La larga agonía de Procórdoba

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El consejo de administración exige a la junta general que apruebe definitivamente la cesión de los activos antes del 30 de junio, que es cuando cumple el plazo | Mientras, el valor de las propiedades se deteriora

Procórdoba es como el chicle en la suela del zapato que este gobierno municipal no puede despegar. Casi desde que el PP asumió el gobierno del Ayuntamiento de Córdoba, la agonía de la empresa municipal de suelo de Córdoba ha estado mes sí y mes no en la agenda de gestión del PP. Y ahí sigue.

Ayer, el consejo de administración de Procórdoba acabó urgiendo a la junta general (el Pleno del Ayuntamiento, presidida por el alcalde, José Antonio Nieto) a que tomara una decisión definitiva sobre la cesión de los activos de la empresa a la Gerencia Municipal de Urbanismo. El consejo aprobó un informe en el que se detallaba que la junta general aprobó iniciar los trámites para la cesión y que desde que tomó su decisión hasta que ésta se haga efectiva hay un plazo que no debe superarse. Ese plazo acaba el 30 de junio de 2014. Si se supera, el futuro de Procórdoba casi que volverá al punto de partida.

Mientras tanto, los activos de la empresa no paran de deteriorarse. En el mandato anterior se llegaron a cuantificar en más de 100 millones de euros. Se valoró a precio anterior al estallido de la burbuja inmobiliaria. Ahora, el precio de todo el suelo que posee Procórdoba en la ciudad apenas si oscila ya en torno a los 25 millones de euros. De hecho, la pérdida de valor ha provocado un deterioro en las cuentas de la empresa que pueden acabar afectando, de rebote, al resto del Ayuntamiento. El agujero presupuestario actual es de seis millones de euros.

Desde 1996 y hasta el estallido de la crisis inmobiliaria, Procórdoba fue una auténtica máquina de hacer dinero. En estos 17 años de vida, Procórdoba (siempre dependiente del Ayuntamiento) ha llegado a atesorar el mayor patrimonio de suelo de toda la ciudad. Pero ha sido víctima, precisamente, de su éxito. Procórdoba es hoy por hoy inviable financieramente. Si sus suelos valían cerca de 100 millones de euros en 2007 hoy este inmenso patrimonio apenas si vale ya menos la mitad de entonces. Esta depreciación, unida a unas deudas imposibles de pagar, han forzado la que se ha convertido en la única salida viable para la firma: su disolución.

Los gestores de Procórdoba optaron por la disolución y no por la liquidación por una cuestión: agilidad. Según consta en todos los informes si la firma decidiese acudir a la liquidación para hacer frente a sus deudas (y no cargar con ellas al Ayuntamiento) el proceso podría durar varios años. Los informes coinciden en que hoy por hoy es casi imposible vender a un precio razonable el patrimonio de Procórdoba. Por tanto, encontrar compradores y, sobre todo, dinero para sanear las deudas de la firma se antoja casi imposible. Por eso se opta por la disolución.

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