Condenado a 12 años y medio por violar y maltratar a su mujer, que logró huir

Fachada de la Audiencia Provincial de Córdoba | MADERO CUBERO
El acusado, un hombres de 32 años, había sido condenado otra cinco veces por delitos de violencia machista | Inició una nueva relación justo después de salir de la cárcel

La Audiencia de Córdoba (Sección Tercera) condena a D. H. A. -hombre de 32 años, vecino de Córdoba- a 12 años y 6 meses de prisión por los delitos de agresión sexual, maltrato habitual, y tres delitos de lesiones contra la mujer con la que convivió cinco meses, infringiéndole todo tipo de agresiones físicas, verbales, actitudes de menosprecio y humillaciones constantes.

Según consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, además de indemnizar a la víctima con 4.445 euros por las secuelas psíquicas que le provocó, el magistrado señala que una vez cumplida la condena de prisión, D. H. A. estará sometido a 8 años de libertad vigilada para una mejor protección de la mujer dañada, si bien el contenido de esta medida se fijara cuando llegue ese momento.

El condenado, con cinco sentencias ya también condenatorias, no podrá comunicar con esta mujer en el plazo de 10 años ni aproximarse a menos de 500 metros de su domicilio, lugar de trabajo o lugares que frecuente.

El hombre inició una nueva relación a mediados de 2014, apenas un año después de salir de la cárcel. Desde entonces hasta el día de autos, el hombre maltrataba habitualmente a su pareja, según consta en la sentencia. Así, constarían “empujones, golpes por todo el cuerpo, menosprecio, humillaciones constantes y amenazas”. Esta situación generó en la mujer “sentimientos de culpabilidad, inseguridad, infravaloración, pérdida de autoestima, dependencia, trastornos por ansiedad y sentimientos de culpa”.

El 12 de noviembre de 2014, el acusado tuvo una discusión con la mujer cuando regresaban de ver a sus padres “porque había mirado a otro hombre”, según la Fiscalía, que añade que después “en el transcurso de la mencionada disputa le agarró de los pelos y le dio un puñetazo a la altura del oído”.

Al día siguiente, cuando la pareja llegó a la caravana en la que residía, tras otra discusión el hombre le dio “patadas y puñetazos” a la mujer cada vez que ésta decía “que no había sido infiel”. El hombre “cogió una navaja y al ir a ponérsela al cuello la víctima se giró y recibió tres pinchazos en un brazo. Mientras le golpeaba , el procesado se dirigió a la víctima diciendo que era una puta, que le iba a tirar al pozo y que la tenía que matar, y que le iba a cortar la cabeza y luego el cuerpo a cachitos, y después le iba a llevar la cabeza a su padre”. Tras estas amenazas la mujer intentó huir, pero no lo logró.

Esa noche, según el escrito de acusación, el hombre le dijo a la mujer “que se quitara la ropa”, pero ante su negativa “le agarró del pelo y con ánimo libidinoso la penetró vaginalmente” a pesar de su fuerte oposición. A la mañana siguiente, el acusado le pegó patadas en las piernas a la mujer con unas botas con la punta de acero. Tras ello, la mujer convenció al hombre de que fuera a comprar tabaco. Al bajarse del vehículo, la mujer logró huir y pedir auxilio.

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