El Éibar

Sobre la S.D. Éibar escribió Santiago Segurola que "es el fútbol en estado puro, o lo que significa como juego de la calle, de la gente, de la pasión por algo que no proporciona fama, ni grandes titulares, ni otra cosa que la pasión por la pelota". Contó esto el periodista en 2004, tras un enfrentamiento en Copa de los vascos ante el Real Madrid. Pocos en aquel entonces imaginaban en la pequeña (27.440 habitantes según la wikipedia) ciudad del Bajo Deva que su representativo iba a militar una década después en la misma división que el Madrid.

El fútbol federado en Éibar nace en 1940 cuando el Deportivo Gallo y la Sociedad Deportiva Eibarresa unen sus fuerzas para generar el Éibar Fútbol Club. Tres años después, ya con su actual nombre de Sociedad Deportiva, la federación guipuzcoana le cede unas camisetas y unos pantalones azulgranas del Barcelona y los adquiere como propios (da la casualidad de que son también los colores identificativos de la ciudad, junto con la cruz de San Andrés que adorna su escudo). En el 47 estrena su entrañable feudo de Ipurua en un encuentro ante su eterno rival, el Elgoibar (pierden 0-2). Desde entonces hasta ahora este recinto se orienta en torno a las Tribunas Este y Oeste (llamadas respectivamente la inglesa y la bombonera (también conocida como la de las monjas por su proximidad a un convento). Ver fútbol en Ipurua es aún ver fútbol de verdad. En los cincuenta la ciudad celebra como un éxito las cinco temporadas seguidas en Segunda (del 53 al 58). En los sesenta despunta en el club armero el delantero José Eulogio Gárate, quien se hiciera célebre posteriormente como colchonero. La larguísima travesía en el desierto que atravesaron entre Segunda B, Tercera y Regional (29 años) quedó compensada cuando tras el ascenso del 88 a Segunda fueron capaces de encadenar dieciocho temporadas consecutivas en la categoría de Plata. Ningún equipo hasta la fecha ha logrado permanecer tanto tiempo en esa división.

Era la época del fútbol de barro y casta. De los Ciarreta, Araquistain o Periko Alonso en el banquillo… pero tampoco conviene olvidar que era la de los Xabi Alonso o David Silva sobre el verde. Tres trofeos Zamora de la categoría fueron conquistados por porteros del Éibar en este periplo (Garmendia –que era carnicero de profesión- sumó dos y Almunia –luego arquero del Arsenal- otro). Era –y es- un club que maximizaba su situación geográfica equidistante de Bilbao y San Sebastián a la hora de aprovechar cesiones. En la memorable 2004-2005, con Mendilíbar en el banquillo, se quedan a un paso de Primera (cuartos), pero dos campañas más tarde caen a Segunda B, regresan y vuelven a caer otras dos después. Tras cuatro años de intentos frustrados de regreso a Segunda, lo consiguen superando al Hospitalet el 30 de junio de 2013 y sólo un año más tarde –en la mejor temporada de su historia- conquistan su primer ascenso a Primera como campeones merced a un grupo extraordinario de trabajo muy bien dirigido por Gaizka Garitano y en el que sobresalían futbolistas como Jota Peleteiro, Albentosa, Irureta… 75 años cumple ahora la S.D. Eibar en su mejor momento. El año pasado la afición eligió (sin conocer lo que iban a vivir en junio) el mejor once de su historia: Garmendia, Altuna, Karmona, Olaizola, Aitor Arregi, Luluaga, Artetxe, Bixente, Gómez de Segura, Hidalgo y Gárate. Un club lleno de vitalidad e ilusión. Un proyecto de auténtico fútbol, alejado de los focos y de la púrpura pero sano. Tanto que es la única entidad profesional de este ámbito con certificado de calidad europeo UNE-EN-ISO 9001.

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13 de enero de 2015 - 19:03 h
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