La huelga se suma a la incertidumbre para buscar una opción de viaje desde la estación de Córdoba
La estación de tren Córdoba - Julio Anguita ya no despertaba este jueves con el dispositivo de Policía Nacional y Cruz Roja que atendió la primera jornada tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo) y la cancelación del tráfico entre Madrid y Andalucía, pero la incertidumbre entre los viajeros seguía para buscar una opción con la que viajar tras verse en tierra sin trenes para llegar a sus destinos. Eso, además, en una jornada en la que se ha sumado la huelga del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) que ha cancelado varios trenes que circulaban dentro de Andalucía y los de proximidad en la provincia de Córdoba.
Los usuarios con trenes cancelados hacían cola ante la Oficina de Atención al Cliente de Renfe, buscando opciones para viajar después de verse en la estación sin poder utilizar los billetes que tenían comprados. Este era el caso de Laura e Itziar, turistas de Asturias que pasaban unos días en Córdoba y hoy tienen cancelado su tren que venía de Madrid para ir a Sevilla, donde a las 13:00 debían coger un vuelo de vuelta a su tierra. “Anoche a las nueve nos llegó la anulación del tren y nos dicen que busquemos soluciones alternativas”, cuentan. “Hemos visto la posibilidad de alquilar un coche, un taxi nos sale por 200 euros, billetes de autobús ya no hay para la hora que necesitamos”, explican apuradas por el poco tiempo del que disponen para no perder el vuelo.
Verónica, natural de Ecuador pero que vive en Holanda, iba a coger hoy un tren hacia Málaga, pero el convoy debía llegar desde Madrid y, obviamente, ha sido cancelado. Dice que no ha recibido ninguna comunicación sobre la anulación de ese trayecto y en la estación de Córdoba ha tenido que buscar qué alternativa le dan: “Hoy hay huelga y no hay tren para Málaga, la opción que tengo es salir ahora a las 10:00 en un autobús de Renfe”.
En ese mismo autobús de Renfe hacia Málaga partirán también Pepa y Cristina, madre e hija de Córdoba que emprendían hoy su viaje de vacaciones a Milán. Con su tren cancelado y con un Avant a Málaga afectado por la huelga, finalmente la solución pasa por ir en autobús a la capital malagueña, desde donde deben coger un vuelo hacia Italia. A su lado, Pepa también se ha encontrado con ese problema y tiene que llegar a Estepona (Málaga) a su puesto de trabajo mañana. Las tres cuentan que venían con cierto temor a coger un tren hoy, tras el grave accidente de Urda y tener en la memoria reciente el de Adamuz.
“Hemos retrocedido, esto es tercermundista”
“Hemos retrocedido, vamos para atrás, esto es tercermundista”, se quejan sobre la situación de la red ferroviaria en España. “Porque además, estás pagando a precio de alta velocidad y luego los trenes llegan con retraso”.
Sentado en una de las sillas de la estación está Daniel, un joven estudiante de Ingeniería Agronómica. Tenía que coger un tren al campus de Rabanales, pero ha sido cancelado por la huelga de este jueves. Ha preguntado por una solución que ofrezca Renfe y espera ahora un autobús que le lleve hasta allí. Pero, a la vez, tenía un billete para viajar a Madrid por la tarde, que ha sido cancelado y ha tenido que comprar un pasaje de autobús para poder llegar hasta la capital de España. “Viajo una vez al mes a Madrid”, dice, pensando en que conoce bien el trayecto del Corredor Sur ferroviario en el que ha ocurrido el accidente de Urda. Daniel dice no tener miedo, aunque sí cierto temor “sobre todo por mi familia”, que sufre con la incertidumbre de que el viaje llegue a buen puerto.
A unos metros, Samuel ha llegado desde Francia para recorrer Córdoba, Sevilla y Málaga en un viaje como turista. Con sus maletas, espera el tren Avant hacia Sevilla para las 10:00. “El riesgo de accidente es un porcentaje mínimo”, dice al ser preguntado por si siente miedo al tener que coger un tren el día después del accidente que ha vuelto a conmocionar al país. “No, no”, niega.
Poco después, una cola de viajeros hacen el chek in para bajar al andén y montarse en ese Avant. El sonido de las maletas es el mismo, pero el número de viajeros que van y vienen en la estación de Córdoba en este día después del accidente es mucho menor. Las preguntas van y vienen de un mostrador a otro, la espera se alarga en las sillas y los viajeros buscan la manera de poder viajar.
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