Menuda radiografía

 

"Me quedo con la Córdoba en blanco y negro

(Ladislao Rodríguez Ladis. Fotógrafo)Ladis

La verdad sea dicha, estimado Ladis, que hoy día ya no queda otra Córdoba que no sea en blanco y negro. La Córdoba en color, la de los ágapes y las maquetas millonarias, aquélla en que atábamos los perros con longanizas, se ha colado por el desagüe del inodoro. Una pena o un alivio, según se mire. Nuestro retratista doméstico, por tanto, quería hacer un elogio de la fotografía clásica y le ha salido una radiografía inmisericorde del tiempo en que vivimos. Por ese lado, nuestra más sincera enhorabuena.

Nosotros también nos quedamos con la Córdoba en blanco y negro, entre otras cosas porque es la única que tenemos entre manos. La Córdoba del desmantelamiento industrial, del desempleo galopante, del desplome del comercio, del naufragio de la cultura, del deterioro de la sanidad, del oprobio de los desahucios, del resurgir de la beneficencia. La Córdoba, en fin, del carrete de veinticuatro y los líquidos de revelado.

Cómo será la Córdoba en blanco y negro que se nos viene encima que hasta los puentes que cruzan el río se averían y hay que llevarlos al taller de reparación. No habíamos tenido una señal tan clara desde que Yavé mandó las siete plagas bíblicas sobre Egipto. La del puente no es una señal caída del cielo (¿o sí?) pero es un signo de fin de época, o de era, o de milenio, o de vaya usted a saber.

Hay frases, por consiguiente, que se disparan con un rumbo concreto y en mitad de su trayectoria toman otro distinto y acaban dándonos en el estómago. Entonces, nada más pronunciarlas, se nos aparece de pronto la Córdoba de los piconeros, de las casas de vecinos, del racionamiento, de los afilaores, del estraperlo, todo en blanco y negro, negro como el carbón.

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31 de agosto de 2013 - 02:14 h
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