La nueva PAC cambiará el paisaje de girasoles de la campiña

Desde hace al menos medio siglo, el paisaje de la campiña de Córdoba cambia de color en primavera y verano. Del secano del trigo se pasa a un intenso amarillo de las piñas de girasol, que poco a poco se van secando. Es un paisaje cerealístico que está llamado a cambiar de manera drástica en los próximos años. La propuesta del Ministerio de Agricultura de la Política Agraria Común (PAC) ha excluido al girasol y a la colza de las ayudas directas previstas, algo que podría provocar la progresiva desaparición de un cultivo que llegó a estar muy extendido en la provincia de Córdoba, pero cuyo rendimiento en secano ha ido menguando. La campaña actual, por ejemplo, no se espera ni media, con producciones incluso por debajo del coste.

Este miércoles, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) reclamó al Ministerio que se piense la propuesta, que deja fuera también a la colza (que este año sí que ha alcanzado unos grandes precios). UPA ha rechazado frontalmente estas intenciones, “al considerarlas injustas e ilógicas, especialmente en una situación de guerra en Europa como la que estamos viviendo”.

Según UPA, la eliminación de la ayuda se justifica en que la Comisión Europea no considera estos cultivos como “proteaginosas” (que tiene una bolsa del 2% del presupuesto) y tendrían que entrar en el paquete del 13%, pero esta partida está “totalmente repartida”, por lo que “habría que quitar ayudas a otros sectores para mantener las de girasol y colza”.

Curiosamente, al inicio de la guerra de Ucrania (país que es el principal productor de girasol en el mundo) se dispararon los precios, lo que llevó a que el Gobierno permitiese la excepción de cultivar en los barbechos. No obstante, muchos de estos cultivos llegaron tarde. El calor de mayo y especialmente el de junio acabaron con la humedad que aún mantenía la tierra y en secano han provocado que el girasol no haya logrado desarrollarse adecuadamente. Esto ha provocado que la campaña del girasol en Córdoba no vaya a ser buena, todo lo contrario que la colza.

El girasol era un cultivo en retroceso en Córdoba, a pesar del gran auge de décadas pasadas, ya que se alternaba con el trigo. Este año se iban a sembrar 25.000 hectáreas, pero la guerra de Ucrania hizo que finalmente se cultivasen 6.250 hectáreas más de las previstas. No obstante, son muchas menos que las 37.100 hectáreas que se sembraron en el año 2017 o las 46.800 hectáreas de 2015. Los escasos rendimientos y unos precios muy bajos con anterioridad hicieron que poco a poco se fuese abandonando el cultivo. También que el olivar va ganando cada vez más hectáreas en la campiña.

“Necesitamos proteínas”

“Necesitamos proteínas”, aseguran desde UPA. España y Europa son muy deficitarias en producción de proteína vegetal. Es por ello que se están articulando estrategias para incrementar la producción de cultivos como las proteaginosas y oleaginosas. “Para ello las ayudas asociadas son una herramienta de hacer política”, afirman desde UPA, “apoyando a los agricultores que apuestan por estos cultivos”.

UPA cree que el sector agroalimentario español necesita reducir su dependencia de proteína foránea. “Los agricultores están en un proceso de adaptación a las nuevas exigencias ambientales, donde el sector de las proteínas juega un papel importante. Las actuales tensiones en los mercados de los fertilizantes también aportan razones muy de peso para no eliminar estas ayudas”, ha concluido la organización.

Por otra parte, la colza ha alcanzado unos precios históricos en estos momentos. La pasada semana se llegaba a pagar a 820 euros la tonelada, cuando en septiembre del año pasado rondaba los 600 euros (una cifra ya considerada como muy alta). En este caso, no se teme por el progresivo abandono del cultivo.

El girasol es una planta de origen americano, por lo que no llegó a Europa hasta el siglo XVI. Su cultivo se extendió principalmente en Rusia y Ucrania, donde tuvo un tremendo éxito para la producción de aceite. Durante el siglo XX se generalizó también su cultivo de nuevo en Norteamérica y se popularizó a partir de entonces en Europa, especialmente en el Valle del Guadalquivir y amplias zonas ceralísticas de Castilla. Ahora, sin ayuda de la PAC, el girasol pasa a ser un cultivo en peligro de extinción.

Desde hace al menos medio siglo, el paisaje de la campiña de Córdoba cambia de color en primavera y verano. Del secano del trigo se pasa a un intenso amarillo de las piñas de girasol, que poco a poco se van secando. Es un paisaje cerealístico que está llamado a cambiar de manera drástica en los próximos años. La propuesta del Ministerio de Agricultura de la Política Agraria Común (PAC) ha excluido al girasol y a la colza de las ayudas directas previstas, algo que podría provocar la progresiva desaparición de un cultivo que llegó a estar muy extendido en la provincia de Córdoba, pero cuyo rendimiento en secano ha ido menguando. La campaña actual, por ejemplo, no se espera ni media, con producciones incluso por debajo del coste.

Este miércoles, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) reclamó al Ministerio que se piense la propuesta, que deja fuera también a la colza (que este año sí que ha alcanzado unos grandes precios). UPA ha rechazado frontalmente estas intenciones, “al considerarlas injustas e ilógicas, especialmente en una situación de guerra en Europa como la que estamos viviendo”.

Según UPA, la eliminación de la ayuda se justifica en que la Comisión Europea no considera estos cultivos como “proteaginosas” (que tiene una bolsa del 2% del presupuesto) y tendrían que entrar en el paquete del 13%, pero esta partida está “totalmente repartida”, por lo que “habría que quitar ayudas a otros sectores para mantener las de girasol y colza”.

Curiosamente, al inicio de la guerra de Ucrania (país que es el principal productor de girasol en el mundo) se dispararon los precios, lo que llevó a que el Gobierno permitiese la excepción de cultivar en los barbechos. No obstante, muchos de estos cultivos llegaron tarde. El calor de mayo y especialmente el de junio acabaron con la humedad que aún mantenía la tierra y en secano han provocado que el girasol no haya logrado desarrollarse adecuadamente. Esto ha provocado que la campaña del girasol en Córdoba no vaya a ser buena, todo lo contrario que la colza.

El girasol era un cultivo en retroceso en Córdoba, a pesar del gran auge de décadas pasadas, ya que se alternaba con el trigo. Este año se iban a sembrar 25.000 hectáreas, pero la guerra de Ucrania hizo que finalmente se cultivasen 6.250 hectáreas más de las previstas. No obstante, son muchas menos que las 37.100 hectáreas que se sembraron en el año 2017 o las 46.800 hectáreas de 2015. Los escasos rendimientos y unos precios muy bajos con anterioridad hicieron que poco a poco se fuese abandonando el cultivo. También que el olivar va ganando cada vez más hectáreas en la campiña.

“Necesitamos proteínas”

“Necesitamos proteínas”, aseguran desde UPA. España y Europa son muy deficitarias en producción de proteína vegetal. Es por ello que se están articulando estrategias para incrementar la producción de cultivos como las proteaginosas y oleaginosas. “Para ello las ayudas asociadas son una herramienta de hacer política”, afirman desde UPA, “apoyando a los agricultores que apuestan por estos cultivos”.

UPA cree que el sector agroalimentario español necesita reducir su dependencia de proteína foránea. “Los agricultores están en un proceso de adaptación a las nuevas exigencias ambientales, donde el sector de las proteínas juega un papel importante. Las actuales tensiones en los mercados de los fertilizantes también aportan razones muy de peso para no eliminar estas ayudas”, ha concluido la organización.

Por otra parte, la colza ha alcanzado unos precios históricos en estos momentos. La pasada semana se llegaba a pagar a 820 euros la tonelada, cuando en septiembre del año pasado rondaba los 600 euros (una cifra ya considerada como muy alta). En este caso, no se teme por el progresivo abandono del cultivo.

El girasol es una planta de origen americano, por lo que no llegó a Europa hasta el siglo XVI. Su cultivo se extendió principalmente en Rusia y Ucrania, donde tuvo un tremendo éxito para la producción de aceite. Durante el siglo XX se generalizó también su cultivo de nuevo en Norteamérica y se popularizó a partir de entonces en Europa, especialmente en el Valle del Guadalquivir y amplias zonas ceralísticas de Castilla. Ahora, sin ayuda de la PAC, el girasol pasa a ser un cultivo en peligro de extinción.

Desde hace al menos medio siglo, el paisaje de la campiña de Córdoba cambia de color en primavera y verano. Del secano del trigo se pasa a un intenso amarillo de las piñas de girasol, que poco a poco se van secando. Es un paisaje cerealístico que está llamado a cambiar de manera drástica en los próximos años. La propuesta del Ministerio de Agricultura de la Política Agraria Común (PAC) ha excluido al girasol y a la colza de las ayudas directas previstas, algo que podría provocar la progresiva desaparición de un cultivo que llegó a estar muy extendido en la provincia de Córdoba, pero cuyo rendimiento en secano ha ido menguando. La campaña actual, por ejemplo, no se espera ni media, con producciones incluso por debajo del coste.

Este miércoles, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) reclamó al Ministerio que se piense la propuesta, que deja fuera también a la colza (que este año sí que ha alcanzado unos grandes precios). UPA ha rechazado frontalmente estas intenciones, “al considerarlas injustas e ilógicas, especialmente en una situación de guerra en Europa como la que estamos viviendo”.

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