En Semana Santa no lloverá...

N.d.a.: De nuevo vuelvo a recurrir a la falacia como recurso lingüístico, aunque en este caso sí que tenga visos de ser cierto.falacia

Lo habrán leído y oído, lo habrán visto y comentado, quienes desde el próximo domingo pongan todas sus energías contemplativas en descifrar el caótico movimiento de las nubes para salir a la calle a disparar el consumo de pipas. En Semana Santa, al menos en su primera mitad, no lloverá.

Desde hace unos días la primavera ha llegado hasta nuestra latitud en todo su esplendor, entrando en esos extraños días en los que resulta común compartir brasero y aire acondicionado según marque la franja horaria, para alegría de Endesa. Analizando con las gafas de meteorólogo, la señal es evidente, tenemos al Anticiclón de las Azores centrado al norte de la Península Ibérica, favoreciendo así no sólo la práctica total ausencia de nubes en el cielo, sino también el ascenso de la dorsal sahariana hasta nuestra región, metiéndonos los valores térmicos que estas tardes tenemos el buen gusto de gozar.

La situación, a nivel general, no promete variar en exceso en los próximos días. Así, lo más probable, salvo catástrofe meteorológica que derive en un repentino e inusual desalojo exprés de masas árticas hasta nuestras latitudes, y que ningún modelo quiere entrever, repito, salvo catástrofe, esta apacible situación anticiclónica nos acompañará al menos hasta la mañana del próximo martes. Como comprenderán quienes llevan ya un tiempo leyéndome, el pronóstico, cuanto más alejado en el tiempo, menos fiable es, y más probable resultaría que se estampase contra el muro de la realidad atmosférica, pero por el momento, lo que viene estos días, con especial incidencia en el Domingo de Ramos, es que el tiempo acompañe.

Es muy posible que el día que comience la maratón de santos, la temperatura ascienda hasta valores próximos a los veraniegos, con máximas ligeramente por encima de los 30º C, es decir, tarde de manga corta y caña en el bar. Lo que venga después, al menos hasta el martes, una tendencia similar, al menos en la probabilidad de precipitación, que podría ir empañándose conforme avancen los días por el descenso hasta la Península de una de esas masas que gustan de aislarse y derivar en las conocidas tormentas de abril.

Una incógnita que queda abierta de cara a la segunda mitad de semana, que venga a resolver el vaticinio falaz que tantos nos hacemos según llegando estos días sobre si en Semana Santa no lloverá, o sí, y que podrán ir despejando en los pronósticos diarios que iré lanzando desde las páginas de Cordópolis. Nos leemos.

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9 de abril de 2014 - 08:00 h
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