Dos notas de suicidio en el colegio Salesianos

Francisco, primo del joven de 11 años que sufre acoso en el Colegio Salesianos de Córdoba
La Fiscalía de Menores abre una investigación tras una denuncia por acoso escolar a un menor de 13 años en Córdoba

Una nota la rompió ante el psicólogo que lo trataba, pero la segunda está en poder de su madre. En ese folio escribe su testamento. Dice que cede sus juguetes y sus libros a su mejor amigo. Y pide que cuando muera lo incineren y que depositen sus cenizas en un limonero que hay junto a su casa. Tiene 13 años y estudia Segundo de Educación Secundaria Obligatoria en el colegio de los Salesianos de Córdoba. Su familia ha denunciado el caso y lo ha puesto en conocimiento de la Fiscalía de Menores, que ya lo está investigando e instruyendo.

Francisco Muñoz es el tío y el portavoz de la familia. Enseña la denuncia que ha presentado la familia, harta de que este niño sufriera en silencio un drama que le llevó, incluso, a pedirle a su tío cartuchos para una escopeta de su tatarabuelo. Según Muñoz, el niño sabía que si metía uno de los cartuchos en el arma, cuyo cañón está taladrado, le explotaría en la cara y moriría.

El chico apenas expresaba su angustia. En casa se mostraba "hermético". Pero su madre sabía que le pasaba algo. Los primeros síntomas fueron las notas en clase. De ser un alumno brillante pasó a suspender cinco asignaturas de golpe. Los segundos síntomas, fueron físicos. Un día llegó con la mochila y la ropa destrozadas. Ahí ya su madre sí que tuvo la certeza de que su hijo estaba sufriendo acoso escolar. Y, según la familia, lo puso en conocimiento de la dirección del colegio.

Según el portavoz de la familia, el jefe de estudios les dijo que las acciones que denunciaba la familia eran "hechos puntuales". La familia asegura que esos "hechos puntuales" consisten en agresiones dentro y fuera del centro escolar ("collejas y golpes"), insultos como "maricón" y "niña te vamos a hacer" y "escupitajos". Según la familia, el niño llegaba a casa sin orinar en toda la mañana "por miedo a ir a los servicios", angustiado y llorando desconsoladamente en muchas ocasiones.

Muchos compañeros de clase se solidarizaron con el joven y redactaron notas contando lo que sucedía en este colegio. Algunos escribieron cartas anónimas relatando el acoso que sufría este menor, cómo en una ocasión le pusieron una zancadilla que hizo que cayera y se hiciera una sangrante herida, o cómo eran constantes sus bromas y sus chistes sobre él. Esto le dio fuerzas a la familia, que piensa llegar a donde haga falta con tal de que cese el acoso sobre este joven. Sólo en este verano, el chico ha recuperado fácilmente las cinco asignaturas que suspendió, ya que no ha tenido que volver al colegio.

La Delegación de Educación ya se ha reunido con la familia mientras la Fiscalía investiga lo sucedido. Mientras tanto, el colegio religioso de Salesianos prefiere mantener silencio a la espera de que se resuelva la investigación.

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