El futuro del campo

"La falta de rentabilidad lastra el futuro del campo de Córdoba". Este en el título aparecido ayer en el diario Córdoba, en un excelente artículo de mi buen amigo y periodista Francisco Expósito, que viene a sintetizar y a nombrar a la perfección el sentimiento que tenemos muchos agricultores y ganaderos de nuestra provincia.

Por parte de muchos actores se ha pedido el reequilibrio de la cadena alimentaria, y de la que ya he hablado en otros artículos en A pie de surco, pero también es cierto que Defensa de la Competencia está obstaculizando algunos de sus artículos.

Además, se vive con mucha incertidumbre la Reforma de la PAC,  en la que durante el primer semestre de 2013 el Parlamento Europeo, que por primera vez en la historia tendrá voz y voto sobre la misma,  y el Consejo tendrán que llegar a un acuerdo. Por supuesto para ello antes tendrá que aprobarse el Marco Financiero Plurianual UE 2014-2020, en un entorno de crisis comunitaria, económica e institucional que influirá indiscutiblemente en el presupuesto PAC.

Desde la Administración se argumenta que un 70 % de los ingresos del sector productor provienen de la venta al mercado y  un 30 % de las ayudas. Y que el Ministerio quiere potenciar ese 70%.  Pues para eso se requiere un apoyo valiente y decidido. Pero no hay que olvidar que la PAC no solamente son ayudas sino también elementos de regulación. Porque para que los productores puedan vender sus productos se necesita una gestión eficaz de los mercados y de los instrumentos de intervención. Además del régimen de ayudas al Almacenamiento Privado hay que permitir que el sector pueda aprobar medidas de regulación del mercado, sin coste para la Administración, y que permitan evitar picos de precios que a nadie benefician.  Un alto responsable comunitario decía en  un foro hace unos días que había que actuar en el mercado no con instrumentos del pasado, sino con respuestas de futuro. Y ponía como ejemplo el sistema de seguros agrarios español, por ser muy avanzado, y que supondría una garantía frente a situaciones de crisis de mercado. Bueno, pues resulta que este año, debido a la supresión de determinados incentivos, por parte de las comunidades autónomas, su contratación ha descendido considerablemente.

Desde el Ministerio se venden las iniciativas del reequilibrio de la Cadena Alimentaria y el de Integración Cooperativa con el objetivo de conseguir una mejor ordenación del mercado, así como un mayor poder de negociación del eslabón productor para afrontar mejor las crisis. Vale, pero para ello es imprescindible que la PAC disponga de una dotación financiera suficiente para hacer frente a los nuevos retos y, lo que es más importante, es absolutamente necesario homogeneizar las normas de competencia nacionales.  Hay que modificar las normas de Defensa de Competencia para hacerlas compatibles con mecanismos que beneficien no sólo a los agricultores, sino al conjunto de los consumidores, impulsando la estabilidad de los productos agrícolas y ganaderos en el tiempo.

Desde la regulación estatal, mediante un marco legal global, que frene el poder cada vez mayor de la Gran Distribución y de los mercados financieros, y vele por el derecho de los ciudadanos consumidores al acceso a una alimentación sana y de calidad. El Estado tiene que tener capacidad regulatoria en los mercados. Para ello también creo que es necesario una Sociedad Civil que se oponga ante esa globalización de las corporaciones industriales y financieras.  Y a través de esa concienciación ética del consumidor, consciente del enorme poder que tiene con su compra, poder cambiar esas reglas del juego. Porque no es posible disponer de comida a bajo precio sin perder calidad alimentaria y sin explotar a los agricultores y ganaderos y al Medio Natural. La Alimentación no debe ser negociable.

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14 de enero de 2013 - 07:00 h
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