PERFIL

Rosa Aguilar, 35 años en cargos públicos y dos partidos políticos

La exalcaldesa Rosa Aguilar, a su llegada a la sede del PSOE

Rosa Aguilar Rivero se jubila. En verano cumplirá 65 años y lo hará tras haber pasado los últimos 35 en primera línea de la política local, autonómica y nacional. En este tiempo, lo ha sido todo lo que se puede ser en política en España, salvo presidenta del Gobierno o de la Junta, o diputada provincial. Rosa Aguilar ha sido concejala y alcaldesa de Córdoba, diputada en el Congreso y portavoz parlamentaria de Izquierda Unida, consejera de Cultura, Justicia y Fomento en el gobierno de la Junta de Andalucía, ministra de Agricultura y parlamentaria. Y lo ha hecho en dos partidos políticos diferentes: Izquierda Unida, primero, y el PSOE, hasta la actualidad.

Eso sí, Rosa Aguilar no tiene el récord de longevidad política en Córdoba. Por tres años, le supera Manuel Gracia. El socialista fue senador constituyente en las Cortes de 1977 y no se retiró de la política activa hasta el año 2015, como parlamentario autonómico. Fue consejero, senador y diputado, pero no llegó a ministro ni tampoco participó en la política municipal, donde Rosa Aguilar empezó y se bregó de manera notable.

Pero Rosa Aguilar no deja la política, donde lleva muchos más años, sino los cargos públicos que ha ido encadenando desde que en 1987 se convirtió en concejala. El PSOE le reserva un puesto orgánico: coordinará a los Cristianos Socialistas, según ha anunciado durante la rueda de prensa en la que ha anunciado su marcha atrás. Le dará continuidad así a una vida política que arrancó en 1974, aún durante el franquismo, cuando se afilió al PCE y donde se popularizó con un pseudónimo, Quina, cuando esta formación aún estaba ilegalizada. Aún quedan en Córdoba antiguos camaradas que la siguen llamando así, algunos con cariño y otros con desprecio tras su traumático paso al PSOE cuando aún era alcaldesa de IU e incluso era propuesta para convertirse en la líder de esta coalición política.

La carrera de Rosa Aguilar fue meteórica desde que recibió el respaldo explícito de Julio Anguita González. No coincidió en su equipo de gobierno como alcalde de Córdoba. Anguita se marchó en 1986 al Parlamento de Andalucía. Pero sí en el Congreso de los Diputados. En 1993, Rosa Aguilar se convierte en diputada y portavoz de Izquierda Unida en el Congreso. A la sombra de Anguita se fragua su figura. Sus enfrentamientos con el PSOE, en plena crisis con multitud de casos de corrupción y el estallido del escándalo del GAL, la catapultaron a nivel nacional como uno de los grandes referentes de la izquierda en España. Izquierda Unida aprovechó el capital político y mediático acumulado por Rosa Aguilar entonces para presentarla a la Alcaldía de Córdoba, que la izquierda perdió por primera vez en 1995 en favor del PP.

Diez años de alcaldesa

En 1999, Rosa Aguilar se convierte en alcaldesa de Córdoba. No fue la candidata más votada. El popular Rafael Merino rozó la mayoría absoluta, pero no la consiguió. Aguilar pactó con el PSOE, partido que incorporó a su gobierno a pesar de haber sido el gran azote del socialismo a nivel nacional. Y comenzó entonces su idilio con la política local, que tras unos primeros cuatro años de consolidación alcanzó su cénit en el año 2003. Entonces sí que fue la lista más votada y rozó la mayoría absoluta, apartando al PSOE de su gobierno. Comenzó entonces su mandato más mediático.

Rosa Aguilar era, como lo fue Julio Anguita primero y Herminio Trigo después, la única alcaldesa de una capital de provincia en España para Izquierda Unida (o el Partido Comunista). Este marchamo focalizó la atención mediática a nivel nacional sobre su figura. Aguilar era asidua a tertulias televisivas pero, sobre todo, al programa de La Ventana de la Cadena Ser conducido por Gemma Nierga. Ahí, Aguilar proyectó una imagen que la ha acompañado durante gran parte de su trayectoria política: la gran esperanza de la izquierda española.

Gaspar Llamazares, entonces líder de IU, la llegó a calificar como “la joya de la corona” de la formación. Pero en Córdoba, donde era alcaldesa, el mandato entre 2003 y 2007 fue uno de los más complicados para Rosa Aguilar. El PSOE, que aprobaba los presupuestos de IU, pasó a la oposición. Y entonces se vivieron unos enfrentamientos entre Rosa Aguilar y Carmen Calvo, entonces consejera de Cultura, que han pervivido hasta la actualidad.

Las amistades peligrosas

Hay una fotografía que perseguirá siempre a Rosa Aguilar: la que se hizo en la boda de la hija de Rafael Gómez, alias Sandokán. En ella posa Miguel Castillejo, el todopoderoso sacerdote al frente de Cajasur, el propio Rafael Gómez, Rosa Aguilar cuando era alcaldesa y el exrector de la Universidad de Córdoba, Eugenio Domínguez. Sandokán fue detenido en la operación Malaya en el año 2006, tras construir unas gigantescas naves industriales sin licencia en Córdoba que siguen sin demolerse. Castillejo mantenía un fuerte enfrentamiento con la Junta de Andalucía por la tutela de la caja de ahorros. Y Rosa Aguilar era la alcaldesa.

Esa imagen, esta especie de triunvirato representaba el poder cordobés y alejaba a Aguilar de la imagen que proyectaba a nivel nacional. En Córdoba, dentro de Izquierda Unida y el PCE, Rosa Aguilar comenzaba a cosechar críticas internas. Pero su enorme figura mediática y los votos que cosechaba hacían que no pasase de algo muy focalizado y con poca trascendencia.

Pero todo cambió en 2009. En la primavera de ese año, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero llamó a Manuel Chaves. Lo quería como vicepresidente. El fichaje de Chaves provocó una especie de movimiento pendular en la política andaluza y en la cordobesa. José Antonio Griñán se convirtió en presidente de la Junta de Andalucía y éste remodeló su gobierno. Se fraguó entonces el fichaje de Rosa Aguilar, que era alcaldesa de Córdoba por IU. Aguilar aceptó y en abril dejó la Alcaldía de Córdoba. Fichó como independiente. Unos meses antes, en una asamblea federal, su nombre había sonado como coordinadora nacional de IU, pero Aguilar rechazó el encargo y Cayo Lara sucedió a Gaspar Llamazares.

Rosa Aguilar se convirtió en consejera de Fomento y Obras Públicas de la Junta de Andalucía. Su abrupta salida de la Alcaldía de Córdoba dejó noqueada a Izquierda Unida. La formación eligió como alcalde a Andrés Ocaña, que tenía el apoyo de un gobierno municipal diseñado por la propia Rosa Aguilar. Pero el salto fue tan grande que dos años después, IU se convirtió en tercera fuerza política en Córdoba, el PP alcanzó una histórica mayoría absoluta y el partido de la oposición fue una formación independiente liderada precisamente por Sandokán.

Rosa Aguilar socialista

Desde 2009, Rosa Aguilar pasó de ocupar cargos de mando en la política local a hacerlo en la autonómica y en la nacional. Apenas año y medio después de convertirse en consejera, fue fichada por Zapatero como ministra de Agricultura y Medio Ambiente. Nada más bajarse del AVE en Madrid, Rosa Aguilar anunció que iba “a pintar el Ministerio de verde”. Fue ministra hasta noviembre de 2011, cuando el PSOE perdió las elecciones contra el PP. En esos años, se recuerda especialmente la llamada como crisis del pepino: un problema con una bacteria que causó una treintena de muertos en Alemania y en el que se acusó a la hortaliza española como culpable. La acusación se acabó demostrando falsa.

Aguilar regresó al Congreso de los Diputados en 2011, no sin polémica. Ya no era ministra ni tampoco de Izquierda Unida. Lo hacia en la lista del PSOE, algo que seguía sin convencer a determinados sectores del socialismo cordobés, especialmente los liderados por la que luego se convirtió en vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Rosa Aguilar se mantuvo en el Congreso de los Diputados hasta el año 2015, cuando recibió la llamada de Susana Díaz, la nueva presidenta de la Junta de Andalucía. Aguilar se convirtió entonces en uno de los grandes apoyos y baluartes del susanismo.

Ya en Sevilla, Rosa Aguilar se integró en el Gobierno de Susana Díaz. Primero lo hizo como consejera de Cultura y después, y hasta el año 2019, de Justicia. Como consejera de Cultura fue duramente criticada en Córdoba por su actuación durante la retirada de la celosía de Rafael de la Hoz en el muro norte de la Mezquita Catedral, que permite la mejora de la carrera oficial de la Semana Santa. Ese acto jurídico, el de conceder el permiso, ha sido anulado por dos jueces diferentes, una sentencia ratificada por el Tribunal Supremo.

La llegada del PP al Gobierno de la Junta de Andalucía en el año 2019 la apartó del gobierno de la Junta de Andalucía. Aguilar se mantuvo como parlamentaria andaluza por la provincia andaluza, un lugar que sigue ocupando. Pero al que no regresará. El PSOE pretendía renovar de manera intensa su próxima candidatura. Rosa Aguilar ha dado un paso al lado justo cuando se inicia el proceso de votación de las futuras listas electorales. Seguirá en política, pero por primera vez desde el año 1987 no lo hará desde un cargo público.

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