Aprobada la autorización ambiental para la última planta del gran parque fotovoltaico de Cabra
Uno de los proyectos más ambiciosos de toda la provincia en cuanto a energía renovable se refiere. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado en el Boletín Oficial del Estado de este 13 de abril la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable para el proyecto Oleo Solar. Esta resolución constituye a la iniciativa que completaría el macrocomplejo energético que está proyectado en el municipio de Cabra, uniéndose así a las plantas de Ágata y Zafiro, que ya han conseguido sus DIA pertinente con anterioridad.
La iniciativa Oleo Solar, que está impulsada por Desarrollos Ibéricos Fotovoltaicos SLU, contará con una potencia instalada de más de 80 MW y se extenderá sobre una superficie de 367 hectáreas. Además, el diseño final contempla una instalación de 154.680 paneles fotovoltaicos, repartidos en tres grandes recintos. Su ubicación iría principalmente sobre terrenos dedicados al cultivo de olivar intensivo, a unos cinco kilómetros al noroeste del núcleo urbano.
Aunque la autorización finalmente ha llegado, el proyecto ha tenido que someterse a importantes modificaciones técnicas exigidas por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental. Entre los cambios más significativos ha destacado el soterramiento íntegro de la línea de evacuación de 30 KV, inicialmente proyectada de forma aérea. Asimismo, se han excluido de la construcción todas aquellas parcelas con pendientes superiores al 12% para evitar nivelaciones topográficas agresivas. Por otro lado, también ha tratado de proteger la biodiversidad porque también imponen medidas estrictas para proteger hábitats para especies protegidas.
Con este último trámite, el complejo fotovoltaico de Cabra alcanzará una capacidad total cercana a los 170 megavatios, integrando los 51 MW de la planta Zafiro y la potencia proyectada para Ágata. Este macroproyecto energético, vinculado a la firma Viridi RE, representa una inversión global de unos 100 millones de euros, lo que supone una inyección económica importante para la Subbética.
En términos socioeconómicos, se estima que el complejo generará entre 200 y 500 puestos de trabajo y podrá abastecer de energía a unos 70.000 hogares. Sin embargo, la magnitud del parque ha levantado oposición vecinal en núcleos cercanos como la pedanía de Huertas Bajas, donde los residentes temen el impacto visual de las instalaciones y la transformación del paisaje tradicional de olivar, por lo que no descartan movilizaciones futuras. Por el momento, las estimaciones sitúan el arranque de la construcción en 2028.
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