Las 22.000 viviendas cordobesas en zona inundable que viven pendientes de la lluvia que viene
Miles de cordobeses viven pendientes de las previsiones del tiempo. Muchos con especial angustia. Son los residentes en las aproximadamente 22.000 viviendas construidas en zona inundable en toda la provincia de Córdoba. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) actualizó hace un año el mapa de riesgo por inundación en la provincia y elevó el número de edificaciones a 22.000.
En ese mapa no solo hay casas. También infraestructuras. Está, por ejemplo, el Aeropuerto de Córdoba. Junto a carreteras e industrias. Los riesgos son de las construcciones más cercanas a los cauces de los ríos y arroyos, que de manera repentina puedan experimentar alguna crecida. Las previsiones de lluvia para los próximos días no son nada tranquilizadoras. Se espera el paso de un “tren de borrascas”, que podría dejar importantes acumulados en toda la provincia. Lo peor: que lloverá mucho en la cabecera de la cuenca, en la provincia de Jaén, lo que haría multiplicarse el caudal del río Guadalquivir.
La última gran riada fue en 2010. Entonces, hubo miles de desalojados no solo en Córdoba capital, sino también en la provincia, en pueblos como Villafranca de Córdoba o Palma del Río. La Confederación tiene una zonificación aproximada de cuándo se puede inundar qué. Es decir, sabe que si el caudal en Córdoba capital supera los 1.200 metros cúbicos por segundo el agua empieza a entrar en las parcelaciones más próximas al Guadalquivir. A partir de 2.000 metros cúbicos por segundo, el desastre está garantizado.
El mapa de las viviendas en zonas inundables en Córdoba
Porcentaje de viviendas en zonas de riesgo de inundación en cada municipio. El tamaño del círculo muestra el número total de inmuebles en áreas inundables
Fuente: Ministerio de Transición Ecológica, Catastro, elaboración propia
Córdoba es una provincia marcada por el agua. El Guadalquivir vertebra su territorio de este a oeste y recoge las aportaciones de decenas de ríos y arroyos que, en episodios de lluvias intensas, pueden transformar la calma habitual en una amenaza real. La actualización de los mapas de riesgo de inundación de la CHG no ha hecho sino confirmar una realidad conocida desde hace décadas: buena parte del desarrollo urbano e industrial se ha producido en zonas naturalmente inundables.
El nuevo recuento eleva hasta 22.000 las viviendas en riesgo, una cifra que supone un incremento notable respecto a anteriores revisiones. No se trata solo de un ajuste técnico. Detrás hay nuevos estudios hidráulicos, modelos más precisos y la constatación de que muchas edificaciones, especialmente en parcelaciones y diseminados, se levantaron sin una planificación acorde a la dinámica natural de los cauces.
Mucho más que casas: infraestructuras críticas en zona inundable
El riesgo no se limita al ámbito residencial. En los mapas aparecen señaladas infraestructuras estratégicas como el Aeropuerto de Córdoba, tramos de carreteras autonómicas y estatales, polígonos industriales y explotaciones agrícolas. Una inundación de gran magnitud no solo pone en peligro viviendas, sino que puede aislar poblaciones, interrumpir servicios básicos y provocar importantes pérdidas económicas.
Especialmente delicada es la situación en las vegas del Guadalquivir y de algunos de sus principales afluentes, donde el terreno llano facilita la expansión del agua cuando el río se desborda. En estos puntos, una crecida rápida puede anegar grandes extensiones en pocas horas.
El Guadalquivir y sus límites al paso por Córdoba
El río tiene memoria. A su paso por Córdoba capital, el Guadalquivir discurre encajado entre márgenes que han sido modificadas a lo largo del tiempo. Encauzamientos, motas y defensas han reducido la frecuencia de inundaciones menores, pero también han generado una falsa sensación de seguridad.
Los estudios de la CHG establecen umbrales claros: a partir de determinados caudales, el río deja de ser controlable. Con 1.200 metros cúbicos por segundo comienzan los problemas en las zonas más bajas; con 2.000, la inundación es generalizada en amplias áreas. Estos valores no son teóricos: ya se han alcanzado en el pasado reciente.
Las grandes inundaciones de finales de 2009 y comienzos de 2010 siguen muy presentes en la memoria colectiva. Aquellos episodios demostraron que, pese a los sistemas de alerta y a las infraestructuras de defensa, el riesgo nunca desaparece del todo.
Miles de personas tuvieron que abandonar sus casas, muchas de ellas durante días o semanas. Municipios como Palma del Río, Villafranca de Córdoba o zonas periféricas de la capital vivieron situaciones críticas. Las imágenes de viviendas anegadas, carreteras cortadas y campos convertidos en lagunas improvisadas sirven hoy como recordatorio de lo que puede volver a ocurrir.
Lluvias en la cabecera: el peligro que llega desde lejos
Uno de los factores que más preocupa a los técnicos es la lluvia en la cabecera de la cuenca, especialmente en la provincia de Jaén. Aunque en Córdoba no llueva de forma extraordinaria, los aportes aguas arriba pueden disparar el caudal del Guadalquivir en cuestión de horas.
El llamado “tren de borrascas” previsto para los próximos días concentra precisamente ese riesgo: precipitaciones persistentes y acumuladas que saturan el terreno y obligan a los embalses a desembalsar, incrementando el volumen de agua que llega río abajo.
Buena parte de las viviendas en zona inundable se construyeron al margen de una planificación rigurosa, en épocas en las que la normativa era más laxa o directamente inexistente. Parcelaciones ilegales, ampliaciones sin control y ocupación de dominios públicos hidráulicos han configurado un mapa de riesgo difícil de corregir.
Hoy, la legislación es más estricta y limita severamente nuevas construcciones en zonas inundables. Sin embargo, el problema heredado permanece y obliga a las administraciones a centrarse en la prevención, la información a la población y los planes de emergencia.
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