Varias almazaras de Córdoba cierran ante los problemas para almacenar el orujo mientras dura la huelga

Imagen de archivo del proceso de obtención del aceite en una almazara.

Con el precio al alza y las ventas marcando registros muy positivos (debido a la falta de aceite de girasol), ahora es la huelga de transporte la que amenaza con aguar la fiesta a los productores de aceite de oliva de Córdoba, que están viendo, en algunas de las comarcas olivareras más potentes del mundo, como los pedidos se amontonan esperando su entrega en los almacenes, mientras el fruto se amontona a la espera de que lleguen los productos necesarios para su producción (cajas, plásticos, embalajes).

Es el mismo problema que afrontan muchos centros de producción de la provincia y de toda España, aunque en las empresas de la Denominación de Origen Protegida de Priego de Córdoba (una de las más laureadas del mundo), ya empiezan a afectar con seriedad. De hecho, según ha señalado Paqui García González, secretaria general del Consejo Regulador de esta DOP, para este miércoles se espera el cierre de dos centros de producción, ante la imposibilidad de sacar y transportar el orujo.

En las almazaras que están molturando mucho, el almacenamiento está copado, por lo que este subproducto hay que sacarlo y, en estos momentos, el transporte está muy complicado debido a la huelga de transportistas. De igual manera, también hay problemas tanto para recibir el fruto y refinarlo, como para recibir los productos de envasado, lo que complica también terminar la producción.

Además, el producto ya terminado también tarda más en llegar a los puntos de venta o intermediarios por el mismo motivo. “Está siendo como en todos los sectores un caos”, señala García González, que advierte de que la huelga afecta hasta la organización de ferias. La prueba, que la semana que viene arranca Madrid Fusión y van a subir las mercancías en vehículos particulares ante la imposibilidad de encargar los portes.

Hay una enorme demanda de virgen extra debido a la falta de entrada del aceite de girasol, lo cual nos encanta

José María Bajo secretario de la DOP Aceite de Baena

Por su parte, en la Denominación de Origen Protegido de Baena, también en Córdoba, reconocen que podría haber problemas, aunque sólo si la huelga se alarga. Por el momento, según detalla el secretario general de la Denominación, José Manuel Bajo, hay problema sobre todo en la llegada de “insumos” como los envases, el cristal, el cartón o el papel. No obstante, Bajo considera que el seguimiento de la huelga está siendo “muy desigual”. “Hay veces que las cosas no llegan y otras que llegan dos o tres días tarde”, afirma.

El secretario señala que, por el momento las empresas de la DOP Baena tienen capacidad de almacenaje suficiente para aguantar. “Por suerte, el aceite no es un producto perecedero. Esto no son naranjas o leche, que no pueden estar esperando”, afirma, aunque reconoce que está habiendo “un importante retraso en la entrega de los pedidos” que no todo el mundo entiende.

“Es que, al mismo tiempo, hay una enorme demanda de virgen extra debido a la falta de entrada del aceite de girasol, lo cual nos encanta. Hay un poco de pánico en el mercado, con el consumidor haciendo acopio y muchos pedidos, y se junta que algunas labores comerciales que hicimos en su día están dando sus frutos”, afirma Bajo, que sólo espera problemas “si la huelga se alarga”.

En Priego, la secretaria no es tan optimista, y cree que la demanda de aceite de oliva es “estacional”. “El consumidor que pagaba un euro por el aceite de girasol no puede pagar tres, y acabarça buscando otras grasas. El sustituto por naturaleza es el orujo de oliva, y no hay tanto como para satisfacer esa demanda en estos momentos”, señala García González, que lamenta “el desconocimiento general que hay sobre el aceite en España”, donde, en estos momentos, hay “psicosis por comprar aceite de girasol al mismo precio que el aceite de oliva”.

Asaja avisa de la “paralización” de la recogida, transformación y comercialización de la aceituna y el aceite

Por su parte, el presidente de Asaja Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha avisado este martes de la “paralización” que está afectando ya, como consecuencia del paro del transporte de mercancías por carretera, al proceso de recolección, transformación y comercialización de la aceituna y del aceite de oliva en la provincia.

En este sentido y en declaraciones a Europa Press, Fernández de Mesa ha explicado que “todo el sector agrario está afectado como consecuencia de la huelga del transporte, en especial lo fase final de recolección de aceitunas y también de cítricos”, al igual que “el proceso de transformación de la aceituna para su comercialización, por la falta de los medios materiales e instrumentos necesarios para esa transformación y su comercialización”.

Es decir, según ha señalado el máximo responsable de la citada organización profesional agraria en la provincia, “como consecuencia de la huelga del transporte” corren peligro de “estropearse las aceitunas en el campo, al no poder ser recolectadas y transportadas”, a lo que se suma que “la industria” oleícola “pierde clientes, al no poder industrializar ese producto y sacarlo al mercado”.

Además, no se puede olvidar “el problema social y laboral que se crea como consecuencia de la paralización del sector agroalimentario”, constituyendo “todo ello un gran problema, que se suma a los actuales que ya estamos padeciendo” en el sector agrario, de modo general.

Por ello, según ha asegurado Fernández de Mesa, “hace falta solucionar el problema de las costes del gasóleo, entre otros, que tiene el transporte y también la agricultura, y la verdad es que es difícil la solución, por la falta de reconocimiento de la legitimidad de la plataforma” convocante del paro del transporte, “para la negociación”, lo que está teniendo como efecto “la paralización de la industria” agroalimentaria, entre otras.

De este modo y en opinión del presidente de Asaja Córdoba, “el Gobierno debe dar un paso adelante, atendiendo las demandas posibles, que son muy justificadas en muchos casos y, por supuesto”, debe proceder a “controlar sus gastos”, que se reparten entre “múltiples ministerios, direcciones generales y secretarías de Estado”, pues es “fundamental el ahorro en el gasto”, para luego “invertirlo en el sector agrario”.

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