Apuntes para la euforia

Permítanme unos apuntes en medio de la euforia colectiva.

Nos hemos venido arriba con el reconocimiento de los patios como patrimonio intangible por la UNESCO. Todos hablan de rentabilizar el hecho, aunque no estoy seguro de haber leído que se vaya a invertir mucho en ellos. Una vez más, pensamos que el maná vendrá de fuera. Y que nosotros, por supuesto, lo merecemos. Todos los notables de la ciudad tienen estos días anécdotas de infancia y juventud que los acercan a los patios. Pero tampoco recuerdo haber leído que haya muchas personas que se pasen con frecuencia a ayudar, o tengan previsto cómo hacerlo, a quienes riegan las flores, limpian de hojas secas el entorno, pintan los tiestos... Eso sí, pedirán que los abran con más frecuencia. Para todos. Espero que esos mismos todos, especialmente hosteleros, se animen a colaborar con estas personas en quienes Córdoba ha puesto ahora sus esperanzas de futuro turístico. Aunque mucho me temo que la colaboración sea la de siempre: Exigir pernoctaciones, reclamar horarios de apertura más amplios, ampliar las fechas de visita y especialmente subir los precios de los bares y restaurantes del entorno. Voto por una estrategia de gestión con más altura de miras, con ventajas para esas personas que abren su casa y dedican esfuerzo cotidiano para que todos nos beneficiemos de ello, sin que a su vez ellos tengan una verdadera y buena razón para hacerlo más allá de su voluntad de mantener la tradición. Héroes anónimos.

Héroes no tan anónimos nos visitan el miércoles para el espectáculo futbolístico local más señalado de los últimos cuarenta años. Por eso, paradójicamente, lo deportivo pasa a segundo plano. Pregúntenselo a nuestros futbolistas locales que ayer dejaron escapar gratis un partido contra nueve que parecía estar controlado. Y ante más de 18000 personas, muchos de ellos niños y potencial cantera de futuros socios. El Córdoba acostumbra a desinflar las expectativas en las grandes ocasiones. Por eso, en vísperas como las que nos ocupan, los mortales ciudadanos directamente nos erigimos en protagonistas. De hecho, si me piden un pronóstico para el miércoles, les diré que vaticino sin duda la ola en el Nuevo Arcángel, sin la cual sería imposible demostrar que estamos disfrutando del fútbol; los fondos se saludarán con el resto del estadio, y habrá risas e insultos menores al primer barcelonista que se resbale o pierda un balón fácil. Veremos muchas camisetas culés y al árbitro, en su primera equivocación, la grada le cantará una serenata dedicada a sus progenitores. En cierto modo lo que en muchos partidos, pero sobreactuado, que para eso es televisado y hay que demostrar a España todo lo que sabemos hacer.

Sí, reconozco que soy un poco desabrido en estas cuestiones, pero es que me gustaría hablar de fútbol, ilusionarme con lo poco a lo que podamos aspirar, estar con vida en el partido el máximo tiempo posible. Soñar con lo que podría hacer mi equipo. Disfrutarlo colectivamente con casi veinte mil gargantas. Y de esto se habla más bien poco, más allá de la enésima bravuconada del presidente, que en este caso agradezco. Será un partido único, una gran fiesta, pero no me gustaría derivarlo todo a lo accesorio. Porque esto sólo es posible si el fútbol existe. Y el fútbol se escribe sobre el campo. Para aquellos que no estén de acuerdo conmigo y les parezca más interesante cualquier aspecto aledaño, mis respetos y una sugerencia musical cuyo enlace les facilito:   http://www.youtube.com/watch?v=gZDqwX39wbg

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10 de diciembre de 2012 - 07:00 h