El presunto asesino de Valdeolleros obtuvo el tercer grado con un informe en contra de la propia prisión

La Policía Nacional junto al edificio donde se han hallado dos cuerpos | ALEX GALLEGOS

El presunto asesino de Valdeolleros, Salvador Ramírez, obtuvo el tercer grado en octubre de 2017 a pesar de que la Junta de Tratamiento de la Prisión de Córdoba, donde cumplía condena por asesinato, consideraba en su evaluación que el reo no estaba preparado para volver a la calle.

Según ha podido saber CORDÓPOLIS de diversas fuentes, Ramírez consiguió el tercer grado tras presentar un recurso ante el juez de Vigilancia Penitenciaria, que se lo acabó concediendo a pesar de que en la prisión en la que cumplía condena el informe de evaluación lo desaconsejaba.

La decisión de la Junta de Tratamiento, que tenía carácter administrativo, fue recurrida por el reo, que acabó obteniendo el tercer grado, lo que le permitía salir de la prisión y acudir solamente a dormir, así como obtener permisos de fin de semana.

El presunto homicida Valdeolleros estaba cumpliendo una pena de 17 años de cárcel y, tras ser condenado volvía a pisar la calle a finales de 2017. Entre octubre de ese año y febrero de 2018, cuando se le concedió la libertad condicional, Ramírez estuvo pernoctando en un piso de acogida de Cáritas y encontró un empleo. Desde febrero del año pasado gozaba de libertad condicional, régimen previo a quedar en libertad tras el cumplimiento total de la condena.

Sin embargo, este viernes, según mantienen los investigadores, Salvador Ramírez habría vuelto a matar a su pareja. Ya lo había hecho con anterioridad. En 2002 acabó con la vida de su mujer por ahogamiento, tras haberla estrangulado con el cable de la plancha en su casa de Algeciras (Cádiz).

Como consecuencia del asesinato confeso de su mujer, fue juzgado por un jurado popular en la Sección de Algeciras de la Audiencia Provincial, siendo condenado a 17 años de prisión. La sentencia contemplaba el agravante de parentesco y la atenuante de su confesión a las autoridades. Asimismo, señalaba que existió alevosía por parte del acusado, ya que la mujer estaba inconsciente cuando la trasladó a la bañera, donde finalmente murió.

El presidente de la Sección puntualizó en su sentencia que el hombre sabía que su mujer quería separarse un mes antes de que ocurrieran los hechos, que se produjeron el 10 de abril de 2002 cuando el hombre acudió acompañado de su madre al domicilio conyugal en la barriada algecireña de La Piñera. La intención era arreglar unas desavenencias matrimoniales, ya que ella había expresado en varias ocasiones su intención de separarse y marcharse a vivir con otro hombre con el que mantenía una relación sentimental.

La conversación concluyó con la idea de iniciar los trámites de separación, haciéndose la madre del hombre cargo de la hija mayor de ambos y quedando los dos menores bajo custodia de la esposa.

No obstante, el hombre dejó a su madre en el domicilio de ésta y volvió a la vivienda conyugal de La Piñera donde, según el escrito de acusación, la estranguló, presumiblemente con el cable de la plancha. Posteriormente acudió al domicilio de un vecino, a quien le contó lo sucedido y anunció su intención de suicidarse, aunque finalmente se trasladó a la Jefatura de la Policía Local donde se reconoció autor de la muerte de su esposa.

La segunda vez sí pudo consumar su suicidio, no sin antes llevarse por delante a Ana Lucía, una mujer brasileña de 49 años con la que presuntamente mantenía una relación y a la que asesinó presuntamente en una vivienda de Valdeolleros, en Córdoba.

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