“La prehistoria no fue machista pero la arqueología sí ha difundido ese imaginario”

Conferencia de Margarita Sánchez en el Museo Arqueológico | MADERO CUBERO

El hombre no salía a cazar solo y ésta no era la principal fuente de alimentación de la prehistoria. Tampoco era el que, principalmente, pintaba las cuevas, sino que ésta también era tarea de las mujeres y los niños. Estas afirmaciones pueden realizarse gracias a los estudios y a la revisión con perspectiva de género que desde hace dos décadas están realizando investigadoras -ya que en su mayoría son mujeres- sobre la arqueología y los discursos que ha difundido sobre esta etapa histórica.

Una de estas investigadoras es Margarita Sánchez, profesora titular en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada que el pasado miércoles participó en el Museo Arqueológico de Córdoba en la conferencia Repensando la historia: una mirada a los estereotipos sobre las mujeres en la prehistoria. En su intervención, Sánchez se refirió al papel, al valor y al trabajo que desempeñaron las mujeres, que han quedado invisibilizados en los discursos. Estos mismos son los que han ayudado a “refrendar y justificar el papel secundario que en la actualidad” tienen las mujeres.

En esos discursos destaca el que hace referencia a la caza, que “siempre” se ha atribuido al hombres cuando en realidad “se hacía en grupo”. Además, la caza “no fue la principal fuente de alimentación para la sociedad ya que la de la prehistoria vivió, principalmente, de la recolección”, un papel que estaba designado a las mujeres y del que se conoce muy poco.

“Parece que las mujeres no hacían nada, pero claro que sí”, ha afirmado la profesora, que ha explicado que la proliferación de estos discursos -hasta convertirse en hegemónicos- responde al carácter “machista” y “androcentrista” de la arqueología. “Los que han escrito esos discursos han sido en su mayoría hombres que sólo miraban las cosas que les preocupaban a ellos mismos. Miraban la tecnología de aquella época y se dejaban atrás otras muchas, como quién cuidaba o cocinaba, que son básicos para sobrevivir”.

Sus investigaciones le llevan a afirmar que esta sociedad “no era machista” pero sí los discursos que de ella ha escrito la arqueología que, si decide hacer una revisión de todo lo escrito e investigado, puede ayudar a eliminar los estereotipos que ella misma ha creado.

Además de la figura de la mujer, Sánchez también estudia la presencia de los niños en esta época histórica, una investigaciones que, al principio, “fueron tomadas como algo simpático o anecdótico”. Cuando la arqueóloga explicaba la revisión en perspectiva de género con la que afronta sus trabajos, “los comentarios eran del tipo: 'Qué mona' o 'Qué curioso', como si la historia que se contaba fuera menor”. Sin embargo, “cuando este discurso y está metodología se han fortalecido, se están empezando a asumir esos discursos”, ha afirmado.

Para dar mayor visibilidad a los trabajos que se están realizando en este ámbito, la arqueóloga pertenece al proyecto Pastwomen, formado por 15 investigadoras de diferentes universidades e instituciones culturales que abordan sus investigaciones desde una perspectiva feminista y de género. En la actualidad forman parte de este proyecto el Instituto  de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, el Museo de la Diputación de Valencia, el Museo de Jaén, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Granada, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Tubingen  y la Universidad de Valencia.

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