ciudadanos ha sido incesante. La Diócesis de Córdoba había dispuesto de unas 400 sillas que se han quedado pequeñas ante la respuesta de la ciudadanía. Muchos vecinos de Adamuz, Villafranca y de otras localidades colindantes han acudido a la misa, abarrotando el fondo de la caseta y los laterales, llegando a haber hasta 700 personas. Hace dos años que el Ayuntamiento inauguró esta caseta para su feria. Quién iba ni siquiera a imaginar que el pasado domingo, este edificio, que ha albergado risas, música y diversión, se iba a convertir en el símbolo mundial de la solidaridad de una catástrofe ferroviaria como la del pasado domingo.
Minutos antes de esta misa funeral, que ha estado presidida de manera excepcional por la patrona de la localidad, Nuestra Madre del Sol; el obispo de Córdoba -Jesús Fernández- ha expresado su profundo pesar y ha puesto en valor la respuesta comunitaria ante el grave accidente ocurrido en Adamuz. Según sus declaraciones, la Iglesia de Córdoba ha mantenido una presencia constante desde el primer momento del siniestro, canalizando la ayuda principalmente a través del párroco de Adamuz, Rafael Prados, y de la Cáritas parroquial.
Fernández ha contado que acudió a lugar del accidente a primera hora del lunes, coincidiendo con el momento en que se confirmaban múltiples fallecimientos y numerosas familias aguardaban noticias de sus seres queridos. En medio de la tragedia, la labor de la parroquia fue inmediata, ha querido enfatizar el prelado, gracias al trabajo de Prados, que “abrió los almacenes de Cáritas para proporcionar un espacio de refugio, ofreciendo calor, mantas, comida y café” a los afectados. El obispo también ha elogiado la prontitud y el apoyo de todos los vecinos del pueblo, calificándolos como un ejemplo “de entereza y cercanía”.
El alcalde de Adamuz, visiblemente emocionado, ha sido el encargado de abrir la eucarística con unas palabras cargadas de dolor y sentimiento religioso católico. “Nos ponemos ante el señor para pedir la pronta recuperación de los heridos, para encomendar a quienes han fallecido y para sostener con la oración a las familias”, ha dicho. Julio Rodríguez, el joven que, junto a su amigo José Cepas fueron los primeros en auxiliar a las víctimas, ha sido el encargado de una de las lecturas que han precedido a la homilía de Fernández. La alocución del prelado ha girado en torno a la parábola del buen samaritano y, ante las posibles crisis de fe, ha pedido a los católicos ver a Dios “en los sanitarios” que atendieron a los heridos y en “los vecinos” que corrieron en auxiliar a las víctimas
Dado el dolor desgarrador tras la tragedia, el obispo ha reconocido que “muchos corazones se han visto privados de paz”, llegando a tambalearse su esperanza “con la angustiosa pregunta de dónde estaba Dios ante el sufrimiento de personas tan buenas”. En un mensaje de consuelo hacia los feligreses, el obispo ha afirmado con rotundidad que Dios “estaba allí”, manifestándose a través de la solidaridad y la luz en medio de la oscuridad de los vagones. Así, ha destacado la labor de los “samaritanos” de Adamuz y Villafranca -localidad muy cercana a Adamuz-, “quienes rescataron a los heridos y organizaron el operativo de auxilio, así como del personal médico en los quirófanos y los servicios de emergencia” que trabajaron sin descanso. “Dios también estuvo en el centro cívico de Poniente Sur donde los familiares rezaban mientras esperaban noticias” positivas y también en “el Hogar del Pensionista” de Adamuz, “que también se convirtió en un refugio”, ha concluido el obispo, tomando el testigo el párroco de Adamuz, quien ha pedido “ayuda” a su patrona “para seguir unidos en la fe”.
Elevada ha sido la representación instituciones públicas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado
Entre los asistentes a la misa, una elevada representación de instituciones políticas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ha habido quienes han dado algunas declaraciones a los centenares de medios que se apostaban a las puertas de la caseta municipal, como ha sido el alcalde de Córdoba, José María Bellido. El regidor ha definido el funeral como un “acto de cierre” necesario tras una semana imposible de digerir, destacando la entereza y humanidad de las familias durante el proceso de identificación de los restos mortales. Asimismo, el alcalde de Villafranca, Francisco Palomares, ha tenido un recuerdo para la labor de los profesionales y voluntarios que actuaron en los primeros momentos de descontrol, asegurando que el corazón demostrado por los vecinos de la zona quedará grabado para siempre en la memoria de Andalucía.
Como representantes del Gobierno andaluz han acudido tres cordobeses: el presidente del Parlamento de Andalucía, Jesús Aguirre; el Consejero de Justicia, José Antonio; y el Consejero de Universidades, José Carlos Gómez Villamandos. Nieto ha subrayado que este evento supone la primera oportunidad colectiva para trasladar un mensaje de consuelo a unas familias que se encuentran “desoladas”. Nieto ha hecho hincapié en que, más allá de las creencias religiosas, la jornada de este domingo “es un ejercicio de empatía y compromiso institucional con los afectados, quienes han sentido el aliento constante de la provincia de Córdoba durante estos días tan oscuros”.
Por su parte, Aguirre ha elogiado el comportamiento del pueblo de Adamuz, calificándolo como un “buen reflejo de la solidaridad andaluza”. En su intervención no ha querido olvidar a quienes aún luchan por su recuperación, enviando un mensaje de esperanza para los heridos que permanecen ingresados en el Hospital Reina Sofía, confiando en una evolución favorable hacia su curación total. Según el último parte sanitario facilitado este sábado de fuentes de la Junta de Andalucía, permanecen ingresadas 22 personas: 21 adultos y un menor. Diez de ellas están en el Reina Sofía, tres, en Cruz Roja; dos, en San Juan de Dios; y otros siete pacientes, en centros de Huelva, Málaga y Sevilla. De las 126 personas atendidas, el número de altas se eleva ya a 104.
Otras de las autoridades que han asistido han sido la subdelegada del Gobierno en Córdoba, Ana López; el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, la alcaldesa de Montoro, Lola Amo; el presidente de la Audiencia Provincial de Córdoba, Miguel Ángel Pareja; el secretario general del PP andaluz, Antonio Repullo; y la senadora del PP, Beatriz Jurado Fernández de Córdoba.
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