300

300 es la película de Zack Snyder que, adaptando el cómic de Frank Miller, nos contaba la batalla de las Termópilas, como años atrás se había hecho en "El león de Esparta". Al margen de la polémica por la factura técnica de la película y la falta de profundidad en su desarrollo, la película transmite un hecho histórico donde, unos pocos, Leónidas (George Butler) y otros trescientos, logran detener el avance de las hordas persas. Es un episodio, entre histórico y legendario, que nos sitúa en la cuna de lo que sería la civilización occidental.

Actualmente, me parece estar reviviendo una experiencia similar con los voluntarios y/o afectados de Stop Desahucios, capaces de enfrentarse al inmenso imperio de la banca, a pesar de que esta cuenta con sus Inmortales fuerzas policiales y judiciales como avanzadilla y el apoyo de las fuerzas políticas que dominan el Parlamento. Que se haya aceptado ahora tramitar la Iniciativa Legislativa Popular, iniciativa de la Plataforma de afectados por la hipoteca, y apoyada por centenares de miles de personas, no significa que vayan a respetar su contenido, aunque mantengan su nombre a la ley que aprueben.

La lucha de los desahuciados, en franco desequlibrio de fuerzas, les ha ocasiondo presos, heridos, y hasta muertes. Saben que a su lado pueden aparecer algunos traidores y aprovechados, como lo fueron para Leónidas, el soldado Efialtes, que enseñó a los persas la forma de sorprender a los 300, o el consejero Theron, que intenta que la polis de Esparta no les apoye. De la misma forma, Stop desahucios está mostrando mucho cuidado y acierto en evitar ser manipulados, dirigidos o engañados. La necesidad de los partidos políticos clásicos de conectar con la realidad, o de aparentar hacerlo, les lleva a querer estar controlando los pasos del movimiento que surgió del 15-M. Por otro lado, Stop Desahucios son conscientes de que todos esperan que haya algún acto violento para desacreditarles, sin que importe que la mayor violencia sea la de quien echa a las familias de sus casas. Mientras, procuran desnudar las propuestas falsas que buscan confundir a la sociedad.

Este sábado nos han convocado a que les apoyemos en sus demandas, asistiendo a la manifestación organizada en varias ciudades a la vez, exigiéndonos que la simpatía que levantan, se transforme en una mayor movilización social. Están animados, superando la tragedia diaria de cada desahucio, porque están consiguiendo que, de forma muy incipiente, las fuerzas políticas y económicas tengan que aceptar la dura realidad de lo que está sucediendo en la calle. Y porque han conseguido parar en nuestra ciudad y provincia el desahucio o lanzamiento de más de 600 familias.

En su lucha, han encontrado, desde el principio, cobijo en las asociaciones vecinales, con la Federación Al-Zahara al frente, porque, al fin y al cabo, cada desahuciado es parte de un barrio y de nuestra comunidad. Justamente, el incremento alarmante del paro y su repercusión en la capacidad de las familias de acceder a cuestiones tan básicas como la alimentación, la energía o la vivienda, han vuelto a hacer que reactivemos la solidaridad, no solo caridad, entre el vecindario.

Los afectados saben que no están solos, que la unión, y su propia acción en forma de autodefensa, está haciendo tambalear a un sistema que se embarra de corrupciones varias. En juego está el sistema de derechos y libertades que habíamos alcanzado, que, sin ser perfecto, permitía hacernos sentir que habíamos progresado y que una gran parte de la población se beneficiaba de ello. No acepto aquello de que vivíamos por encima de nuestras posibilidades, siempre se podrá poner el ejemplo de alguien que se equivocó, y errores todos cometemos, pero los culpables de este desastre no somos el vecindario de a pie, sino un sistema económico, basado en la pura especulación y en el enriquecimiento a costa de todo.

Los 300 triunfaron al detener suficiente tiempo a las tropas persas y ello permitió que Atenas, con la alianza, ahora sí, del resto de pueblos griegos, pudiera vencer posteriormente al rey persa, Jerjes, salvando al mismo tiempo el germen de lo que, con el paso de los siglos, sería la democracia ateniense. No permitamos que los 300 de Stop Desahucios tengan que sacrificarse para que nosotros reaccionemos. Acudamos a su llamada sabedores de que la victoria es posible si nos unimos. Está en juego la supervivencia del propio sistema democrático.

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16 de febrero de 2013 - 07:00 h
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