Procórdoba suspende el consejo que debatía su disolución

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Después de dos horas de debate y ante la posibilidad de que no saliera adelante ningún acuerdo, el consejo ha aplazado su decisión a mañana

En una acción inaudita, el consejo de administración de Procórdoba se suspendió ayer cuando llevaban dos horas de debate y no existía un acuerdo mayoritario sobre lo que votar. Según ha podido saber este periódico, el consejo estaba estudiando en ese momento una nueva propuesta sobre la disolución de la empresa municipal diferente a la aprobada por el propio consejo y ratificada por el Pleno en mayo. Este punto no convenció a algunos consejeros y sembró las dudas incluso entre los más próximos al equipo de gobierno, por lo que el presidente de la entidad, Luis Martín, optó finalmente por suspender la sesión y reanudarla mañana viernes.

El acuerdo tiene que estar listo antes del Pleno de la próxima semana, ya que el objetivo es ejecutar la disolución de forma oficial para entonces. Para su disolución, se ha optado por la misma fórmula que ya se ha puesto en práctica para la clausura de la escuela municipal infantil Félix Ortega: la creación de una comisión técnica-política donde entre concejales y personal administrativo del Ayuntamiento se proceda a aprobar todos los informes para la disolución de la firma. Procórdoba será la primera empresa pública y municipal que desaparezca como tal en el presente mandato.

Procórdoba nació como una empresa municipal para gestionar los suelos liberados con la aprobación del Plan Renfe. Entonces, se llamó Telfeco (Terrenos Liberados del Ferrocarril de Córdoba). Desde 1996 y hasta el estallido de la crisis inmobiliaria, Procórdoba fue una auténtica máquina de hacer dinero. En estos 17 años de vida, Procórdoba (siempre dependiente del Ayuntamiento) ha llegado a atesorar el mayor patrimonio de suelo de toda la ciudad. Pero ha sido víctima, precisamente, de su éxito. Procórdoba es hoy por hoy inviable financieramente. Si sus suelos valían cerca de 100 millones de euros en 2007 hoy este inmenso patrimonio apenas si vale ya la mitad de entonces. Esta depreciación, unida a unas deudas imposibles de pagar, han forzado la que se ha convertido en la única salida viable para la firma: su disolución.

Procórdoba se disolverá y no se liquidará por una cuestión: agilidad. Según consta en todos los informes si la firma decidiese acudir a la liquidación para hacer frente a sus deudas (y no cargar con ellas al Ayuntamiento) el proceso podría durar varios años. Los informes coinciden en que hoy por hoy es casi imposible vender a un precio razonable el patrimonio de Procórdoba. Por tanto, encontrar compradores y, sobre todo, dinero para sanear las deudas de la firma se antoja casi imposible. Por eso se opta por la disolución.

Ahora, todo el patrimonio y, por supuesto, todas las deudas de Procórdoba pasarán a manos del Ayuntamiento. También los trabajadores, salvo la directora técnica de la entidad, que ha pedido su regreso a la Gerencia Municipal de Urbanismo, donde trabajó antes. El Ayuntamiento, a su vez, tendrá que intentar liquidar lo antes posible las deudas que deja Procórdoba. De momento, ya se ha aprobado la liquidación de la póliza de crédito que ahogaba a Procórdoba y que expiraba a principios de julio.

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Publicado el
4 de julio de 2013 - 09:58 h
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