La cuenta atrás para la entrada en prisión de Sandokán

Rafael Gómez y familia llegando a la Audiencia Provincial | MADERO CUBERO

Rafael Gómez Sánchez, conocido en Córdoba como Sandokán, ya cuenta las horas para el día 6 de noviembre. Ese lunes, como muy tarde, tendrá que ingresar en prisión para cumplir una condena de cinco años por dos delitos contra la Hacienda Pública al dejar de pagar casi 29 millones de euros.

Hace una semana, trascendió que el empresario reconvertido en político -fundó Unión Cordobesa y fue concejal en la anterior legislatura- trataba de eludir su próxima parada en la cárcel solicitando un indulto al Gobierno. Sin respuesta en el horizonte, el joyero y constructor se prepara para cruzar los muros de un centro penitenciario. ¿Cuál? La lógica indicaría que el de Córdoba pero no dejan de circular noticias acerca de la intención de Gómez de pasar su condena en otro lugar. Radio Córdoba llegó a apuntar este jueves que había solicitado hacerlo en Melilla.

Los problemas serios de Sandokán con la justicia dieron un vuelco en su contra cuando el titular del Juzgado de lo Penal 3 de Córdoba le condenó como autor responsable de dos delitos contra la Hacienda Pública, a la pena de dos años y nueve meses (por uno de ellos) -con multa de 102 millones de euros-; y a la pena de dos años y seis meses de prisión (por el segundo delito) con una multa de 9.6 millones.

La única buena noticia que escuchó aquel día el empresario fue que el juez decidiese absolver a sus cuatro hijos al considerar que “no tuvieron conocimiento de la marcha de la empresa ni participaron en la toma de decisiones”. Al salir de los juzgados, el propio Rafael Gómez declaró a los medios que se sentía “tranquilo” y que pensaba recurrir la sentencia.

La tranquilidad fue desapareciendo a medida que las etapas se fueron quemando. Primero, la de los recursos. Sandokán vio cómo sus intentos de tumbar la sentencia eran rechazados. En julio, la Audiencia confirmó los cinco años de pena. En esencia, desestimó en su integridad los recursos interpuestos contra la pena a Gómez al considerar que ésta era “benigna, una de las mínimas que podía recibir”. Y eso, “a pesar de la escandalosa cuantía de la defraudación”. Además, la Audiencia entendía que lo que cometió el empresario “no era un mero cúmulo de errores”, sino que había un “plan diseñado” para eludir el pago de impuestos.

El único gesto que tuvo el tribunal con Sandokán fue en septiembre, cuando el mismo Juzgado de lo Penal número 3 de Córdoba concedió una ampliación de plazo para la entrada en prisión del empresario. La defensa la había solicitado para la realización de diversas gestiones entre las que, luego se supo, estaba el último cartucho del exconcejal: la petición de indulto.

El silencio que se sigue escuchando como toda contestación a las peticiones de Gómez es clamoroso. El segundero de la cuenta atrás no deja de moverse. Y su entrada en prisión parece más y más cerca. Queda por saber si finalmente se ejecutará la condena. Y si es así, ¿dónde?

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