Detenido en Córdoba un cabecilla de la trama de gasóleo adulterado

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La organización alteraba el combustible y conseguía un beneficio cercano a los 100.000 euros por cada camión cisterna que surtía a las 47 gasolineras de su red

La localidad cordobesa de Castro del Río se ha convertido en uno de los puntos claves en la investigación de la macroestafa del gasóleo adulterado desarticulada por la Guardia Civil esta semana en la operación “Nehar”. Allí ha sido detenido uno de los cabecillas de una organización criminal que, según las primeras estimaciones, ha defraudado 5,5 millones de euros al fisco adulterando gasóleo de calefacción y agrícola para venderlo como de locomoción.

J. R. G. es uno de los 98 detenidos en esta operación que afecta a 24 provincias, pero su papel es más que relevante en todo este entramado delicitivo. Las fuentes consutadas en la Guardia Civil le señalan a él y a otros dos arrestados en Madrid, como los tres cabecillas de esta “trama criminal” que, dada la entidad del detenido, tenía como uno de sus vértices al municipio de Castro del Río, donde también se han practicado tres registros. 

Para J. R. G. esta situación no es nueva. En 2009 fue detenido en la segunda fase de la óperación “Toleum II” que desarticuló una organización que hacía exactamente lo mismo que la que se ha desarticulado en la “Nehar”. Curiosamente, y siempre según las fuentes consultadas, el detenido en Castro del Río estaría pendiente del juicio por esta primera estafa cuando ha sido arrestado por la segunda. La “Toleum II” también salpicó a Córdoba, donde se produjeron dos arrestos.

El modus operandi de esta red consitía en adquirir gasóleo de los tipos B y C (calefacción y agrícola), bonificados fiscalmente, para adulterarlo y distribuirlo, a través de una red de casi medio centenar de gasolineras, como si fuera gasóleo A. Para ello mezclaban el combustible con aceite en una proporción de 50 a 50 y lo vendían a precios excepcionalemente bajos en sus gasolineras. La mezcla destrozaba los motores de los vehículos y a la competencia, que se veía obligada a cerrar o a bajar tarifas. 

Según las primeras estimaciones, la red obtendría un beneficio cercano a los 100.000 euros por camión cisterna cuyos conductores jamás repostaban en estas estaciones de servicio “low cost”, debido a la mala calidad del carburante.

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