Procórdoba ya es la primera empresa municipal disuelta

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La compañía pública de suelo cede ahora al Ayuntamiento de Córdoba todo su pasivo, compuesto por la mayor bolsa de suelo de la ciudad

Procórdoba ya es, desde esta mañana, la primera empresa municipal que desaparece en Córdoba. En apenas 30 segundos, el Pleno del Ayuntamiento aprobó, por unanimidad, su disolución. Poco antes, se había celebrado la Junta General de la firma que también en pocos minutos le dio el viso bueno al acuerdo que habían adoptado los consejeros de Procórdoba.

La compañía cede ahora todo su patrimonio, sus trabajadores y sus deudas al Ayuntamiento de Córdoba, de quien dependía. Procórdoba es la mayor firma propietaria de suelo en la ciudad de Córdoba, con unos pasivos que no puede vender pero que han llegado a estar valorados en más de 100 millones de euros.

Para su disolución, el Ayuntamiento ha optado por la misma fórmula que ya se ha puesto en práctica para la clausura de la escuela municipal infantil Félix Ortega: la creación de una comisión técnica-política donde entre concejales y personal administrativo del Ayuntamiento se proceda a aprobar todos los informes para la disolución de la firma.

Procórdoba nació como una empresa municipal para gestionar los suelos liberados con la aprobación del Plan Renfe. Entonces, se llamó Telfeco (Terrenos Liberados del Ferrocarril de Córdoba). Desde 1996 y hasta el estallido de la crisis inmobiliaria, Procórdoba fue una auténtica máquina de hacer dinero. En estos 17 años de vida, Procórdoba (siempre dependiente del Ayuntamiento) ha llegado a atesorar el mayor patrimonio de suelo de toda la ciudad. Pero ha sido víctima, precisamente, de su éxito. Procórdoba es hoy por hoy inviable financieramente. Si sus suelos valían cerca de 100 millones de euros en 2007 hoy este inmenso patrimonio apenas si vale ya la mitad de entonces. Esta depreciación, unida a unas deudas imposibles de pagar, han forzado la que se ha convertido en la única salida viable para la firma: su disolución.

Procórdoba se disolverá y no se liquidará por una cuestión: agilidad. Según consta en todos los informes si la firma decidiese acudir a la liquidación para hacer frente a sus deudas (y no cargar con ellas al Ayuntamiento) el proceso podría durar varios años. Los informes coinciden en que hoy por hoy es casi imposible vender a un precio razonable el patrimonio de Procórdoba. Por tanto, encontrar compradores y, sobre todo, dinero para sanear las deudas de la firma se antoja casi imposible. Por eso se opta por la disolución.

Ahora, todo el patrimonio y, por supuesto, todas las deudas de Procórdoba pasarán a manos del Ayuntamiento. También los trabajadores, salvo la directora técnica de la entidad, que ha pedido su regreso a la Gerencia Municipal de Urbanismo, donde trabajó antes. El Ayuntamiento, a su vez, tendrá que intentar liquidar lo antes posible las deudas que deja Procórdoba. De momento, ya se ha aprobado la liquidación de la póliza de crédito que ahogaba a Procórdoba y que expiraba a principios de julio.

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