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“En esas cinco horas no paramos”: el relato del trabajo en la sala del 112 de Córdoba la noche del accidente de Adamuz

Servicio de emergencias 112, en una imagen de archivo.

Carmen Reina

17 de abril de 2026 20:01 h

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Kiko Fernández Velasco lleva 23 años trabajando como gestor de emergencias en la sala del 112 en Córdoba. Hace tres meses, el 18 de enero de 2026, fue uno de los operadores que estuvieron gestionando las incidencias que llegaron por el mayor accidente ferroviario de la alta velocidad en España: el descarrilamiento y choque de dos trenes en Adamuz aquel domingo, donde perdieron la vida 46 personas y otras 126 resultaron heridas de diversa consideración.

Cuenta Kiko -en conversación con Cordópolis- que ese fin de semana él estaba de descanso pero, al poco tiempo de producirse el accidente de los dos trenes a las 19:44, le llamaron para incorporarse como refuerzo ante el aluvión de incidencias y otras gestiones que iba a conllevar esta emergencia, además de tener que seguir atendiendo el resto de avisos de otra índole. “Me llamaron poco antes de las 20:50. Y a las 21:05 yo ya estaba sentado en la sala para empezar a trabajar”.

En aquel momento, en el turno de tarde había una coordinadora de sala y un gestor de emergencias. “A efectos rutinarios, se suele llevar sin problema un turno con dos personas. El problema surge cuando hay algo que se sale de lo normal que, en este caso, fue el accidente de los trenes”, dice sobre el volumen de trabajo quien además es representante sindical de los empleados del 112 en Córdoba.

Tras su incorporación esa noche, Kiko fue el tercer gestor y estuvo hasta las 2:00 de la madrugada, reforzando al turno saliente y al que entró para la noche después. “En esas cinco horas no paramos”, recuerda sobre la intensidad de la tarea ante la magnitud del accidente de Adamuz y la activación de emergencias que supuso.

Explica que la operativa del 112 en Andalucía se divide entre los dos centros regionales que existen, el de Andalucía Oriental ubicado en Málaga para esta provincia, Almería, Jaén y Granada, y el de Andalucía occidental, que está en Sevilla e incluye además a las provincias de Huelva, Cádiz y Córdoba. A esos centros regionales es a donde llegan las llamadas que se realizan al 112, se recogen los datos y, desde allí y de inmediato, se transfieren a la sala de la provincia del suceso. En el caso del accidente de Adamuz, el centro regional de Sevilla recibía las llamadas y se iban pasando a los gestores en Córdoba, encargados de activar telemáticamente a las fuerzas de seguridad, servicios sanitarios y todos los operativos de emergencias necesarios. “Pero cuando el volumen de llamadas se excede, algunas saltan directamente a nuestra sala y gestionamos el aviso”.

Operativos trabajando en el accidente ferroviario de Adamuz

Activación del Plan Territorial de Emergencias

Eso también ocurrió la noche del accidente de Adamuz. “Cuando hay un episodio extraordinario, por el volumen de llamadas, muchas rebotan aquí directamente”, dice el gestor. Al incorporarse, Kiko se iba a ocupar de atender las llamadas que no tuvieran relación con el accidente, pero la magnitud del suceso provocó que se reorganizaran las tareas. “Al activarse aquella noche el Plan Territorial de Emergencias, eso requiere de una serie de acciones e instrucciones que también hay que hacer desde el 112. Hay que informar telemáticamente a los miembros del Plan, hay unos protocolos que seguir e informar a los alcaldes y ayuntamientos de toda la provincia de que el plan se ha activado, instrucciones para el Puesto de Mando Avanzado, etcétera, etcétera. Y de ello se ocupó una de las operadoras como coordinadora, por lo que esa persona quedó anulada por un tiempo para atender directamente llamadas de incidencias por Adamuz. Y yo pasé a encargarme, asumiendo la gestión del accidente”.

A partir de ahí se desarrollaron esas cinco horas de intenso trabajo que Kiko recuerda. La directora del centro 112 de Córdoba y un asesor técnico se desplazaron al lugar del suceso y en sala quedaron los tres gestores de incidencias. “Tres personas son insuficientes para una gestión así, desde mi opinión profesional. Esas cinco horas no paramos” -reitera-“por Adamuz y por todo lo demás”.

Kiko y otro compañero asumieron la gestión de los operativos que “se activan desde el primer momento, pero hay que atender también sus peticiones”, dice para explicar cómo, por ejemplo, los gestores del 112 también se encargaron de atender la petición del 061 para que Aucorsa dispusiera de autobuses si eran necesarios para el traslado de heridos y pasajeros de los trenes o cómo la Guardia Civil requería habilitar ciertos espacios para atender la emergencia.

Durante todo ese tiempo, “el sistema informático en la sala del 112 de Córdoba no falló ni la recepción de llamadas”, asegura el trabajador, que sí explica que, con el aluvión de avisos, “algunas pueden quedar unos minutos en espera”. Y cómo, ante la magnitud del suceso ferroviario y la cantidad de víctimas y personas afectadas, “priorizamos Adamuz frente a otros avisos menos importantes”, entre las dos personas que quedaron gestionando las llamadas mientras la tercera coordinaba las acciones derivadas del Plan Territorial de Emergencias.

En esos momentos, la experiencia de más de dos décadas en este trabajo hace frente a la tarea: “Hubo mucho trabajo, mucho volumen de todo tipo de cosas. Pero nosotros nos ponemos a trabajar como siempre y lo damos todo”. A las 2:00 de la madrugada, “cuando ya estaba todo encauzado”, Kiko terminó su tarea de refuerzo en la sala del 112 en aquella noche de hace tres meses marcada por el accidente de Adamuz.

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