El Málaga

El actual Málaga C.F. es el sucesor del histórico C.D. Málaga nacido en 1941 y éste, a su vez, el heredero del Málaga football club, Malacitano y también el Málaga Sport Club (equipos todos ellos que no pasaron de Segunda).

Nace con un pan debajo del brazo en forma de estadio. La Rosaleda se estrena oficialmente menos de dos meses después del cambio de nombre de Malacitano a Málaga C.D. Tan precipitado fue el estreno del campo, cuenta Juan Cortés en el diario SUR que "entre lo que le faltaba al entonces pomposamente denominado Stadium estaban los vestuarios. Como tal se utilizaron las taquillas. Tampoco había marcador. Se improvisaba uno, porque los hinchas no lo precisaban para saber cómo iban las cosas".

En el 47 proyecta –club pionero en esta materia- una hipotética conversión a Sociedad Anónima que se queda en agua de borrajas y en 1949 sube por vez primera un conjunto malagueño a la élite del fútbol nacional. Merced a los tantos de su goleador Pedro Bazán –en esa campaña, en la que llegó a ser internacional absoluto a pesar de militar en Segunda, le metió nueve en un partido al Hércules- supera en la tabla al Granada, con el que acaba igualado a puntos.

Dos temporadas aguantó en Primera, entrenado por el Divino Zamora. En esos cincuenta alterna años entre los grandes –los menos- con otros de Plata hasta acabar incluso pisando la Tercera en 1959. Por eso es una época de sinsabores que oscilan entre el 6-0 que le metieron al Madrid en la 52/53 y el accidente de aviación sin consecuencias que sufrieron en el 56.

No mejora la entidad en los sesenta, conservando el sambenito de equipo ascensor a pesar de contar en sus filas con el marroquí Ben Barek.  La llegada del técnico húngaro Jeno Kalmar y la concurrencia de jugadores como Migueli, Deusto, Conejo o, sobre todo, el internacional argentino Viberti hacen que el club se consolide en Primera. Logran en la 71/72 y la 73/74 sendos séptimos puestos, que fueron el tope del C.D. Málaga en su historia. El carácter del técnico Marcel Domingo choca con el de la estrella Viberti y éste deja el Málaga, que baja en la 74/75 de nuevo.

El Málaga mira hacia su cantera en los ochenta, con éxito. Fernando Peralta, Popo, Recio, Canillas y los hermanos Hierro se forjan en el

Malagueño y en la 83/84 llegan a endosarle un 6-2 al Madrid y un 5-1 al Atlético en la remodelada –fue sede mundialista- Rosaleda. También en esa década se produjo la trágica pérdida del portero Gallardo tras un choque con el céltico Baltazar. En la 87-88 recalan en el club Juan Gómez Juanito y Esteban  y de sus botas llega un nuevo ascenso. Pero unos gastos exagerados y unos resultados que no llegaron –dos promociones seguidas perdidas en los penaltis: una en la que bajan ante el Espanyol y otra en la que no suben ante el Cádiz- dejan al club al borde de la quiebra en el 92. Una quiebra que llega finalmente ese verano y que hace que el malaguismo se refugie en el filial de Tercera.

Ocho años tardó en regresar a la élite del fútbol la ciudad de Málaga. Lo hizo ya bajo el nombre de Málaga C.F. y después de un dos ascensos consecutivos –el primero tras un sorprendente 4-1 al Terrassa a Segunda y el segundo en una temporada fantástica con Peiró al frente-. Es un equipo que practica un buen juego esos años con peloteros como Catanha, Rufete, Movilla, Edgar, De los Santos, Dely Valdés, Darío Silva o Sandro. De hecho, en 2002 se hace con la Intertoto y disputa por vez primera la Copa de la UEFA. En ella se planta –luego de eliminar a Leeds y AEK- en cuartos, en los que cae ante el Boavista por penaltis.

Pero de nuevo llega otro descenso y pena dos años en Segunda, hasta que en 2008 sube en la última jornada –triunfo ante el Tenerife- y en 2010 asume los mandos el poderoso Jeque Al-Thani, que tiene en mente hacer del Málaga un grande de Europa. Después de un primer año titubeante, de la mano de Pellegrini y con jugadores como Van Nistelrooy, Toulalan, Isco, Monreal, Cazorla (veinte millones costó su traspaso) consigue ser cuarto y, tras eliminar en verano al Panathinaikos, accede por vez primera a la Liga de Campeones.

Su rendimiento entre los más poderosos del continente es espectacular. En la frase de grupos acaba por delante del Milán y luego elimina en octavos al Oporto. En cuartos ante el Borussia Dortmund, tras empatar a cero en La Rosaleda, llega a la recta final del choque por delante gracias a los goles de Joaquín y Eliseu, pero la ceguera (o mala fe) del árbitro escocés Craig Thompson permitió que los alemanes remontaran el partido en el último suspiro.

La pasada campaña el Málaga, ya consolidado con un proyecto más humilde, quedó sexto, pero una sanción por motivos financieros de la UEFA le impidió ocupar la plaza europea que le correspondería.

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12 de marzo de 2015 - 01:05 h
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