Los linces se quedan sin conejos y se comen gallinas de Adamuz

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Ganaderos de este municipio denuncian que el felino ibérico ha matado a más de 800 gallinas después de quedarse sin su alimento principal, cuya población ha sido mermada por una enfermedad

“Rara es la tarde que no vemos a ocho o diez linces ibéricos merodeando el pueblo”. Pedro Pérez es el propietario de una pequeña granja en Adamuz, un pueblo cordobés de Sierra Morena, que ha denunciado que los linces ibéricos están, literalmente, asolando la población de gallinas del municipio. Pérez es uno de los afectados por este curioso fenómeno, el de un animal que hasta hace meses estaba en peligro de extinción pero que ahora es un vecino habitual de estos pueblos de la sierra cordobesa.

En total, Pérez calcula que los linces han acabado en las últimas semanas con unas 800 gallinas de entre 50 y 60 granjas que existen en Adamuz. Los linces se comen las gallinas, dicen, porque apenas hay conejos en la sierra, el alimento principal de este popular felino. Los conejos han visto mermada su población este año por una enfermedad vírica que está provocando una enorme mortandad. Los linces, hambrientos, van en busca de las gallinas.

“Las matan todas”, asegura Pérez, que ha denunciado los hechos ante la delegación municipal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Adamuz. “Aquí lo que hacen falta son 1.000 conejos vacunados, para que vuelvan a reproducirse y se los puedan comer los linces”, defiende. La disminución de las poblaciones de conejo por la nueva cepa de la enfermedad hemorrágica (EHV) está provocando una mayor dispersión de los linces en busca de comida. Por vez primera, los linces están alimentándose de gallinas.

El éxito del programa Iberlince ha logrado que se recupere la población de este felino en el parque natural Cardeña Montoro (donde se localizada Adamuz). De hecho, el lince ha pasado de ser una especie en peligro de extinción “crítico” a estar simplemente “en peligro”, según la consideración europea. En Cardeña-Montoro se calcula que a día de hoy hay sueltos unos 60 linces. No obstante, estos linces han comenzado a reproducirse y a criar una población autóctona. La prueba la tienen los vecinos de Adamuz. En los gallineros han instalado cámaras que captan algunos ejemplares (como los de las fotos adjuntas) sin correa con transmisor.

Tras la denuncia de los vecinos de Adamuz, la Junta de Andalucía ha querido tomar cartas en el asunto. Así, el delegado provincial de Medio Ambiente en Córdoba, Francisco de Paula Algar, ha asegurado que el gobierno andaluz está preparando un proyecto para “adecuar los gallineros” y evitar que en ellos entren los linces. Pedro Pérez asegura que su gallinero tiene una valla metálica de dos metros de altura, fácilmente superable por un lince.

“Es cierto que se producen ataques de linces a determinados gallineros”, ha asegurado el responsable de Medio Ambiente en Córdoba, que ha asegurado que “es una situación prevista en el programa europeo Life Iberlince”. En concreto, en la zona de reintroducción del lince ibérico en el Guadalmellato, según ha precisado el delegado de Medio Ambiente, “desde 2012 se han producido 65 ataques a gallineros, de los que se ha comprobado que 41 han sido efectuados por linces, habiéndose indemnizado a los propietarios en 32 de los casos y mejorado la protección de los gallineros en los nueve casos restantes”.

Para prevenir estas situaciones, se ha llevado a cabo un inventario de gallineros en la zona del Guadalmellato y ahora, según ha señalado Algar, se está “preparando el proyecto para adecuar los gallineros y evitar así los ataques de linces a los mismos” y, con tal fin, “vamos a buscar la financiación, a través del Life Iberlince o mediante otra fórmula, para ayudar a los propietarios”.

Los propietarios, no obstante, defienden que la solución pasaría por garantizar el alimento para los linces, los conejos, y por reducir también la población de otros depredadores que rivalizan en alimento con el felino típicamente peninsular, los zorros y otras alimañas.

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