La Universidad y Fuente Obejuna excavarán la antigua ciudad romana de Mellaria

Cerro del Masatrigo-Mellaria

Es imposible entender el esplendor de la Corduba romana sin Mellaria y las minas de la actual Sierra Morena. Esta antigua ciudad romana ya ha sido descubierta y localizada, en el término municipal de Fuente Obejuna. Ahora va a ser excavada, gracias a un proyecto conjunto entre la Universidad de Córdoba, dirigido por el profesor Antonio Monterroso, y el Ayuntamiento de Fuente Obejuna, que ha adquirido los terrenos bajo cuyas entrañas se esconde la antigua ciudad romana.

El próximo viernes, la Universidad y el Ayuntamiento de Fuente Obejuna presentarán los objetivos de la intervención en el Palacio Modernista de la localidad mellariense (un gentilicio que, obviamente, se refiere a la antigua ciudad romana), y también el alcance de los trabajos. El propio Monterrroso ha sido nombrado director de la intervención.

La existencia de la ciudad romana de Mellaria está testimoniada desde antes del año 75 después de Cristo, según el Ayuntamiento de Fuente Obejuna. Plinio el Viejo, el gran enciclopedista romano que murió en la erupción del Vesubio en Pompeya, dejó escrito en su Historia Natural la existencia de esta ciudad de “no menor nobleza”. Mellaria desapareció hasta que despertó el interés de historiadores y arqueólogos en el siglo XIX. Muchos confundían su ubicación con la actual Fuente Obejuna. A mediados del siglo XX algunos arqueólogos ya señalaron que la ciudad se podía esconder bajo el Cerro del Masatrigo, tras hallazgos de inscripciones, esculturas y hasta tramos de acueducto.

Un estudio de la propia Universidad de Córdoba confirmó la tesis. A través de tres vuelos fotogramétricos con avioneta en sucesivos años, 2014, 2015 y 2016 cubriendo más de 1.500 hectáreas, desde el Masatrigo hasta el pie del Cerro del Castaño, se comenzaron a vislumbrar los restos. Estas labores aéreas y terrestres de prospección certifican la existencia de una ciudad romana de más de 23 hectáreas de extensión entre su interior y extrarradio. De mayor altura a menor altura, en primer lugar, las imágenes encargadas por satélites ayudaron a delimitar la extensión de la ciudad y su entorno natural. En segundo lugar, los sensores montados en avioneta confirmaron los límites aproximados de la ciudad y sirvieron para conocer sus vías de comunicación. Posteriormente los sensores montados en dron sirvieron para saber la orientación de, al menos, cuatro calles y conocer la existencia de los edificios que se sitúan entre ellas. Por último, la prospección geofísica sirvió para asegurar la existencia de todo lo anterior bajo tierra y calibrar la profundidad a la que los restos están enterrados. No hay duda, por tanto, de la existencia de una ciudad romana completa en el entorno del Cerro del Masatrigo.

Mellaria tuvo un foro, compuesto de una plaza, un templo, una basílica judicial y una curia, además de otros posibles edificios públicos administrativos, como la cárcel, el archivo o el erario, contó con edificios de espectáculo, al menos teatro y anfiteatro… calles, plazas, colegios, tiendas, empresas y vecinos. Todo ese tejido urbano se ha documentado en los llanos que rodean el cerro del Masatrigo.

En un momento determinado de su vida, hacia el año 74 d. C., Mellaria pasó a llamarse Municipium Flavium Mellariensium lo que comporta en realidad un estatuto jurídico concreto. Quiere decir que fue una suerte de capital comarcal, sede de la administración y de los tributos. Al igual que hoy, una capital de provincia o de partido judicial tiene edificios administrativos de la ciudad y de la comarca, el estatuto jurídico de Mellaria confirma que también los tuvo.

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