Bares, restaurantes y salas de fiestas tendrán que implantar sistemas de identificación de sus clientes

Un camarero sirve bebidas en una terraza en Córdoba | TONI BLANCO

El Gobierno de Andalucía ha notificado las nuevas medidas de reducción del riesgo de contagio por coronavirus en la región y que afectan al mundo de la hostelería. Concretamente, la Junta obligará a bares, restaurantes y salas de fiesta a implantar sistemas de identificación con nombres y apellidos de todos sus clientes para facilitar la labor de los rastreadores, al tiempo que reduce aforos y prohíbe el consumo y la venta de bebidas en barra.

Las nuevas medidas han sido anunciadas este martes por el portavoz del Gobierno Andaluz, Elías Bendodo, quien ha dado cuenta de las decisiones tomadas por el Consejo de Gobierno tras el segundo Plan de Autoevaluación, del que este lunes ya se conoció la prohibición total del botellón en la comunidad autónoma.

Quedaba por explicitar las medidas que afectaran al ocio nocturno y la restauración, que son las siguientes: los bares, clubs, pubs o restaurantes tienen que implantar un sistema de identificación de sus clientes, bien sea obligando a la reserva previa o bien pidiendo la identificación a la entrada al local.

Además, se prohíbe la venta de bebida y el consumo de las mismas o de comida en barra, al tiempo que se limita el número máximo de personas por mesa a un total de doce. Es decir, en restaurantes y bares se reduce el máximo de clientes reunidos, que hasta ahora era de 25, y que a partir de la entrada en vigor de estas medidas -que Bendodo no ha concretado al 100% pero que serían inmediatas-, será de un máximo de doce.

En cuanto al aforo, el Gobierno Andaluz sí distingue entre clubs nocturnos y restaurantes, dado que a los locales donde se sirve comida o en bares se permite el aforo al 75%, mientras que en discotecas y salas de fiesta se reduce al 40% -en los pubs se deja al 60%-. Con independencia del aforo de la sala, nunca se podrá exceder a las 800 personas en interior y a las 1.600 en el exterior.

En estos últimos espacios -salas de fiesta y pubs- se ha reducido también el horario: ahora tendrán que cerrar como máximo a las 5:00 de la mañana y no a las 7:00. En cuanto a los conciertos se mantiene el aforo al 65% en recitales que se han de hacer obligatoriamente con butacas numeradas y con separación.

Además, se prohíben las cachimbas, que hasta el momento no estaban específicamente prohibidas, y se insta a que las salas potencien la figura de personal de vigilancia en los locales, que sean quienes acompañen y guíen a los clientes a través de las dependencias, y controlen el uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos.

El régimen sancionador por el incumplimiento de estas medidas se comienza a trabajar este martes con la idea de aprobarlo en el Consejo de Gobierno de la semana que viene.

Bendodo ha defendido que, a la hora de tomar estas decisiones, solo ha imperado el criterio sanitario, del mismo modo que el 14 de julio el gobierno andaluz fue uno de los primeros en aprobar el uso obligatorio de mascarilla para reducir el riesgo de contagio.

Todo ello porque, según su critero, “en Andalucía el Covid está bajo control”. Bendodo ha dado los últimos datos. En julio la Junta ha hecho 66.818 test PCR y 22.500 test rápidos. De ellos, han salido un total de 1.097 positivos, de los que solo 53 han requerido el ingreso en los hospitales andaluces, y solo tres de ellos en las UCI. “Es decir, un 0,3% ha requerido ingreso en la UCI, por lo que los resultados, dentro del contexto del país, son contenidos”, ha sentenciado Bendodo.

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