Almacenes de grano vacíos ante una cosecha un 20% más baja pero con precios por las nubes

Una cosechadora segando trigo en la campiña cordobesa

Hace un año, como en todos los meses de junio, los agricultores cordobeses comenzaban a segar el trigo. Entonces se planteaba una buena campaña, con una producción media, que no era para tirar cohetes, pero sobre todo con unos precios dignos después de años en los que lo que se pagaba apenas si cubría costes. En este mes de junio, las cosechadoras han entrado en los campos cordobeses con más ganas que nunca y en mitad de una situación desconocida para el sector desde hacía décadas: los precios están por las nubes (son justo el doble que los del año pasado), los costes de producción están disparados, los almacenes de grano están vacíos y encima la producción no está siendo la que se esperaba.

La patronal agraria Asaja acoge cada jueves la Lonja de Cereales, donde los productores, los almacenistas y los comercializadores se ponen de acuerdo. Mientras las cosechadoras van segando y rasurando la campiña de Córdoba, principal zona productora de la provincia, comienzan las primeras operaciones de compra y venta, que aún son escasas. Y se van haciendo de la manera más volátil y extraña de las últimas décadas.

El 10 de junio de 2021, la Lonja de Cereales de Córdoba vendía la tonelada de trigo duro (el que se usa principalmente para la pasta y para el ganado) despachaba un precio de 262 euros la tonelada. Ya entonces se consideraba un buen precio para un productor ahogado por los costes de producción en ese momento. El 9 de junio de 2022, justo un año después, esa misma tonelada de trigo duro se pagaba a 513 euros. El precio del trigo blando, el panificable, tiene una evolución similar.

El presidente de Asaja es Ignacio Fernández de Mesa, que asegura que los almacenes de trigo están vacíos en estos momentos. Muchos de los silos están comenzando a recibir el grano recién segado de esta campaña y a pagar esos históricos precios, condicionados en buena medida por la situación mundial. Fernández de Mesa señala que no todo es la guerra de Ucrania, aunque también. Si no una campaña que también es menor a causa de la sequía en grandes zonas productoras como Canadá, Estados Unidos, Francia o Italia.

“Los grandes operadores están reteniendo trigo en Italia y en España, para que no haya desabastecimiento”, detalla el presidente de la patronal agraria. “El problema es que no hay trigo ahora mismo. Los almacenes están vacíos”, explica. Y esto es lo que está provocando que los precios estén disparados. “El trigo duro en Italia es aún más caro que en España”, señala.

Las perspectivas de la campaña actual son un 20% más bajas que las del año pasado, aunque tal y como apuntaba la temporada al menos se ha salvado. El invierno ha sido el más seco del último siglo. La ausencia casi total de precipitaciones hizo temer por la pérdida total de la cosecha. El trigo nació pero apenas tuvo “hijos”. La planta tiende a reproducirse y eso es lo que acaba dándole espesor al cultivo y un alto rendimiento a la producción. Pero llegó la primavera y unas precipitaciones muy intensas ayudaron a salvar la cosecha. Aún así, va a ser menor de lo que se necesitaría.

En la provincia de Córdoba, según Asaja, los rendimientos oscilan entre los 3.000 kilos por hectárea del trigo duro y los 3.200 del blando. Este año se han sembrado 39.800 hectáreas en Córdoba (frente a las 37.900 del año pasado), por lo que se espera una cosecha de unas 120.000 toneladas de grano, aproximadamente. A pesar del aumento de costes, sí que se espera que sea un buen año para los agricultores, con los precios que de momento se están pagando.

El problema llegará para la próxima campaña. De momento, se ha detectado una fuerte subida de costes que están registrando ciertos insumos, como los abonos, semillas, fitosanitarios y el gasóleo, que se encuentran disparados y subiendo progresivamente. De hecho, si se comparan los gastos de esta campaña con respecto a la situación de hace un año, el coste del gasóleo se ha incrementado en un 53%, pasando de 56 céntimos el litro a 86 céntimos. Por otro lado, el precio de la semilla ha pasado de 0,33 euros/kg a 0,415 euros/kg, es decir un 25,7% más. Pero, sin lugar a dudas, el gasto en abonos es el que más se ha incrementado, un 105% respecto al año anterior, pasando de uno 380 euros/tonelada a 780 euros/tonelada.

El girasol, con escasa producción

La guerra en Ucrania provocó una inmediata crisis del aceite de girasol. Los consumidores lo llegaron a agotar de los supermercados, los precios casi se igualaron al aceite de oliva y la Unión Europea decidió permitir su cultivo en tierras en barbecho ante una previsible escasez, si se prolongaba la guerra. En Córdoba se ha sembrado más girasol que en campañas anteriores, pero la producción no va a ser la esperada.

“Es un cultivo prácticamente de verano”, explica Fernández de Mesa. “La primavera en Córdoba es echar una moneda al aire, a ver si llueve o no”. En muchas zonas, no ha habido la humedad suficiente como para que una vez que han acabado las lluvias el girasol crezca, genere piña importante y muchas pipas. Al contrario, una semana de calor intenso muy tempranero ha secado de nuevo la tierra y ha evitado que el girasol se desarrolle de manera correcta.

“El girasol no es un cultivo rentable hoy por hoy en Córdoba”, señala el presidente de Asaja, que asegura que hace 15 años se cultivaban 50.000 hectáreas, la mitad que ahora. Además, señala que la producción en la provincia de Córdoba es la mitad de la que se genera por hectárea en Francia o incluso en Ucrania, con un comportamiento muy diferente de las temperaturas.

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