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Dos minutos después del accidente de Adamuz un pasajero del Alvia avisó al 112 pero el dispositivo tardó 45 minutos en llegar

Estado en que quedó la zona trasera del tren de Iryo y, al fondo, los restos del Alvia en la vía contraria

Alfonso Alba

9 de abril de 2026 16:59 h

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A las 19:43 del 18 de enero de este año, en una noche cerrada de invierno en el corazón de Sierra Morena, se produjo a la altura del pueblo cordobés de Adamuz la mayor tragedia de la alta velocidad en España. A esa hora, la rotura de un riel de la vía de alta velocidad en sentido Madrid provocó el descarrilamiento de un tren Iryo que había salido de Málaga. Justo en ese momento, cruzaba en dirección a Huelva, en sentido contrario, un Alvia. El Alvia impactó contra el coche seis del Iryo, ya descarrilado. El siniestro provocó 46 víctimas mortales y 155 heridos.

El choque fue tan violento que ambos trenes quedaron separados a unos 700 metros. El Iryo se quedó varado a unos metros de la estación técnica de Adamuz, una zona de relativo fácil acceso. En línea recta, pero a 700 metros de una noche muy cerrada, estaba el Alvia, totalmente destrozado. Tal y como confirman las últimas diligencias de la Guardia Civil, los servicios de emergencias tardaron 45 minutos en confirmar que el Alvia también había descarrilado.

En su último atestado, los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba sostienen que existió “una importante confusión inicial” a causa del “gran volumen de llamadas simultáneas” y el “desconcierto” por la situación. Los gestores de emergencias, según la Guardia Civil, habrían vinculado las llamadas con la situación en el tren Iryo. “Las llamadas que alertaban del tren Alvia se interpretaron bien como un accidente en el que no interviene la colisión con el Iryo de menor gravedad, o se confundieron con relacionadas con el Iryo”, escriben los agentes.

No obstante, fuentes del Ministerio de Transportes insisten en que dos minutos después del accidente, el 112 ya había recibido llamadas tanto del Iryo como del Alvia accidentado. Y que el teléfono de emergencias dispone de un sistema para geolocalizar con un margen de unos 15 metros el lugar desde el que se produce la llamada. Por eso, no se explican cómo los servicios de emergencias de Madrid y Andalucía tardaron tanto en comprobar que efectivamente en el Alvia había muchos heridos y víctimas, y en enviar allí efectivos para atender el accidente.

La cronología de los hechos revela una cadena de avisos que comenzó apenas segundos después del impacto, según las diligencias de la Guardia Civil y un informe de Renfe, al que ha tenido acceso este periódico. A las 19:44:51, solo un minuto después de la colisión, el 112 de Andalucía ya recibió la primera llamada de una pasajera del Iryo informando de personas atrapadas en el vagón 8. Apenas quince segundos después, a las 19:45:06, un pasajero del tren Alvia comunicó al mismo centro de emergencias que su tren, el Madrid-Huelva, había sufrido un siniestro con múltiples heridos, estimando que podría haber hasta cien personas afectadas.

A pesar de que el sistema AML (Advanced Mobile Location) permite una precisión de entre 15 y 20 metros al enviar automáticamente la ubicación GPS del smartphone al centro de emergencias, esta herramienta no fue aprovechada para distinguir los dos focos del accidente. Las fuentes del Ministerio de Transportes consultadas por este periódico destacan que el 112 recibió más de 200 llamadas, lo que habría proporcionado una base de datos suficiente para comprobar que existían dos localizaciones distintas separadas por 700 metros.

Confusión

El desconcierto se extendió a los centros de control de Madrid y Andalucía. A las 19:58:39, un técnico ferroviario avisó al 112 de Madrid identificando específicamente el tren accidentado como el Alvia 2384 con destino Huelva. Sin embargo, a las 20:07:01, los jefes de sala de los servicios de emergencia, especialmente desde Madrid, tras contrastar información, llegaron a la conclusión de que la mención a dos trenes era probablemente una “confusión” y descartaron la implicación de un segundo convoy sin verificar las ubicaciones de las llamadas. Fuentes autonómicas de Andalucía insisten en que desde primera hora su dispositivo insistió en que había dos trenes implicados y reiteran la rapidez con la que se enviaron agentes a la zona, a razón de “una ambulancia por minuto”.

Incluso cuando el sistema Séneca elevó a las 20:00:21 el nivel de emergencia mencionando un “accidente de trenes”, en plural, la ayuda se concentró inicialmente solo en el Iryo. Mientras tanto, en el Alvia, la situación era crítica. La interventora de este tren ya había avisado al Centro de Gestión de Operaciones (CGO) a las 19:46:24, informando de que había salido disparada por el golpe y que el accidente era “grande”.

La confirmación definitiva de la magnitud de la tragedia en el segundo tren no llegó por medios tecnológicos, sino por el esfuerzo de una de las víctimas. A las 20:31:58, un pasajero del Alvia logró recorrer a pie los 700 metros que separaban ambos convoyes en mitad de la noche cerrada. Al llegar a la posición del Iryo, alertó a una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico que atendía a los heridos en la zona que la gravedad real se encontraba en el otro punto, donde había fallecidos en las vías.

Fue a las 20:36:53 cuando los agentes llegaron finalmente al Alvia y solicitaron el redireccionamiento prioritario de los servicios sanitarios, confirmando que este era el foco principal de la tragedia. Para entonces, habían pasado 45 minutos desde que el primer pasajero del Alvia hubiera pulsado el botón de emergencia. En el Alvia fallecieron 37 personas frente a las nueve víctimas registradas en el Iryo.

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