REAC: Empresas “altamente comprometidas” que ayudan a crecer a los niños que no pueden hacerlo solos

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“Gracias. Por fin voy a aprender a escribir”. Alfonso Ariza dirige el Proyecto Havita, de la Fundación Fepamic, y la Red de Empresas Altamente Comprometidas de Córdoba desde un pequeño despacho. Desde allí recuerda cómo un niño de pocos años se le abrazó mientras sus padres lloraban. “Gracias. Por fin voy a aprender a escribir” le susurraba. El pequeño acaba de conseguir acceso a una terapia clave para su futuro. Nació con un grave déficit de desarrollo y su familia necesitaba dinero para financiar unas terapias tempranas que son una especie de ahora o nunca. Si el niño crece, ya nada será igual o tan fácil como cuando está en desarrollo. Su vida quedará marcada por esos problemas infantiles que no pudo afrontar por falta de dinero.

El proyecto de Desarrollo Infantil es una iniciativa de la Fundación Fepamic que busca llegar a dónde todavía las instituciones y muchas familias no llegan. “El problema es el siguiente”, explica Alfonso Ariza. “Nos encontramos con unos niños que debido a los déficits de desarrollo que tienen, físicos, cognitivos o sensoriales, tienen un problema de desarrollo muy importante. Solo se puede paliar o mejorar para que en un futuro estos niños sean independientes gracias a las terapias que tienen que recibir a muy corta edad. Si estos niños no reciben esas terapias a corta edad, su futuro será marginal. No tendrán las capacidades para enfrentarse al mundo que se les viene encima”, evoca.

Cada terapia tiene un coste medio de entre 45 y 60 euros. Y esos niños necesitan un mínimo de tres terapias a la semana. Una familia, por tanto, tiene que hacer frente a un gasto extra de entre 180 y 200 euros a la semana, que se va a entre 500 y 800 euros al mes, si quieren que su hijo tenga un futuro que no sea “marginal”. Aparte, hay que financiar también el gasto en medicinas, herramientas y ayudas técnicas que necesitan muchos pequeños. “No hay familia que no sea millonaria que pueda pagar esto”, lamenta Alfonso Ariza.

Y aquí es donde entra la Fundación Fepamic y REAC, una red que en Córdoba no para de sumar empresas solidarias y altamente comprometidas. “Buscamos empresas, le contamos el proyecto y en la medida que pueden aportan una cantidad de dinero”. Cada empresa financia el 50% del coste del tratamiento de ese niño “de una sesión semanal”. “Si son tres sesiones semanales, buscamos tres empresas. Una por sesión”, explica. El resto lo tienen que afrontar las familias.

Eso sí, “en el caso de que sea una familia con cero recursos y la necesidad sea tan acuciante, lo que hacemos es que buscamos las empresas que sean necesarias. A lo mejor si la terapia cuesta 7.000 euros, buscamos cinco-cuatro empresas para pagar esto”, detalla. Las empresas altamente comprometidas se garantizan, además, que “el 100% del dinero que aportan” va a parar a la rehabilitación del niño apadrinado. El proyecto de Desarrollo Infantil no tiene costes de estructura, ya que todos dependen de la Fundación Fepamic.

Responsabilidad social corporativa

En todo momento, las empresas --que aportan valor añadido a su marca a través de la responsabilidad social corporativa-- saben cuál es la familia a la que están ayudando, y la terapia que está recibiendo el niño. A la familia igual. Conoce en todo momento el nombre de su mecenas. “Con una simple intención”, explica Ariza, “que tengan conocimiento real de que el dinero que dan se destina exactamente a lo que han pedido”.

Fepamic se implica además aportando sus instalaciones. Muchas de las terapias se hacen en sus locales. La federación busca a los terapeutas y garantizan que se cumple todo el proceso de principio a fin. “No se pide dinero para dárselo a los padres a cambio de una factura de un profesional. Nosotros hacemos todo el recorrido y buscamos a la empresa”.

Fepamic garantiza además la situación de las familias. “Cualquier ayuda que se da tiene que venir acompañada de un informe de un trabajador social en el que se indica la capacidad económica que tiene, la renta... se estudia cada caso uno a uno. No todos los niños son susceptibles de recibir esa ayuda”, advierte.

Una decena de niños ayudados y muchos más a la espera

El proyecto de desarrollo infantil de Havita ha llegado ya a una decena de niños, que gracias a las empresas socialmente comprometidas están recibiendo sus terapias. Pero hay muchos más a la espera. “Todos los días vienen niños”, explica Ariza. “Si tuviéramos 30 empresas que pagasen 30 terapias más tendríamos 30 niños más”, ejemplifica.

La mayoría de los niños tienen déficit de desarrollo psicomotriz en sus extremidades. Otros tienen cardiopatías que les han hecho no salir de casa, estar bajos de defensas y con muchas patologías asociadas. Todos necesitan un tratamiento integral para recuperar lo antes posible el desarrollo perdido. Antes de que sea demasiado tarde.

De momento, la mayoría de los niños atendidos son de la provincia de Córdoba. Un 90% de las terapias se quedan en la ciudad, pero también llegan a la capital niños de la provincia, lo que supone un gasto de transporte añadido para su familia.

Aunque REAC se dirige a empresas se valora la ayuda venga de donde venga. El proyecto de Desarrollo Infantil recuerda el caso de los Bicigrinos, unos ciclistas que han logrado recaudar 5.000 euros. Con ese dinero se le puede pagar la mitad de la terapia de un año a cuatro niños. “Ahora el Aeroclub va a poner en marcha un torneo de pádel con la intención de que ese dinero vaya a desarrollo infantil”, expone Ariza, al que no paran de ocurrírsele fórmulas. Una, explica, son las comidas de Navidad. En caso de no celebrarse “ojalá esas empresas o trabajadores tengan el detalle de decir que van a pegarse un gustazo espiritual y gastarse ese dinero en pagar esto”.

“Es una alegría decir, mi trabajo tiene sentido. Trabajo en el mejor sitio del mundo”, evoca Alfonso Ariza cuando cuenta un caso de éxito. “El ver la cara de felicidad de ese niño no tiene precio”.

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