La crecida del Guadajoz pone en alerta a los vecinos de Castro del Río
Los vecinos de Castro del Río observan con temor la crecida del caudal del Guadajoz, el afluente del Guadalquivir del que recibe el apellido este pueblo. Las intensas precipitaciones asociadas a la borrasca Kristin ha provocado un aumento del caudal considerable del Guadajoz a su paso por Castro del Río.
En concreto, según el Sistema Automatizado de Información Hidrológica (SAIH) de la Cuenca del Guadalquivir, el Guadajoz ha superado el umbral naranja de alerta a su paso por Castro del Río poco después de las 17:00 de este miércoles. A las 17:40, el río alcanzaba una altura de 3,41 metros. El umbral rojo se activa a partir de los 3,80 metros.
Este es un río que genera problemas. Su crecida provoca que el agua del Guadajoz acabe entrando en el arroyo Cantarranas, que actúa como un tapón. Si el Cantarranas baja también crecido, el agua acaba entrando en las viviendas más próximas de la zona. Los colectores del municipio que evacuan las aguas pluviales al río y al arroyo están en ese momento tapados por la crecida y su función se anula. Es ahí cuando el agua entra en las casas.
Los vecinos vigilan el cauce con gran preocupación. El Ayuntamiento de Castro del Río ha repartido ladrillos para que los vecinos sellen las puertas de sus viviendas, en un intento por frenar la inundación, en caso de que se produzca, si todavía es leve. No obstante, viven con angustia la situación, a la par que demandan soluciones.
Históricamente, Castro del Río ha sufrido inundaciones por la crecida del río Guadajoz. El municipio se levanta sobre un pequeño promontorio y rodeado por el río y el arroyo Cantarranas, un sistema que ha funcionado como una defensa natural en el pasado. Pero esa confluencia provocaba también inundaciones en los momentos de lluvias intensas en las zonas más bajas del municipio.
Hace cuatro años, a Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) anunció que preparaba una inversión de 1,2 millones de euros para evitar las habituales inundaciones que se producen en una zona del municipio de Castro del Río. Pero a estas alturas, el proyecto no está ni redactado, por lo que las obras no se ejecutarán antes de los próximos dos años.
En el año 2010, las fuertes lluvias ya provocaron problemas en el arroyo Cantarranas, que se desbordó. Las competencias entonces eran de la Consejería de Medio Ambiente, que anunció una inversión millonaria para mejorar el cauce. El agua entró en la urbanización La Condesa de Castro del Río, provocando un desastre y daños severos en viviendas y bienes.
El plan entonces pasaba por embovedar parte del cauce del arroyo Cantarranas, el más cercano a la carretera. En el resto del cauce se actuaría también, ensanchándolo y profundizándolo para evitar que el agua, en caso de lluvia intensa, volviera a saltar a la urbanización y a provocar grandes daños. En 2010, de hecho, el Consejo de Ministros tuvo que activar ayudas extraordinarias en Castro del Río.
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