50 años más del cementerio radiactivo de El Cabril: el plan del CSN no prevé su clausura hasta 2073

Vista aérea de El Cabril.

El centro de almacenamiento de residuos radioactivos de El Cabril, en la sierra Albarrana de Hornachuelos, seguirá funcionando al menos hasta el año 2073, según los planes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) incluidos en el 7º Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) que este martes solicitó el Gobierno para su aprobación. La versión de 7º PGRR sobre la que se piden los preceptivos informes es resultado del análisis y toma en consideración de las alegaciones formuladas en el trámite de información pública y de consultas al que se sometió la versión inicial desde el 12 de abril hasta el 16 de junio.

El Cabril, de entrada no

El Cabril, de entrada no

El plan prevé que El Cabril se convierta en el principal centro de almacenamiento de residuos de muy baja, baja y media actividad de España. El plan de desmantelamiento de las centrales nucleares españolas tendrá a El Cabril como referencia para trasladar todos sus residuos salvo los de más actividad. Esos permanecerán en cada central, en una especie de almacén central centralizado que se iba a construir en la provincia de Ciudad Real pero que finalmente se ha descartado.

En cambio, a El Cabril ya han comenzado a llegar residuos procedentes del desmantelamiento de las centrales nucleares que ya han sido apagadas. Los denominados residuos de baja y media actividad “integran aquellos residuos cuya actividad se debe principalmente a la presencia de radionucleidos emisores beta o gamma, de periodo de semidesintegración corto o medio (inferior a 30 años) y cuyo contenido en radionucleidos de vida larga es muy bajo y se encuentra limitado”, señala el CSN en su informe.

A 31 de diciembre de 2021 el grado de ocupación en las celdas de media actividad de El Cabril es de 81,38 % y en las celdas de baja del 46,59 %, según el informe del CSN. A Hornachuelos ya han llegado residuos radiactivos procedentes, por ejemplo, del desmantelamiento de la central nuclear José Cabrera. En total, se calcula que son más de 13.500 metros cúbicos de residuos. Desde el Ciemat también se han remitido otros 7.500 metros cúbicos de residuos radioactivos.

El plan para El Cabril

El documento prevé, por tanto, que El Cabril siga teniendo 50 años de intensa actividad. “En este sentido, se mantendrán las capacidades operativas del CA El Cabril y las de apoyo a las mismas, dando cumplimiento al condicionado de la autorización de explotación de la instalación. El esfuerzo estará centrado en el mantenimiento y optimización de las capacidades adquiridas, incidiendo en la optimización del volumen y actividad de los residuos radioactivos”, señala el borrador.

“La capacidad de almacenamiento para la totalidad de los residuos de baja y muy baja actividad se presume suficiente con las cuatro celdas autorizadas, encontrándose actualmente en explotación la celda 29 y la celda 30, desde octubre de 2008 y julio de 2016, respectivamente. Según se vaya requiriendo, está prevista la construcción para los mismos fines de la sección 2 de la celda 30 y de las otras dos celdas autorizadas, la 31 y la 32”, agrega el documento.

“Para el almacenamiento de la totalidad de los residuos de media actividad se requiere la construcción de nuevas celdas ya previstas en el 6º PGRR, necesarias en cualquier escenario de operación de las centrales nucleares. Por este motivo se considera estratégica la optimización en la gestión de este tipo de residuos radioactivos”, expone el documento. Es decir, El Cabril va a ser clave en todo el proceso de desmantelamiento de las centrales nucleares.

“Adicionalmente, en las estimaciones también se ha de contemplar que, en la capacidad de almacenamiento definitivo, también repercutirían los residuos radiactivos que puedan generarse en futuros incidentes puntuales e, inicialmente, imprevisibles, que puedan tener lugar como resultado de la presencia inadvertida de fuentes radiactivas en los materiales metálicos que se reciclan, así como aquellos otros residuos generados fuera del sistema regulado cuando sea requerida su gestión por resolución del Ministerio”, advierte el plan. “De este modo, el análisis de la capacidad de las 28 celdas actualmente existentes concluye en la necesidad de disponer de nuevas celdas en el año 2028, para no afectar a la planificación de operación y desmantelamiento de las centrales nucleares y poder continuar con el normal almacenamiento de estos residuos. La construcción de las nuevas celdas se acometerá por fases, contemplándose en la primera fase la construcción de 12 celdas y, con posterioridad, celdas adicionales (en principio, 15) que se irán construyendo conforme se vayan necesitando, acorde al desarrollo de los desmantelamientos de las centrales nucleares”, concluye el documento. 

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