El cementerio de San Rafael es zona inundable y la CHG da permiso condicionado al nuevo tanatorio

Propuesta de tanatorio en el cementerio de San Rafael.

El cementerio de San Rafael es zona inundable. Por eso, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha tenido que informar sobre la licencia solicitada por la empresa municipal de cementerios Cecosam para la construcción de un tanatorio. Y la Confederación ha dicho que sí, que da el permiso, pero que lo hace “condicionado” a un informe de Cecosam. La empresa pública tiene que justificar que no existe ninguna otra alternativa ni otro lugar para construir el tanatorio.

Según consta en el expediente de tramitación de los permisos, a los que ha accedido este periódico, Cecosam responde a la Confederación que no hay otra alternativa. Ante ello, la CHG insiste en que da el permiso, pero que sigue siendo condicionado.

El cementerio de San Rafael y prácticamente todo el barrio de la Fuensanta es zona inundable. La CHG así lo entiende, al considerar que el Guadalquivir puede llegar allí en un periodo de 500 años. Es decir, al menos una vez en cinco siglos el río puede alcanzar esos límites.

Este permiso condicionado es consecuencia del nuevo Reglamento del Dominio Público Hidráulico, que fue modificado en diciembre del 2016, tras alcanzarse un importante grado de consenso entre las distintas administraciones, tanto en materia de aguas, como de ordenación del territorio y Protección Civil. Por este reglamento, por ejemplo, no se pueden construir obras nuevas en plantas bajas o sótanos en amplias zonas del Sector Sur o el Campo de la Verdad.

En Córdoba, este reglamento pasa por evitar que la ciudad siga creciendo hacia el Guadalquivir, hacia aquellas zonas que se puedan ver afectadas por una futura riada. El Gobierno acaba de lanzar una aplicación para calcular a través de ortofotos hasta donde podría llegar el río en caso de riada máxima, aquella que se produce una vez cada 500 años (según la estadística usada en urbanismo para determinar qué suelo es inundable y cuál no). En ese caso, el Guadalquivir alcanzaría unas dimensiones catastróficas y un caudal de hasta 6.144 metros cúbicos de agua por segundo. Para hacerse una idea, en las últimas grandes inundaciones que afectaron a la ciudad se alcanzó un caudal máximo de 2.400 metros cúbicos por segundo. Aquello ocurrió en diciembre del año 2010 y provocó que centenares de casas quedaran dañadas y sepultadas por las aguas de un río que, decían, reclamaba sus escrituras de propiedad.

El retorno a 500 años es, por tanto, una marca excepcional. No significa, tampoco, que jamás se pueda superar. Es tan solo una manera de calcular lo probable, lo que algún día podría ocurrir en caso de que lloviese de manera muy intensa y durante mucho tiempo, y los embalses de la muy regulada cuenca hidrográfica del Guadalquivir no pudieran retener más agua. El desastre para la ciudad sería absoluto. Parte de su casco urbano consolidado sufriría daños muy graves. Incluso el río alcanzaría al casco histórico. Y no es que no haya pasado ya.

En el siglo XIV el Guadalquivir ya llegó a la plaza del Potro. En riadas posteriores, de las que hay referencia, las barcas llegaban a navegar sin problema por la calle Lineros. Incluso en la gran riada del siglo XX, que no fue la de 1963 (quizás la más recordada), el Guadalquivir campaba a sus anchas por Badanas, Lineros y Mucho Trigo. Ocurrió en 1917.

La gran novedad de la riada de 1963 fue precisamente que el río inundó zonas recién construidas como la Fuensanta y la mayor parte del Campo de la Verdad. El agua provocó unas imágenes espectaculares, con un estadio del Arcángel en el que el agua llegaba al larguero de las porterías (por cierto, lo mismo que ocurriría en el nuevo estadio en caso de una riada histórica) y dejó sin casa a miles de cordobeses.

La herramienta ideada por el Gobierno quiere servir precisamente de guía para los ayuntamientos para señalar donde se debe y donde no se debe construir, con el objetivo de evitar futuras desgracias. En Córdoba, en una riada máxima y a pesar de las barreras construidas, el Guadalquivir entraría en amplias zonas de la ciudad. Todo el Sector Sur y el Campo de la Verdad, hasta la calle Loja, quedaría sepultado por la riada. Incluso es probable que río rompiese el meandro en el que lleva trabajando siglo y que da cobijo a esta zona de la ciudad, uniéndose a su cauce por la zona de la Torrecilla.

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