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    <title><![CDATA[Cordópolis - Agente Lázaro]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Agente Lázaro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo del periodismo, la democracia y la dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/periodismo-democracia-dignidad_132_12932464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05b998bf-bc6a-4ad9-8eba-dc1b835530e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo del periodismo, la democracia y la dignidad"></p><p class="article-text">
        Es posible que hace una semana no me hubiera detenido a pensar en nada de esto. Adem&aacute;s, yo soy m&aacute;s de celebrar el 3 de mayo, D&iacute;a Internacional de la Libertad de Prensa, que lo de hoy: San Francisco de Sales, patr&oacute;n de los periodistas. Pero esta semana todo es distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as escuchaba a Maruja Torres lamentar no poder estar en primera l&iacute;nea de la tragedia contando lo ocurrido. Me hice periodista en los noventa; Maruja era una de nuestras <em>referentas</em>. Sin embargo, al escucharla, no sent&iacute; nada parecido. Cuando ejerc&iacute; este oficio en medios de comunicaci&oacute;n hu&iacute;a de los sucesos. Gestiono mal las emociones y sufro de empat&iacute;a por exceso, pero la Torres me devolvi&oacute; la nostalgia por ese lado de la profesi&oacute;n, por la que temo tanto en estos tiempos de precariedad y oportunismo, a la que he criticado tanto en los &uacute;ltimos tiempos. Pero esta semana todo es distinto.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, en mitad de la tragedia, he cre&iacute;do que no todo esta perdido, que es posible que podamos ganar la batalla a los malvados, a la desinformaci&oacute;n y a la pol&iacute;tica incendiaria e irresponsable. Y, en gran medida, ha sido gracias a quienes ejercen el periodismo con profesionalidad y responsabilidad. He sentido un particular orgullo -s&iacute;, quiz&aacute;s algo corporativista- por la prensa local, la que pisa el terreno, la que entiende al pueblo porque habla la misma lengua. He le&iacute;do y escuchado (no he visto porque en estos asuntos huyo de la tele todo lo que puedo) historias narradas con empat&iacute;a, respeto y oficio, mucho oficio. Y mientras eso ocurr&iacute;a, mientras la informaci&oacute;n flu&iacute;a, la mentira y los malvados se dilu&iacute;an. Por una vez, la tragedia no ha sido narrada desde el Madrid de las declaraciones incendiarias y el canutazo r&aacute;pido. No, Madrid no es Espa&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a. Y el intento de un periodista en una rueda de prensa provocando al presidente andaluz para que entrara al trapo se encontr&oacute; de frente con lo que somos.
    </p><p class="article-text">
        Adamuz, C&oacute;rdoba, Huelva y Andaluc&iacute;a han dado una lecci&oacute;n de Despe&ntilde;aperros para fuera. Nosotros, los ignorados tantas veces, los etiquetados como excesivamente pasionales, hemos mantenido la serenidad y dignidad que la convivencia democr&aacute;tica se merece.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; nos dure.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/periodismo-democracia-dignidad_132_12932464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 09:58:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo del periodismo, la democracia y la dignidad]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Democracia rima con compasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/democracia-rima-compasion_132_12844648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06b02755-fadc-4843-8ff5-04024d7aedb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Democracia rima con compasión"></p><p class="article-text">
        Violencia, memoria y compasi&oacute;n. Sobre esos tres conceptos reflexiona el &uacute;ltimo trabajo del director Hugo Lasarte para la C&aacute;tedra de Memoria Hist&oacute;rica de la Universidad de C&oacute;rdoba. Un mediometraje que pretende rendir homenaje a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Atocha_de_1977" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los abogados laboralistas de la calle Atocha asesinados por un grupo de ultraderecha en 1977</a>&nbsp;a trav&eacute;s de la voz, los recuerdos y el pensamiento de Alejandro Ruiz-Huertas Carbonell, el &uacute;ltimo superviviente de aquel grupo, lo que para el profesor de Derecho Constitucional no tiene mayor m&eacute;rito que &ldquo;ser el &uacute;nico que todav&iacute;a no se ha muerto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Alejandro Ruiz-Huertas. Una reflexi&oacute;n meditada</em> es el testimonio directo de su protagonista acompa&ntilde;ado por la mirada de cuatro j&oacute;venes: Lara Serrano, Luc&iacute;a Rubio, Jaime Ruiz y Marcos Rabasco, representantes de esa generaci&oacute;n que, por primera vez en 50 a&ntilde;os, encuentra a quien alegremente y sin demasiada informaci&oacute;n dice preferir la dictadura a la democracia, quiz&aacute;s, como dice en un momento Marcos, porque han perdido la memoria de la represi&oacute;n y la falta de derechos o porque, como dice Jaime, &ldquo;la historia no se repite, pero rima&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lucía Rubio, participante en el documental.                            </span>
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        El viernes en la presentaci&oacute;n de este trabajo producido por Mar&iacute;a Cari&ntilde;anos con realizaci&oacute;n de Alex del Rey, Hugo Lasarte lo calific&oacute; como &ldquo;minimalista&rdquo; y, sin embargo, su apuesta es de m&aacute;ximos. Lasarte no ha necesitado una imagen para sustituir mil palabras. Ha hecho todo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que le veo hacer algo as&iacute;. Su manera de narrar en planos que acercan las emociones de sus protagonistas es el marco perfecto para la escucha. En <em>Una reflexi&oacute;n meditada </em>hay, sobre todo, palabras; palabras imprescindibles para entender lo que ocurri&oacute; en 1977, pero, por encima de todo, para pensar desde la serenidad qu&eacute; se puede aprender de aquello, que no es m&aacute;s que la necesidad de memoria y compasi&oacute;n para erradicar la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento del documental, Ruiz-Huerta dice que &ldquo;la compasi&oacute;n puede funcionar como ant&iacute;doto de la violencia&rdquo;, al menos en la primera fase de la violencia, la agresividad, para evitar que sea ejercida contra otra persona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jaime Ruiz, participante en el documental.                            </span>
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        A Lara le atrae la idea, de hecho considera que si fu&eacute;ramos capaces de ejercerla como plantea Alejandro, alcanzar&iacute;amos por fin el grado de humanidad necesario para la paz, pero admite que le cuesta ser optimista. Para Marcos, la compasi&oacute;n se presenta como imposible en aquellos casos en los que la violencia deriva del odio. Por eso, para Luc&iacute;a, rechazar la ira, como hizo Alejandro Ruiz, e intentar entender a sus verdugos es un acto de valent&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        No hay ingenuidad en los testimonios que recoge Lasarte. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a haberla en la reflexi&oacute;n de una persona como Alejandro Ruiz-Huerta que salv&oacute; la vida porque le hizo de parapeto el cuerpo sin vida de un compa&ntilde;ero? &iquest;C&oacute;mo puede ser ingenuo el relato de un hombre que lleva casi 50 a&ntilde;os tratando de entender qu&eacute; llev&oacute; a aquellos fascistas a matar a sangre fr&iacute;a a un grupo de trabajadores? Pero es que tampoco la hay en el pensamiento de los cuatro j&oacute;venes que se han puesto frente a la c&aacute;mara de Hugo Lasarte. 
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                Marcos Rabasco, participante en el documental.                            </span>
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        Es m&aacute;s, Jaime admite que el pragmatismo en el que se mantiene la sociedad ha blanqueado muchas de las violencias que se ejercen, permitiendo despojarla de sus consecuencias &eacute;ticas y morales. No puede haber ingenuidad cuando se entiende tan bien qu&eacute; es y c&oacute;mo se ejerce todo tipo de violencia. Todo vale para conseguir lo que quieres en la era del individualismo. Y ese el tiempo de Lara, de Luc&iacute;a, de Marcos y del propio Jaime. Y el m&iacute;o. Y el de quien est&aacute; leyendo. 
    </p><p class="article-text">
        Los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha no quer&iacute;an que llegara la democracia y si para conseguir su objetivo hab&iacute;a que entrar con pistolas en un despacho de abogados, se entraba. Pragmatismo elevado a la m&aacute;s violenta potencia. No sintieron compasi&oacute;n al disparar a las cabezas y corazones de aquellos trabajadores. Tampoco cuando en el juicio uno de los activistas de la ultraderecha llam&oacute; cerdos a los muertos. Y, sin embargo, la reci&eacute;n parida democracia espa&ntilde;ola garantiz&oacute; los derechos de violentos a trav&eacute;s de un juicio justo, que es lo que no hacen las dictaduras. Porque solo las democracias permiten la compasi&oacute;n.
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            <span class="title">
                Lara Serrano, participante en el documental.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/democracia-rima-compasion_132_12844648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 15:21:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democracia rima con compasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Telegrama a un cobarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/telegrama-cobarde_132_12835065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19297331-e58f-4280-9aae-12cae1b332ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x137y256.jpg" width="1200" height="675" alt="Telegrama a un cobarde"></p><p class="article-text">
        Desaparecido cobarde: STOP
    </p><p class="article-text">
        Env&iacute;o este telegrama para contarte que ya ha pasado un mes STOP
    </p><p class="article-text">
        Por si eres incapaz de calibrar el paso el tiempo
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a sigue sin dar contigo STOP
    </p><p class="article-text">
        Creo que ni siquiera se molestan ya en buscarte
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas ya no hablan de ti STOP
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos tampoco
    </p><p class="article-text">
        Todos los hicieron. Casi todos para condenar tu cobarde manera de manifestar tu &ldquo;hombr&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Casi todos&rdquo;, porque hay unos que ni est&aacute;n ni se les espera en esos gestos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Mira que si todos te olvidan? STOP
    </p><p class="article-text">
        Un mill&oacute;n de personas vieron el video, pero hace d&iacute;as que ya nadie se para a escucharlo entero STOP
    </p><p class="article-text">
        Te imagino fanfarroneando de tu gancho STOP
    </p><p class="article-text">
        Contando a tus amigos del barrio lo f&aacute;cil que te result&oacute; romper de un pu&ntilde;etazo una de las sonrisas m&aacute;s bellas STOP
    </p><p class="article-text">
        Ellos, c&oacute;mplices, callan. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo malas noticias STOP
    </p><p class="article-text">
        No lo has conseguido. STOP
    </p><p class="article-text">
        La herida empieza a cicatrizar. STOP 
    </p><p class="article-text">
        No hemos parado de sonre&iacute;r y de amarnos STOP
    </p><p class="article-text">
        Mientras a algunos os ense&ntilde;an el odio, otros nos repartimos amores, l&aacute;grimas y sonrisas como nos dijo Robe que hici&eacute;ramos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/telegrama-cobarde_132_12835065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 18:56:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Telegrama a un cobarde]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo no era gratis]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/feminismo-no-gratis_132_12137378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51a18edd-7e4b-4cbe-a115-08df35159652_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo no era gratis"></p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que Carmen de Burgos hizo la maleta en Almer&iacute;a, dej&oacute; a su marido y se fue a Madrid a buscarse la vida como periodista renunci&oacute; al respeto de buena parte de sus vecinos. Cuando Beatriz Gimeno de Flaquer, cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana como era, critic&oacute; p&uacute;blicamente los matrimonios burgueses y de conveniencia y a las mujeres que se dejaban convertir en floreros acept&oacute; dejar de ser invitada a m&aacute;s de una fiesta. Cuando Teresa Ma&ntilde;&eacute; teorizaba sobre el amor libre entre iguales y apost&oacute; por compartir toda una vida con una &uacute;nica pareja, Juan Montseny, tuvo que digerir y renunciar a todos sus sue&ntilde;os rom&aacute;nticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las madres del feminismo pagaron un precio, &iquest;c&oacute;mo &iacute;bamos a esperar que nos saliera gratis a nosotras? Se&ntilde;oras, no seamos ingenuas y, sobre todo, advirtamos a las que puedan estar por llegar: el feminismo no sale gratis. Ni profesional ni personalmente, pero que no cunda el p&aacute;nico; sabemos c&oacute;mo pagarlo.
    </p><p class="article-text">
        El coste profesional es sencillo de entender. Si te llevas la militancia a la oficina, adem&aacute;s de sufrir las mismas discriminaciones que el resto de compa&ntilde;eras, ser&aacute;s a menudo calificada como inconformista y, en no pocas ocasiones, ridiculizada por exigir un trato igual que a tus compa&ntilde;eros varones, siempre con un atimbrado tono condescendiente: &ldquo;C&oacute;mo eres, hija, nunca est&aacute;s conforme con nada&hellip; Tranquila, no te alteres&hellip;&rdquo;. Si a las que lucharon en el siglo XIX por nuestros derechos civiles y pol&iacute;ticos las encerraron en sanatorios mentales, &iquest;qu&eacute; &iacute;bamos a esperar? La condescendencia ser&aacute;, en todo caso, lo mejor que puedes encontrar porque, amiga, lo que se viene es peor. Hemos vivido a&ntilde;os dulces, de manifestaciones masivas, de alianzas, de movilizaci&oacute;n y solidaridad, pero se han terminado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que por lo visto somos <em>woke,</em> podr&aacute;s verte en situaciones verdaderamente inc&oacute;modas en las que cualquier persona, sea del g&eacute;nero que sea, podr&aacute; cuestionar cualquier dato o evidencia que muestres sobre desigualdad con frases como &ldquo;eso ser&aacute; tu opini&oacute;n&hellip; menudas tonter&iacute;as dices&hellip; no tienes ni idea de nada&rdquo;. Tus datos contra sus opiniones. La evidencia contra el relato de un se&ntilde;or color naranja. Insisto en que hablo del &aacute;mbito profesional; que esas son frases reales soportadas por mujeres profesionales en este pa&iacute;s en las &uacute;ltimas semanas. Situaciones en las que, a diferencia de las que se escuchan a veces en la oficina, la condescendencia ni la hueles. En estos tiempos, lo que prima es la mala educaci&oacute;n y el ataque directo y si puede ser con p&uacute;blico mejor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa en nuestras vidas privadas?
    </p><p class="article-text">
        El coste personal de ser feminista que no acepta el rol de cuidadora 24/7 empieza por ser tachada de ego&iacute;sta y, si adem&aacute;s eres cis hetero, por aceptar que no es f&aacute;cil encontrar una pareja con una masculinidad suficientemente fuerte para no sentirse amenazado cada vez que sales a gritar el 8M o para no sentirse aludido cuando criticas el machismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://elpais.com/sociedad/2025-03-02/cada-vez-mas-solteras-y-mas-felices-muchos-hombres-no-estan-sabiendo-estar-a-la-altura.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dice Isabel Vald&eacute;s que por eso cada vez hay m&aacute;s mujeres solteras</a>. No soy yo qui&eacute;n para quitarle la raz&oacute;n, solo para subrayar que, amiga date cuenta, si das con uno de los buenos (que haberlos, haylos) no lo sueltes o s&iacute;, si eso es lo que te pide el cuerpo, pero avisa al resto por sororidad y&nbsp;acepta que, como lo hagas (dejar a un bueno) ser&aacute;s invalidada a menudo por quienes no acaban de entender tu inconformismo (&ldquo;hija, es que ninguno te parece bien&rdquo;). Y para terminar, el peor de los precios, el permanente cuestionamiento que acabas haci&eacute;ndote t&uacute; misma, exigi&eacute;ndote ser perfecta tambi&eacute;n en tu militancia, como si enamorarte fuera una debilidad o renunciar a un d&iacute;a a una fiesta te convirtiera en una blandengue.
    </p><p class="article-text">
        Ser feminista, resumiendo, no sale gratis, pero en los &uacute;ltimos d&iacute;as y en conversaciones cruzadas con amigas he logrado dar con la manera de pagar la entrada para poderme dejar puestas las gafas violeta.
    </p><p class="article-text">
        Para superar el coste personal, dos monedas: las canciones de Rigoberta Bandini y las amigas, las buenas, las que entienden tus incoherencias, las que no te juzgan y te sacan a bailar. Para lo profesional, redes feministas en las que buscar recursos y apoyo y una dosis enorme de paciencia, humor y un escudo de di&aacute;logo frente a quienes buscan el enfrentamiento de la violencia verbal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si nada funciona, saca el arma que me recomend&oacute; el otro d&iacute;a una nueva &iacute;dola: <a href="https://www.nationalgeographic.es/historia/2024/05/pintalabios-rojo-simbolo-brujeria-estatus-empoderamiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la barra de labios roja</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguimos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/feminismo-no-gratis_132_12137378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 17:12:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo no era gratis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carnaval punky]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carnaval-punky_132_12097221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b21aa5f-5d95-47cb-8c78-af4b2db9f48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carnaval punky"></p><p class="article-text">
        Tengo el whastapp a reventar de fotos de criaturas disfrazadas de <a href="https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Sara_Garcia_Alonso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Garc&iacute;a Alonso</a>, la astronauta espa&ntilde;ola que se ha convertido en referente para miles de criaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo nunca quise ser astronauta. En la Espa&ntilde;a de los ochenta lo que lo petaba en carnaval era disfrazarse de punky; pillar lo m&aacute;s estrafalario que hubiera por casa, colgarse toda la bisuter&iacute;a de tu madre y gastar kilos de gomina patrico de tu padre para parecerte lo m&aacute;s posible a esos seres que aparec&iacute;an de vez en cuando en <a href="https://www.rtve.es/play/videos/tocata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tocata</a>. Era eso o sacar el pijama y decir que ibas de china. Con los a&ntilde;os, en la Facultad, me alegr&eacute; de haber optado por lo primero. Me facilit&oacute; el relato de mi propio personaje. Me dio por leer El Jueves, asistir a las asambleas estudiantiles y escuchar a Manolo Kabezabolo. Dur&oacute; poco mi vida antisistema. Lleg&oacute; la vida adulta y ah&iacute; qued&oacute; todo. O no.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viernes en El ambig&uacute; me dio por pensar en todo esto. Tocaba <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Biznaga_(banda)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la banda madrile&ntilde;a Biznaga</a>. Guitarreo, calcetines blancos y unas letras que los sit&uacute;an del lado de la rebeld&iacute;a. Sus batallas: la gentrificaci&oacute;n, el derecho a la ciudad, la precariedad laboral, la salud mental y la hiperconexi&oacute;n. Asuntos imposibles para el pop o cualquier otro estilo que no sea gritar y reventar (literalmente) la guitarra en directo. No defraudaron. Tampoco creo que la lealtad&nbsp; de los trescientos incondicionales que pagaron su entrada para darlo todo pudiera ser derribada f&aacute;cilmente. Pero, insisto, sonaron bien y supieron llevar al personal al punto que exigen sus canciones de acci&oacute;n directa. Al menos eso me pareci&oacute; durante un rato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Confieso que me hab&iacute;a camuflado con minifalda y botas de suelas enormes para pasar desapercibida; no tuve que buscar gomina porque las crestas han desaparecido y el pelo luce m&aacute;s mod o abertaxle que el punk que ve&iacute;amos en los ochenta. El asunto es que trat&eacute; de mimetizarme con el ambiente, no fuera alguien a darse cuenta de que soy una impostora. Y creo que lo consegu&iacute;, al menos las dos horas que los madrile&ntilde;os estuvieron sobre el escenario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al encender las luces me di cuenta de que hab&iacute;a m&aacute;s de uno tan disfrazados como yo. Los mismos que hab&iacute;an estado gritando <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kc7kNKogpew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El futuro sobre plano&rdquo;</a> a mi izquierda resultaron ser de Ciudad Real y estar alquilados en unos apartamentos tur&iacute;sticos en el centro durante el fin de semana. En el grupo de atr&aacute;s, la misma que se desga&ntilde;itaba vocalizando a la perfecci&oacute;n <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gwtLJyDmlfI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Benzodiazepinas&rdquo;</a> era la directora de la oficina bancaria que rechaz&oacute; la revisi&oacute;n de mi hipoteca. Hab&iacute;a temido ser la m&aacute;s vieja del lugar y a la &uacute;nica a la que le encajara <a href="https://www.youtube.com/watch?v=18cRUPwgJJQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El esp&iacute;ritu del 92&rdquo;</a> y result&oacute; que buena parte del personal presente me superaba en canas y arrugas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces record&eacute; que era carnaval. Nos hab&iacute;amos disfrazado de punkies y est&aacute;bamos emocionados porque <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oAvi82NUZSw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El entusiamo&rdquo;</a> es disidencia y disfrazarse de china ya no es una opci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carnaval-punky_132_12097221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 16:10:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carnaval punky]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Carnaval]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fandango 'regalao']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/fandango-regalao_132_11976667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e34597e-aa2b-4d70-acc5-d13caa94df93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fandango &#039;regalao&#039;"></p><p class="article-text">
        Da igual que te interese el flamenco o no. No importa que sepas distinguir un palo de otro. Es completamente irrelevante que quieras ponerte purista o todo lo contrario. <em>Fandango</em>, la &uacute;ltima <em>peli</em> documental de Remedios M&aacute;lvarez y Arturo And&uacute;jar, es un regalo la mires por donde la mires; la escuches por donde la escuches. Seas entendida o lega en la materia, es imposible no emocionarse viendo el relato que Producciones Singulares ha construido para explicar qu&eacute; es el fandango y por qu&eacute; resulta relevante ocuparse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En la historia de M&aacute;lvarez y And&uacute;jar, coguionizada por Miguel &Aacute;ngel Parra y direcci&oacute;n de fotograf&iacute;a de Luis Castilla, importan tanto los datos que se cuentan como la manera en la que una impresionante n&oacute;mina de artistas va dej&aacute;ndolos caer en po&eacute;ticos di&aacute;logos entre unos y otros. Conversaciones que concluyen en demostraci&oacute;n emp&iacute;rica sobre la capacidad del fandango para emocionar y contar la vida de la gente. Hay momentos gloriosos que me niego a detallar para no fastidiar la sorpresa a quien vea la pel&iacute;cula, especialmente a quien acuda, como yo, sin tener la m&aacute;s remota idea de lo que me iba a encontrar. Y no lo hago porque no quiero privar a nadie de la tensi&oacute;n de tener que contenerse para no aplaudir ante el alarde de talento de personajes como Perla de Huelva, la Argentina, Rafael Est&eacute;vez, Roc&iacute;o M&aacute;rquez, Sandra Carrasco, Jeromo Segura o Cristian de Moret, en un montaje que rompe cualquier esquema de lo esperado para, insisto, sorprender, arriesgar y, por qu&eacute; no, entretener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Fandango</em> es una mirada de reconocimiento al pasado, pero sobre todo y, por encima de todo, una explicaci&oacute;n del presente que se sacude los complejos en blanco y negro para convertir un cante de siglos en vanguardia. Que en un relato sobre la relevancia del folclore andaluz y su relaci&oacute;n con otras m&uacute;sicas e identidades culturales no se vea un traje de flamenca ni se hable, viniendo de Huelva, de la aldea de El Roc&iacute;o no son detalles menores. Son toda una declaraci&oacute;n de intenciones. No hay un solo topicazo. Lo que abunda es la reflexi&oacute;n sobre la necesidad de contar a trav&eacute;s del cante, siempre desde una mirada ecofeminista y comprometida. Ah&iacute; no defraudan M&aacute;lvarez y And&uacute;jar; no al menos a esta bruta que escribe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trascender el t&oacute;pico, mirar con respeto al pasado, pero con orgullo y amplitud el presente es, como dec&iacute;a, un regalo. Que lo aproveche quien pueda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/fandango-regalao_132_11976667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 06:47:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fandango 'regalao']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuarta pared, nada de nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuarta-pared_132_11958327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d986da29-7a06-4ef3-9718-9965cfa65723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuarta pared, nada de nada"></p><p class="article-text">
        No voy tanto al teatro como para saber si lo que ocurri&oacute; este s&aacute;bado en el G&oacute;ngora es tan ins&oacute;lito como me pareci&oacute;. Ya he confesado aqu&iacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/bruta-sala_1_7152710.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy bruta y no s&eacute; interpretar el arte como debiera</a>. No hablo de ver el patio de butacas y el entresuelo hasta la bandera. Eso lo he visto a menudo. Los espect&aacute;culos en provincias funcionan y no es extra&ntilde;o que se llenen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://teatrocordoba.es/espectaculo/carmen-nada-de-nadie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Carmen, nada de nadie</em></a> ten&iacute;a todos mimbres para generar inter&eacute;s. La historia personal y pol&iacute;tica de Carmen D&iacute;ez de Rivera, jefa de gabinete de la Presidencia del Gobierno durante los primeros meses de la Transici&oacute;n, tiene los ingredientes necesarios para presentar una historia verdaderamente apetecible. As&iacute; que no result&oacute; extra&ntilde;o ver lleno el Teatro G&oacute;ngora ni tampoco comprobar la media de edad de los presentes: eran sin duda los j&oacute;venes que protagonizaron aquel momento y que ahora peinan canas y han perdido el filtro (de eso hablamos en un rato).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que dej&oacute; ojipl&aacute;tica a esta infiltrada fue el arranque del espect&aacute;culo. Las luces se apagaron, se encendi&oacute; la pantalla y comenzamos a escuchar la voz de Beatriz Arg&uuml;ello, la actriz que da vida a Carmen D&iacute;ez de Rivera. Se encendieron todas las luces y comprobamos que hab&iacute;a m&aacute;s personajes en escena, volvi&oacute; la oscuridad y sigui&oacute; el texto. A oscuras, Carmen empezaba el relato de su vida. Hasta ah&iacute; todo parec&iacute;a una met&aacute;fora. Una mujer tan relevante invisibilizada durante a&ntilde;os en el heroico y patriarcal relato de la Transici&oacute;n hablaba sin que pudi&eacute;ramos verla. Entonces, unos pasos en el patio de butacas interrumpieron el momento. Un problema t&eacute;cnico imped&iacute;a seguir. Los actores salieron de escena para volver a empezar. Y volver a repetir el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rota la cuarta pared, Beatriz Arg&uuml;ello, Ana Fern&aacute;ndez, Oriol Tarras&oacute;n y V&iacute;ctor Mass&aacute;n decidieron coger una silla y hablar con el p&uacute;blico mientras el equipo t&eacute;cnico trataba de salir del embrollo. Por un segundo dud&eacute; de si formaba parte de la dramaturgia, pero aquello no era <a href="https://www.lacubana.es/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Cubana</a>. Entonces empez&oacute; otro espect&aacute;culo: el de la impertinencia de algunas personas sin filtro incapaces de entender el esfuerzo que esos profesionales estaban haciendo al romper su concentraci&oacute;n para entretenernos. Hubo quien grit&oacute; para decir que no se o&iacute;a (decidi&oacute; que su capacidad auditiva era la de toda la sala), tambi&eacute;n quien se atrevi&oacute; a actuar de directora de escena sugiriendo que nos organiz&aacute;ramos como mesa redonda y no faltaron los t&eacute;cnicos de sonido espont&aacute;neos para reclamar micr&oacute;fonos. Desde el escenario, los actores salieron del paso con la mejor de sus sonrisas, una paciencia infinita y derrochando humildad, que da cuenta de la grandeza de quien sabe entender su oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces parece que en el teatro todo es glamour, pero les aseguro que todo es menos glamouroso de lo que creen&rdquo;, dijo V&iacute;ctor Mass&aacute;n, en el papel de Juan Carlos I (que tambi&eacute;n acab&oacute; por no ser lo que parec&iacute;a, pens&eacute; al escucharle).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la tercera fue la vencida y comenz&oacute; el espect&aacute;culo. Aquellas cuatro personas desaparecieron y salieron a escena los personajes. En el escenario arrancaba la historia que esper&aacute;bamos mientras en el patio de butacas a&uacute;n se mantuvo un rato la impertinencia, que acab&oacute; colonizada por las toses propias del momento, el sonido de un tel&eacute;fono m&oacute;vil, las luces de las pantallas y las envolturas de caramelos. Pero para entonces, el equipo dirigido por Fernando Soto ya hab&iacute;a levantado de nuevo la pared y supo contar impecablemente la historia dramatizada por Francisco M. Justo Tall&oacute;n y Miguel P&eacute;rez Garc&iacute;a. Hora y media de un viaje al pasado lejos del relato habitual y testoster&oacute;nico del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/son-actos-conmemoraran-50-anos-espana-libertad-muerte-dictador-francisco-franco_1_11948933.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inicio de la Democracia Espa&ntilde;ola</a>, esa que algunos se empe&ntilde;an estos d&iacute;as en manosear mirando al pasado y viendo de nuevo solamente a los hombres (y no a las mujeres) que la protagonizaron, empezando por el peor de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuarta-pared_132_11958327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 14:58:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cuarta pared, nada de nada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ken son los padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ken-son-padres_132_11673238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6dbc4b-4180-41c7-a74e-5209e327481b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ken son los padres"></p><p class="article-text">
        Tres siglos de feminismos no son capaces de arreglarlo. No hay tratado ni vindicaci&oacute;n de derechos que pueda con la tara que traen de serie las mujeres blancas cis hetero de mediana edad. Admitamos que los coletazos de la tercera y el impulso de la cuarta ola del feminismo han pulido algo nuestras maneras. Somos jefas, usamos el satisfayer m&aacute;s a menudo que la aspiradora y algunas, incluso, desafiamos a la industria de la est&eacute;tica dejando al aire nuestras canas. Me paso ya a la primera persona porque sostener la distancia en algo as&iacute; resulta molesto adem&aacute;s de poco veros&iacute;mil.
    </p><p class="article-text">
        El asunto es que en las profundidades de nuestra materia gris, la del otro lado del cuero cabelludo, hay algo que falla. Somos las que crecimos entre nancys, barriguitas y barbies esculpiendo nuestro hipocampo con los dictados del patriarcado: hay que estar guapa como Nancy, criar bien a las barriguitas y ambicionar todos los gadgets de Barbie. La vida con una casa ideal, un coche rosa y una lancha motora es m&aacute;s vida. Tan incrustada est&aacute;n esas ideas en nuestras cabezas que cuando crecemos aunque nos dejemos las canas acabamos rascando el monedero para comprar cremas que prometen mantener nuestra piel rosada y tersa de la de Nancy o incluso cuando intentamos exprimir nuestra independencia hasta el &uacute;ltimo minuto del partido acabamos pidiendo pr&oacute;rroga y penaltis para alargar la vida &uacute;til de nuestros &uacute;teros para parir a nuestras propias barriguitas. As&iacute; de contradictorio es el feminismo heteromadurito. Y eso que todav&iacute;a no he alcanzado lo mollar del asunto.
    </p><p class="article-text">
        La peor de nuestras contradicciones est&aacute; en el mejor de los complementos de Barbie que nos ense&ntilde;aron a ambicionar: Ken. Con &eacute;l aprendimos que una vida con coche, casa y lancha no es vida si no tenemos un hombre con quien compartirla. Una Barbie sola es una Barbie incompleta. Eso pon&iacute;a en la letra peque&ntilde;a de las cajas donde ven&iacute;an empaquetadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo que alcancemos ser&aacute; suficiente sin Ken, que, por supuesto, como la casa, el coche o la lancha, no puede ser un hombre cualquiera. Ken es el hombre perfecto&nbsp;&nbsp;y cualquier otro debe ser desechado como una burda imitaci&oacute;n. Es guapo y siempre dispuesto a cubrir nuestras necesidades, aunque estas vayan cambiando con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Con 15 a&ntilde;os, Ken ten&iacute;a todo lo que ten&iacute;a que tener: moto y un buen tup&eacute;. A los 30, adem&aacute;s de pelo y veh&iacute;culo le a&ntilde;adimos lo del semen aceptable, trabajo propio y corresponsabilidad para la crianza. Entradas en la cuarentena le perdonamos la calvicie, pero lo equipamos con la imaginaci&oacute;n necesaria para sacarnos del tedio de la rutina y poco despu&eacute;s le pedimos amistad y buen sexo&nbsp;&nbsp;Y as&iacute; vamos sumando complementos, en el mejor de los casos, o cambiamos un Ken por otro.&nbsp;&nbsp;Porque eso es lo que hacemos: construir a Ken siguiendo a pies juntillas siguiendo el manual de lo que se espera de una mujer de &eacute;xito. Lo dicho: una Barbie sola es una Barbie incompleta.
    </p><p class="article-text">
        Le vamos atribuyendo capacidades y cualidades a los hombres idealiz&aacute;ndolos a veces de manera enfermiza. Y el d&iacute;a que el ensamblaje falla y se le sale un brazo o una pierna del tronco de pl&aacute;stico nos agarramos un berrinche de tres pares. Gastamos un pastizal en terapia e intentamos entender qu&eacute; complemento fue el que fall&oacute;. Lo arreglamos y hasta la siguiente y todo porque nadie se atreve a reetiquetar las cajas de los juguetes rotos con una advertencia que diga bien claro que Ken no existe, que Ken son los padres.
    </p><p class="article-text">
        Porque una Barbie sola es solo una Barbie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ken-son-padres_132_11673238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2024 14:45:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ken son los padres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No vengáis, que no cabemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/no-vengais-no-cabemos_132_11386080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bc0d58f-8361-4b5a-9ca9-edee139535bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No vengáis, que no cabemos"></p><p class="article-text">
        El Lunes de Feria, en la tradicional recepci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de la Prensa en el Arenal, una redactora y un c&aacute;mara andaban pidiendo a periodistas de todo pelaje un titular que resumiera la Feria 2024. Me puse a pensar esperando mi turno mientras ve&iacute;a a otros colegas explayarse con grandes titulares y an&aacute;lisis profundos.
    </p><p class="article-text">
        Me nacieron en Sevilla hace 48 a&ntilde;os. De padre de la &ldquo;Puerta la Canne&rdquo; y madre del Barrio Le&oacute;n, me bautizaron en la Barrio Santa Cruz y no tardaron en mudarme a otro lugar igual de santo: Santa Rosa, en C&oacute;rdoba, donde conven&iacute;a mantener oculta la sevillan&iacute;a para evitar ser objeto de alg&uacute;n que otro chiste de mal gusto. No me cost&oacute; hacerlo. Mi identidad era cordobesa (lo sigue siendo) y, aunque mis padres nos llevaran cada abril a la Feria, lo que despertaba la envidia, y de paso los insultos, de algunos compa&ntilde;eros al vernos faltar a clase una semana entera, yo siempre esperaba mayo.
    </p><p class="article-text">
        Me enorgullec&iacute;a saber que super&aacute;bamos en d&iacute;as de fiesta a Sevilla (s&iacute;, sucumb&iacute; a la rivalidad) y, sobre todo y por encima de todas las razones de peso que durante d&eacute;cadas exhiib&iacute; ante mis primos, t&iacute;as y amistades sevillanas, presum&iacute;a de poder invitar a quien quisiera y a cuantas quisiera a la Feria de C&oacute;rdoba porque, a diferencia de la de Sevilla, aqu&iacute; abundaban las casetas p&uacute;blicas. Casetas en las que se pod&iacute;a pasar un d&iacute;a entero, con tablao, con mesas y barra para comer a cualquier hora. Aqu&iacute; cabemos todas.
    </p><p class="article-text">
        En la adolescencia esperaba nerviosa el s&aacute;bado de feria para ver a mis amigos de chaqueta y volver a.sacar el vestido de fin de a&ntilde;o. En Sevilla me escuchaban at&oacute;nitos: &ldquo;&iquest;ir a la Feria el fin de semana?&nbsp;&iquest;Es que no ten&eacute;is un Matalasca&ntilde;as al que huir?&nbsp;&iquest;Ponerse la chaqueta solo una noche? &rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de Universidad recorr&iacute; el camino inverso a mi infancia. Cada a&ntilde;o escapaba de la Facultad en Sevilla para llegar a tiempo a los fuegos del viernes en El Arenal &ldquo;&iquest;fuegos? &iquest;es que no hay <em>alumbrao</em>?&rdquo; No, ni Lunes de <em>pesca&iacute;to</em>, pero vamos de concierto y a bailar al Juan XXIII y se te pasa&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo, ya en la vida adulta, que recuper&eacute; la sevillan&iacute;a para escribir las cr&oacute;nicas de Feria en un peri&oacute;dico local que gustaba de llenar p&aacute;ginas con fotos de gente vip de traje y muchos nombres en negrita. Y no estuvo mal comprobar que esa Feria tambi&eacute;n cab&iacute;a en El Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo memoria, en C&oacute;rdoba se ha discutido si deb&iacute;an existir casetas privadas. Una discusi&oacute;n tan aburrida como cualquier otra que se empe&ntilde;e en explicarlo todo en t&eacute;rminos de polaridad. Un debate que nos ha distra&iacute;do del verdadero problema: la Feria agoniza.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o hay menos casetas, menos plurales -ya solo cabe elegir entre el comedero de pollos o el abrevadero discotequero- y m&aacute;s gente. Tanta, que el s&aacute;bado el Arenal se hizo insoportable. Y mientras algunos imitan pat&eacute;tica y provincianamente las costumbres sevillanas, otras renunciamos a nuestro cordobesismo m&aacute;s ingenuo y generoso.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cuando lleg&oacute; mi turno, puse mi titular: &ldquo;no veng&aacute;is, que no cabemos&rdquo;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/no-vengais-no-cabemos_132_11386080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 08:42:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No vengáis, que no cabemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que cuenta de 'Las que cuentan']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuenta-cuentan_132_11289482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55f69931-2a23-4b9f-bf6b-6af953080a23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que cuenta de &#039;Las que cuentan&#039;"></p><p class="article-text">
        Ya est&aacute;. Otro a&ntilde;o lleno, otro a&ntilde;o de risas, de l&aacute;grimas, de sorpresas, de aprendizajes y de mucha diversi&oacute;n, que es a lo que una va al teatro un s&aacute;bado: a pasarlo bien, a emocionarse. Y todo pasa volando, casi sin tiempo de saborear un men&uacute; que hemos estado cocinando durante m&aacute;s de un a&ntilde;o. Doce meses para elegir el tema; solicitar el teatro; cuadrar agendas de las do&ntilde;as; buscar financiaci&oacute;n; tramitar pagos; localizar alojamientos, trenes y vuelos; consensuar guion, escenograf&iacute;a, programa y cartel; gestionar permisos; realizar formaciones, ensayos, pruebas de sonido, de proyecciones&hellip; Y se apaga la sala y se enciende el escenario. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y sean todas bienvenidas a </a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las que cuentan la ciencia</em></a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Desde la quinta fila, en una butaca que alguien reserv&oacute; y decidi&oacute; dejar vac&iacute;a, veo a &ldquo;las do&ntilde;as&rdquo; (as&iacute; nos nombramos) desfilar contando historias de mujeres, de ciencia, de cuerpos. Y veo a &ldquo;las do&ntilde;itas&rdquo; (as&iacute; hemos nombrado a las ganadoras de <em>Las que contar&aacute;n la ciencia</em>) emocionando y sorprendiendo a un p&uacute;blico absolutamente entregado, tanto como para empezar el d&iacute;a haciendo sentadillas solo porque la Boticaria Garc&iacute;a les ha dicho que hay que mantener a raya a los adipocitos, tanto como para acabar el d&iacute;a EN C&Oacute;RDOBA celebrando la Feria DE SEVILLA. No hay rivalidad hist&oacute;rica que resista al desparpajo de Clara Grima, la sevillana m&aacute;s cordobesa que ha parido madre. 
    </p><p class="article-text">
        Me gusta quedarme sola mientras sucede todo. Miro qui&eacute;n entra, qui&eacute;n sale, qui&eacute;n r&iacute;e, qui&eacute;n comenta el chiste m&aacute;s bestia de Raquel Sastre. Puedo hacerlo porque todo est&aacute; controlado, porque David S&aacute;nchez rige el espect&aacute;culo desde el <em>backstage</em>, porque Silvia M&aacute;rquez e Irene Contreras lo est&aacute;n contando todo en las redes, porque Pablo Hinojosa controla los tiempos, las llegadas y regresos, porque Mar&iacute;a S&aacute;nchez atiende cada imprevisto de producci&oacute;n de &uacute;ltima hora (eso, con Sassy Science deslumbrando en escena, Boti inventando y Clara perpetrando, no es poco). Y muto en Agente L&aacute;zaro, para fisgonear y pegar la oreja a los comentarios susurrados durante las charlas. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay fans de las do&ntilde;as desde la primera edici&oacute;n y curiosas sorprendidas por la manera de llenar la escena de las reci&eacute;n llegadas. Naima Farhane me ha hecho llorar al recordarme aquel tiempo en el que no hab&iacute;a nada bello ni nada feo en m&iacute;; aquellos a&ntilde;os en que mi cuerpo era solo lo que me permit&iacute;a jugar, no-correr (en mi infancia fui flojeras) o bailar y montar obras de teatro con mis amigas, payaseando todo lo que pudiera. Me recuerdo ni&ntilde;a y vuelvo a mirar a las do&ntilde;itas. Esta vez con envidia, pero con una inmensa gratitud porque al verlas recuerdo por qu&eacute; hacemos todo esto. 
    </p><p class="article-text">
        No es que necesite justificarlo. Este <em>#AllWomenPanel </em>existe porque s&iacute;, porque alguien ten&iacute;a que hacerlo. &ldquo;Y ya est&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La frase se la he robado a las m&aacute;s peque&ntilde;a de las do&ntilde;as, Carla Ruiz. La ha pronunciado al terminar de explicar la estructura del ojo delante de m&aacute;s de medio millar de personas. Antes de subir ha saludado a Conchi Lillo. La admiraci&oacute;n es mutua. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 500 personas miran a Yolanda Ju&aacute;rez que con sus 17 a&ntilde;os habla sin tapujos del paso por la pubertad y la menstruaci&oacute;n. Si has tenido 17 a&ntilde;os y has escondido la compresa con verg&uuml;enza, sabes de lo que hablo. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un teatro lleno mirando a Yaiza Fern&aacute;ndez, que con 15 a&ntilde;os se movi&oacute; en escena para hablar de &oacute;rganos vestigiales sin que se apreciara en ella vestigio alguno de ese s&iacute;ndrome de la impostora que nos mantiene siempre tres pasos atr&aacute;s. Yaiza no tuvo miedo. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Siento envidia por sus vidas sin hacer y admiraci&oacute;n por su manera de empezar a construirlas. Entonces me paro y pienso que tambi&eacute;n otras do&ntilde;as nos empujaron a nosotras hasta aqu&iacute;, que tambi&eacute;n los feminismos nos libraron del miedo a mostrarnos como somos. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con las do&ntilde;as todo es excesivo: las risas, los aplausos, los abrazos y hasta la tristeza. Y no nos asusta expresarlo. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/intensa-nuevo-histerica_129_8380682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos intensas y, como dice Ana Requena, bien orgullosas que estamos de serlo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del escenario alguien dice &ldquo;estoy hist&eacute;rica&rdquo;. Le recuerdo que &eacute;se es el &uacute;nico adjetivo que no estoy dispuesta a aceptar. No somos hist&eacute;ricas, somos hist&oacute;ricas. Estamos nerviosas. Siempre. El d&iacute;a que dejemos de estarlo, el d&iacute;a que creamos que estamos libres de cometer errores, que somos perfectas, ser&aacute; el d&iacute;a de dejarlo porque habr&aacute; dejado de importarnos. 
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado comet&iacute; errores. No me flagelar&eacute; por ellos. Los mirar&eacute; desde la quinta fila a solas; pedir&eacute; disculpas y bailar&eacute; unas sevillanas con las do&ntilde;as, sostenida por sus palmas arr&iacute;tmicas y descompasadas, pero llenas de amor. Porque eso es lo que cuenta. Y YA EST&Aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuenta-cuentan_132_11289482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Apr 2024 06:08:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que cuenta de 'Las que cuentan']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosas de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cosas-mujeres_132_11266551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47dd4d52-790e-4b20-8b65-c7875f6d361d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosas de mujeres"></p><p class="article-text">
        No iba a parar. No ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de detener la marcha para que baj&aacute;semos del autob&uacute;s, pero nosotras quer&iacute;amos hacerlo, &iquest;c&oacute;mo convencerle?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Yo: Manuel, tienes que parar</li>
                                    <li>&Eacute;l: No</li>
                                    <li>Yo (otra vez): S&iacute;, hay que parar</li>
                                    <li>&Eacute;l (tambi&eacute;n otra vez): Que no</li>
                                    <li>Yo (insistente): Que s&iacute;</li>
                                    <li>Y &eacute;l: Que no</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los pasajeros mascando la tensi&oacute;n mientras uno se&ntilde;ala el cartel &ldquo;Prohibido distraer al conductor&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Yo: Tienes que parar porque es una urgencia. Tenemos que comprar &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Frenazo en seco. Apertura de puertas y bajamos.
    </p><p class="article-text">
        Lo he hecho. No lo voy a negar. He usado el tab&uacute; que oculta nuestra menstruaci&oacute;n en mi provecho. No hay nada que asuste m&aacute;s a un hombre blanco heterosexual de mediana edad que todo lo que ocurre en el interior del cuerpo de las mujeres. Da igual que sea su &uacute;tero que su cerebro. Las &ldquo;cosas de mujeres&rdquo; asustan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nosotras, no, y al ginec&oacute;logo, parece que tampoco, aunque &eacute;l no ha estado en la conversaci&oacute;n de la sala de espera. A lo mejor all&iacute; s&iacute; se hubiera asustado. En apenas cinco minutos he sabido que la mujer de mi derecha lleva un DIU desde hace 14 a&ntilde;os, que la que charla con ella ha tenido dos ces&aacute;reas y que ambas tienen una regla muy abundante, &ldquo;de esas que dices t&uacute;, ay madre, la que se me est&aacute; formando&rdquo;. Estamos en un centro p&uacute;blico, as&iacute; que el se&ntilde;or que nos espera dentro no ha sido de nuestra elecci&oacute;n. Una de las pacientes se siente inc&oacute;moda. &ldquo;Es imposible que lo entienda igual&rdquo;, dice, a lo que la m&aacute;s mayor responde: &ldquo;anda ya, ni&ntilde;a, tiene estudios, seguro que sabe m&aacute;s que muchas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; tampoco me apetec&iacute;a, pero no est&aacute;n las listas de espera para rechazar una cita, as&iacute; que he entrado. Las diosas me lo han compensado con Marina, una estudiante de Medicina en pr&aacute;cticas que est&aacute; all&iacute; aprendiendo. Me han pedido un ratito mi &uacute;tero y mis ovarios para escarbar y los he dejado. He pensado apunt&aacute;rmelo como tiempo de trabajo por aqu&eacute;llo de que es su Universidad la que me paga la n&oacute;mina. Al salir de la consulta he calmado a la joven inc&oacute;moda: &ldquo;Dentro hay una mujer, cu&eacute;ntaselo a ella&rdquo;. Me ha sonre&iacute;do y ha dicho que &ldquo;qu&eacute; bien, que las cosas de mujeres las entendemos mejor nosotras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; son las cosas de mujeres? Me he preguntado mientras hac&iacute;a la compra en el barrio. No me he parado a responderme porque he recordado que ten&iacute;a que comprar una aguja en la mercer&iacute;a. Me ha tocado esperar mientras la dependienta despachaba a una madre que anda prepar&aacute;ndole el traje de flamenca a su hija para la Feria de Sevilla porque por fin vendr&aacute; la ni&ntilde;a a casa, aunque sea para recoger el traje, que desde que se fue a estudiar no aparece, que se lo debe estar pasando de lujo, que esperemos que tambi&eacute;n est&eacute; estudiando, que una ingenier&iacute;a no se saca f&aacute;cil. La charla entre las dos se interrumpe para decidir si es mejor el terciopelo o el raso para el adorno del mant&oacute;n, pero han pasado diez minutos en un verdadero duelo de madres. La dependienta ha visto la ingenier&iacute;a y el desapego de la hija de la clienta y ha subido la apuesta con el encargo que le ha dejado la suya propia al irse a trabajar a Islandia: &ldquo;Mam&aacute;, te quedas con tu nieta: la gata&rdquo;. Y ella, que siempre ha odiado a los gatos, ahora anda con mil ojos para evitar que se escape y no salga camino de Islandia tambi&eacute;n la minina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Charla de la periodista Khadij Amín en el Universidad de Córdoba."
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            <span class="title">
                Charla de la periodista Khadij Amín en el Universidad de Córdoba.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Con tanta informaci&oacute;n en tan poco tiempo no he podido pensar en &iquest;qu&eacute; son las cosas de mujeres? As&iacute; que he vuelto r&aacute;pido para dejar la compra y llegar a tiempo a la <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-acoge-seminario-periodismo-zona-conflicto-foco-puesto-ucrania-gaza-afganistan_1_11260327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conferencia de Khadija Amin</a>, periodista afgana refugiada en Espa&ntilde;a tras la llegada al poder de los talibanes. La sala estaba abarrotada de estudiantes. Varias decenas de mujeres j&oacute;venes la escuchan pedir ayuda para las escuelas que clandestinamente educan a las ni&ntilde;as en Afganist&aacute;n porque los integristas creen que la educaci&oacute;n y los libros no son &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He cometido el error de entrar en Twitter -yo todav&iacute;a no he llegado a X- para compartir una foto de Khadija y me he encontrado el en&eacute;simo campo de nabos en un acto p&uacute;blico (las m&aacute;s elegante lo llaman #AllMenPannel), con la consiguiente denuncia de quienes creen que est&aacute; feo esto de dar voz solo a una parte del mundo. Alguien le ha contestado que miren bien que hay una mesa redonda de chicas hablando de &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;. Admiro la paciencia de todas. Yo ya no quiero deconstruir a nadie, que hagan lo que quieran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que he salido a correr escuchando la radio que es una cosa que acompa&ntilde;a mucho. Entrevistaban a un <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/psoe-acusa-machista-gobierno-local-explicar-suspension-cata-vino_1_11264001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concejal de Fiestas que dice que las madres, para ser m&aacute;s madres y m&aacute;s mujeres, van a la peluquer&iacute;a</a> o algo as&iacute;. &ldquo;Cosas de mujeres&rdquo;, dicen. Y me ha dado entre risa y una profunda verg&uuml;enza porque no s&eacute; qu&eacute; es m&aacute;s casposo si ser concejal de Fiestas o decir semejante sandez en el <em>prime-time</em> local del a&ntilde;o 2024.
    </p><p class="article-text">
        Luego he vuelto a casa y he abierto la botella de vino que compramos al bajar del autob&uacute;s, porque beber con las amigas y contarnos nuestras vidas tambi&eacute;n son &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;. Va por ti, Manuel.
    </p><p class="article-text">
        P.D: Para m&aacute;s cosas de mujeres, nos vemos el 13 de abril en el Teatro G&oacute;ngora con <a href="https://teatrocordoba.es/espectaculo/las-que-cuentan-la-ciencia-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las que cuentan la ciencia</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cosas-mujeres_132_11266551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Apr 2024 12:30:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cosas de mujeres]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Séneca en la Academia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/seneca-academia_132_11249124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56246dc7-6b58-4fca-a950-3f33f63eccbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Séneca en la Academia"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La diversidad es incompatible con la intensidad&rdquo;, ha dicho desde la mesa del tribunal y ha sonado a reproche.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;LA DIVERSIDAD ES INCOMPLATIBLE CON LA INTENSIDAD&rdquo;, me han gritado mis neuronas desesperadas intentando establecer las conexiones adecuadas para asimilar semejante afirmaci&oacute;n antes de seguir escuchando a la Mesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Diversidad vs Intensidad&rdquo; he garabateado en mi cuaderno&nbsp;&nbsp;mientras escuchaba a la aspirante a catedr&aacute;tica&nbsp;repasar casi un cuarto de siglo de ejercicio profesional, docencia e investigaci&oacute;n. Ha hablado durante m&aacute;s de una hora. Ahora es el turno del tribunal que enjuicia su capacidad y su talento en un acto con un protocolo y unas formas a medio camino entre lo acad&eacute;mico y lo performativo, si es que realmente hubiera un camino entre los rituales universitarios y las performances, porque a m&iacute; me da en el birrete que son la misma cosa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1771123700349182459?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Diversidad vs Intensidad&rdquo;. Lo he subrayado en rojo justo antes de volver unas p&aacute;ginas m&aacute;s atr&aacute;s a las notas tomadas la tarde anterior en un acto mucho menos protocolario y todo lo performativo que puede ser&nbsp;una charla&nbsp;entre dos personas amigas en un sof&aacute; con p&uacute;blico escuchando.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1770578595020222602?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Dispersi&oacute;n no es mal // heterodoxia vs academia&rdquo; hab&iacute;a apuntado mientras conversaba en torno a su obra con el autor, activista, profesor, guionista y, a pesar de todo,amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un cortocircuito neuronal me ha hecho pensar que ambas ideas garabateadas y subrayadas en rojo ten&iacute;an algo que ver, pero he aparcado la idea para empezar el fin de semana, restando importancia a ese pensamiento y, lo peor, dejando que se quede ah&iacute; acechando. Las brutas somos lentas en nuestro raciocinio, as&iacute; que las revelaciones suelen llegar en ocasiones menos solemnes que la ca&iacute;da de un caballo como le ocurri&oacute; a San Pablo. La m&iacute;a fue delante de un flamenqu&iacute;n y una raci&oacute;n de bravas en pleno Domingo de Ramos.
    </p><p class="article-text">
        A las dos de la tarde en un bar de barrio, con los camareros corriendo de un lado a otro, con m&aacute;s tensi&oacute;n que en Wall Street para encajar las comandas con las reservas y los pedidos para llevar, el Bar S&eacute;neca en el Campo de La Verdad fue el lugar donde ca&iacute; en la cuenta de que la sentencia &ldquo;La diversidad es incompatible con la intensidad&rdquo; es la prueba irrefutable de que la &ldquo;Academia abomina de la heterodoxia y la dispersi&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Elena Lázaro y Antonio Manuel.                            </span>
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        Lo que se encerraba detr&aacute;s del reproche disfrazado de consejo que aquel miembro del tribunal lanz&oacute; a la aspirante a catedr&aacute;tica era precisamente el fondo de la cr&iacute;tica que el autor del sof&aacute; lanzaba al p&uacute;blico: la Academia sigue desconfiando de quienes diversifican sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y/o creaci&oacute;n en lugar de pasarse toda su vida profesional o creativa centradas en un &uacute;nico tema, en un solo asunto. Los &ldquo;dispersos&rdquo;&nbsp;molestan; sus trayectorias escuecen.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y todo eso lo le&iacute;ste en una raci&oacute;n de bravas y un flamenqu&iacute;n? (no disimulan, s&eacute; que esa es su pregunta). No, eso lo vi en la mirada del S&eacute;neca de la vitrina del bar, que me hizo pensar en aquellos fil&oacute;sofos -philosofers que inspiran la nomenclatura del PHD anglosaj&oacute;n- dispersos&nbsp;que creaban y pensaban diversos e intensos. Las bravas y el flamenquin me devolvieron en realidad a otra de las notas de mi cuaderno, cuando en la conversaci&oacute;n del sof&aacute; le pregunt&eacute; al autor amigo si por fin nos hab&iacute;amos sacudido los complejos en Andaluc&iacute;a. Me respondi&oacute; con un NO rotundo antes de meterse en una contundente argumentaci&oacute;n sobre la falta de conciencia de clase.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Complejos de pobres&rdquo;, hab&iacute;a apuntado en el cuaderno justo antes de hacer un examen de conciencia y enumerar situaciones en las que yo misma he camuflado mi identidad para que ning&uacute;n tribunal me reprochase&nbsp;nada como a la catedr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute;, mirando la cara de S&eacute;neca, vestida de Domingo de Ramos, celebrando junto a personas a las que quiero en un bar de barrio ruidoso de camareros que sudan, corren y gritan sobre tu plato, rodeada de familias, con unas bravas y un flamenqu&iacute;n pens&eacute; que mi amigo solo ten&iacute;a parte de raz&oacute;n, que algunas, como &eacute;l mismo, como la catedr&aacute;tica, como yo, nos hemos sacudido los complejos. Ahora le toca a la Academia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tribunal.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/seneca-academia_132_11249124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 18:47:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Séneca en la Academia]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Córdoba finita]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cordoba-finita_132_10876762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5324cb29-3c96-4afc-b5b5-5b2d51a6df7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Córdoba finita"></p><p class="article-text">
        Lo mejor del nuevo trabajo de Jose (as&iacute;, como suena, sin tilde, Jose llano, no agudo) es que no tiene que madrugar. Le basta con llegar a las 12:00 para empezar a colocar la terraza. Era peor el invierno pasado, cuando lo contrataron en la cafeter&iacute;a. Servir desayunos puede parecer m&aacute;s sencillo, pero casa regular con las aficiones de un veintea&ntilde;ero, sobre todo, cuando le toca fin de semana. Lo del supermercado expr&eacute;s no estuvo mal porque hab&iacute;a turnos y no siempre le daban el de ma&ntilde;ana. Adem&aacute;s, cargar los pal&eacute;s suplementa bien los entrenamientos de <em>crossfit</em>. Ya van dos a&ntilde;os, pero est&aacute; seguro de que todo esto es provisional. S&oacute;lo hasta que salga algo de lo suyo o lo acepten en el m&aacute;ster, en el de Profesorado, que el de investigaci&oacute;n ya lo descart&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuesti&oacute;n de tiempo&rdquo;, me ha dicho conform&aacute;ndose. Adem&aacute;s, insiste, &ldquo;los guiris se estiran con las propinas y parece que ahora van a venir m&aacute;s&rdquo;. Es un chico informado y ha le&iacute;do esta semana en la prensa que los vuelos a Canarias y Baleares de este verano van a acabar por fin con el turismo de despedidas de solterxs y alpargata tan taca&ntilde;o. Por lo visto, en julio, cuando empiece el asunto<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/venta-billetes-vuelos-uniran-cordoba-mallorca-58-euros_1_10868577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, los alemanes van a dejar Mallorca y los ingleses, Tenerife, para venir a torrarse a C&oacute;rdoba</a>. Turismo experiencial lo llaman. Y es importante que nos vayamos preparando y que le <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/proponen-denominar-julio-romero-torres-aeropuerto-cordoba_1_10874960.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pongamos ya nombre a la estaci&oacute;n y al aeropuerto</a>. La cosa est&aacute; entre dos julios y una nariz. Romero de Torres, Anguita o G&oacute;ngora. No vaya nadie a pensar en alguna mujer y abramos debate, que ya sabemos c&oacute;mo nos las gastamos las feministas senequistas. Vayamos a lo importante.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha explicado muy bien la prensa y la autoridad local esta semana desde Madrid, que es desde donde se explican las cosas que importan. No en provincias, que aqu&iacute; todo se malinterpreta. Jose y yo, pobres mortales, tardaremos un poco m&aacute;s en entenderlo porque no estamos en la pomada ni hemos ido a la Feria Internacional del Turismo, que es donde se cuece todo. Pero al final lo entenderemos porque, de verdad de verdad, palabrita, que el asunto este de seguir promocionando C&oacute;rdoba solo va a traer cosa buena. 
    </p><p class="article-text">
        Jose est&aacute; m&aacute;s convencido. Su plasticidad neuronal le permite entender con m&aacute;s facilidad las complicadas ecuaciones de la macroeconom&iacute;a. &ldquo;Estas cosas mueven el dinero y lo bueno es que se mueva&rdquo;, me ha explicado, repitiendo el argumentario escuchado en alguna tertulia. Yo, que tengo el cerebro seco, el optimismo en el dedo me&ntilde;ique y que me gusta <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cambio-modelo-turistico-si-proxima-pandemia_129_10102121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leer cosas raras</a>, creo que el dinero volver&aacute; a moverse solo en una direcci&oacute;n, que seguro que no es ni su bolsillo ni el m&iacute;o. Y venga de donde venga el turismo, si sigue haci&eacute;ndolo en masa, continuar&aacute; provocando el encarecimiento de la vivienda, la expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n local del centro hist&oacute;rico y la sobreexplotaci&oacute;n de recursos escasos como los servicios municipales de seguridad y limpieza y, el peor de todos, el agua.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa soy yo, que me estoy haciendo vieja y me empe&ntilde;o en ir contra el progreso. Porque <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O_Iu4cCGF7M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&oacute;rdoba es por lo visto, infinita</a>. Lo han dicho en Fitur, con una campa&ntilde;a promocional que dice que aqu&iacute; nos sobra agricultura y naturaleza y paisajes y sabores y fiesta y venga y dale &iexcl;Y tres huevos duros!
    </p><p class="article-text">
        Entonces &iquest;c&oacute;mo era Julio Romero o Anguita o G&oacute;ngora? Ser&aacute; por nombres. Jose, ll&aacute;menlo Jose, el llano.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cordoba-finita_132_10876762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jan 2024 03:30:25 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un post sin sentido]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/post-sentido_132_10597369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f11861b-b8c0-495e-8bd8-1ab1c62af6b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un post sin sentido"></p><p class="article-text">
        No soy capaz de mirar las im&aacute;genes. Me ocurre siempre. Yo, que alg&uacute;n d&iacute;a so&ntilde;&eacute; con ser corresponsal de guerra, soy incapaz de fijar la mirada en el horror. Retuiteo a los corresponsales sin detenerme en las fotos ni en los v&iacute;deos, huyo de <em>WhatsApp</em>; mantengo la tele apagada y sobrevivo solo con los informativos de la radio. Ninguna de mis precauciones basta. He terminado viendo el cuerpo destrozado de una joven israel&iacute; en la furgoneta de unos terroristas y la mano suplicante de una mujer palestina sepultada entre los escombros tras el bombardeo del terrorismo de Estado. Y ah&iacute; siguen ese cuerpo destrozado y esa mano clavadas en mi cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Escucho a los portavoces de las ONGs clamar piedad y pienso en esa tierra presuntamente sagrada convertida en un verdadero infierno. Trato de huir del horror. Vivo a miles de kil&oacute;metros, en un para&iacute;so de paz donde mis hijas, j&oacute;venes como la chica israel&iacute;, mujeres como la due&ntilde;a de esa mano sepultada, pueden divertirse y vivir sin intuir si quiera la terrible naturaleza humana. Lo de las im&aacute;genes que les cuento me pasa desde que nacieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, en los 90 pude mirar Yugoslavia. Yo era una de esas mujeres con chalecos de prensa que corr&iacute;an entre francotiradores para contarnos el genocidio; no entend&iacute;a el miedo de las miradas. Cuando mis hijas llegaron a mi vida, todo aquello se esfum&oacute;. Desde entonces, en todas las guerras solo puedo ver a las familias huyendo. Imagino las historias que los adultos deben inventar para hacerles menos traum&aacute;tico el horror a la infancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; con certeza que para informar hay que alejarse de las emociones. Por eso, creo, hace tiempo que dej&eacute; de informar. Por eso escribo aqu&iacute;, porque me he vuelto analfabeta de lo racional, porque son la tripa y la emoci&oacute;n las que mueven mi teclado, porque cuando quiero hablar de algo no puedo hacerlo olvid&aacute;ndome de qui&eacute;n soy. Ya nunca ser&eacute; corresponsal, ya siempre ser&eacute; una madre.
    </p><p class="article-text">
        Por eso huyo de Tierra Santa estos d&iacute;as. Y, sin embargo&hellip; la mirada a C&oacute;rdoba no me da la tranquilidad que esperaba. Aqu&iacute; s&iacute; soy capaz de mirar una imagen. Es la foto de &Aacute;lvaro Prieto. Un ni&ntilde;o reci&eacute;n convertido en adulto que mira a c&aacute;mara con una sonrisa impecable. En los 90 me hubiera enamorado perdidamente de un chico as&iacute;. Desapareci&oacute; el jueves cuando volv&iacute;a de salir de fiesta con sus amigos en Sevilla. Perdi&oacute; un tren, quiso colarse en otro y le echaron de la estaci&oacute;n. Nada se sabe desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de la falta de sentido que tiene relacionar la guerra con la desaparici&oacute;n de un adolescente, pero yo no estoy aqu&iacute; para dar sentido a nada. Yo solo quiero que algo funcione como tiene que funcionar y que alguna madre pueda respirar aliviada. El resto se lo dejo a los periodistas de verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/post-sentido_132_10597369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 09:01:06 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diario de viaje: derecho al desayuno]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/diario-viaje-derecho-desayuno_132_10513554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/179cdbe5-b592-45bc-bb91-fb6316458495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diario de viaje: derecho al desayuno"></p><p class="article-text">
        14 de septiembre de 2023, 9:05 (con retraso de salida), Ave. Madrid-Sevilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viajo en el vag&oacute;n n&uacute;mero 1. Por alguna raz&oacute;n que desconozco, los organizadores del evento al que asisto han elegido la segunda tarifa m&aacute;s cara de la compa&ntilde;&iacute;a ferroviaria para devolverme a casa, as&iacute; que viajo en la categor&iacute;a &ldquo;confort&rdquo;, que es algo as&iacute; como un poquito menos que Primera Clase. Sospecho que el motivo no es otro que haber llegado tarde en la compra y lo confirmo cuando el interventor viene a buscarme para advertirme que, aunque haya cambiado de asiento (el m&iacute;o iba en sentido contrario a la direcci&oacute;n del tren) no tengo derecho a desayuno. Lo ha dicho as&iacute;: DERECHO a desayuno. Se lo he agradecido, porque viajar en Primera puede confundir a cualquiera y mi conciencia de clase es d&eacute;bil, como la de toda la empobrecida clase media. Porque, querida, no hay nada m&aacute;s <em>workingclass</em> que lo que has hecho justo antes de llegar a la estaci&oacute;n: esconder clandestinamente algo de fruta y un poco de bizcocho del buf&eacute; del hotel. Lo hago siempre. De hecho, he desarrollado una depurada t&eacute;cnica que me permite disfrutar de los manjares para turistas horas despu&eacute;s de haber hecho el <em>checaut </em>(las que nos venimos arriba no &ldquo;dejamos la habitaci&oacute;n&rdquo;, nosotras hacemos el <em>check-out</em>).
    </p><p class="article-text">
        Las azafatas entran con el carrito y pasan de largo. No soy la &uacute;nica. Solo unos pocos son bendecidos con el privilegio de la bandeja cargada con caf&eacute;, cruasanes, pan tostado y algo parecido a la tortilla de patatas. Esto &uacute;ltimo me cuesta distinguirlo desde mi asiento cuando dirijo la mirada hacia la pareja sentada a mi derecha. Son un par curioso. Ella debe rondar los ochenta y &eacute;l, a pesar de la alopecia, m&aacute;s o menos la mitad. Ella es elegante de esa manera en la que lo son las mujeres acostumbradas ser cuidadas y atendidas. Va maquillada discretamente. Sus labios apenas se manchan al masticar los diminutos bocados que da al pan migado en el caf&eacute; con leche (&iquest;hay algo m&aacute;s igualitario que el pan migado?). &Eacute;l intenta ser elegante. Lo veo en su forma de elevar el me&ntilde;ique, pero no se puede ser distinguido si desayunas con Coca-Cola. Imposible. Tampoco si eres t&uacute; quien recoge la bandeja de tu compa&ntilde;era de asiento y pones todos los desperdicios en tu mesa para dejar libre la suya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se hablan con confianza y cari&ntilde;o mientras eligen unas zapatillas deportivas &eacute;l en un cat&aacute;logo virtual. &Eacute;l quiere unas que brillan y tienen un dise&ntilde;o geom&eacute;trico y chill&oacute;n; ella intenta convencerle de que su color de piel combina mejor con los colores neutros y lisos. No lo consigue y cuando regresa el carrito pide opini&oacute;n a las azafatas. Opini&oacute;n y otra Coca-Cola. Al final, saca la tarjeta y compra las que quer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Contin&uacute;an su conversaci&oacute;n repasando las fotos de la familia del hombre. La anciana elogia la belleza de su sobrino y da cuenta de lo mucho que ha crecido en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Pareciera que viviera a trav&eacute;s de esa familia. No la veo hablar de la suya, solo bostezar. Gesto ante el que &eacute;l se apresura a sacar un coj&iacute;n de terciopelo rojo, ayud&aacute;ndola a acomodarse para empezar su siesta.
    </p><p class="article-text">
        Mirarles me enternece. Observar descaradamente como hago a un hombre enorme de acento caribe&ntilde;o cuidar a una refinada se&ntilde;ora mayor me ha enfrentado a mis propios prejuicios, &iquest;por qu&eacute; no iban a quererse y a cuidarse mutuamente? Al fin y al cabo, a pesar de su evidente y desigual historia de partida, ellos s&iacute; tienen derecho al desayuno. Yo no. Yo viajo sola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/diario-viaje-derecho-desayuno_132_10513554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Sep 2023 10:12:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano del Euribor]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/verano-euribor_132_10453407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51d8efe4-e919-43cd-8600-a2df1d83483e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El verano del Euribor"></p><p class="article-text">
        La culpa es m&iacute;a. Me lo ha dicho una mujer que sabe mucho porque va muy bien peinada y tiene una mesa llena de papeles y un ordenador que consulta para hacer n&uacute;meros muy r&aacute;pido, que anota en un cuadernillo antes de resoplar, fijar otra vez la mirada en pantalla y teclear para hacer m&aacute;s operaciones antes de darme una respuesta. Una mujer encantadora a la que he esperado m&aacute;s de media hora porque, total, yo no ten&iacute;a nada que hacer y las empleadas de banca tambi&eacute;n interrumpen la jornada para ir a tomar caf&eacute; como si fueran mortales funcionarias (esto facilitar&aacute; mucho el proceso cuando decidamos nacionalizar la banca en la pr&oacute;xima crisis).
    </p><p class="article-text">
        Debe tener un lustro m&aacute;s que yo, arruga arriba, arruga abajo, pero en su anular reluce brillante la diferencia fundamental entre nosotras. Bueno, est&aacute; lo de la alianza y lo del tinte. Ya lo he dicho: ella va perfectamente peinada. Yo no. A m&iacute; se me nota a leguas la desesperaci&oacute;n y eso que esta ma&ntilde;ana me he empe&ntilde;ado especialmente a la hora de elegir el outfit. Yo es que en verano apenas me visto. Con la temperatura que hace en esta ciudad me limito a cubrir lo imprescindible con la menor cantidad de tela posible. Pero hoy no; hoy he tirado del cl&aacute;sico pantal&oacute;n de vestir y camisa a rayas, como si la ropa tapara la verg&uuml;enza de ir a suplicar la revisi&oacute;n de mi hipoteca.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que eso ha sonado dram&aacute;tico, pero qu&eacute; quieren que les diga, a m&iacute; la neurona no me da para m&aacute;s en mitad de agosto, as&iacute; que dejemos ah&iacute; la met&aacute;fora facilona y sigamos.
    </p><p class="article-text">
        En realidad he llegado al banco tan zen que si no fuera porque saben perfectamente c&oacute;mo est&aacute; mi bolsillo podr&iacute;a colarles que vengo de la mism&iacute;sima India. Y no hubiera estado mal, pero los n&uacute;meros rojos de las divorciadas hipotecadas limitan nuestros viajes de autoconocimiento a los colocones que pillamos compartiendo una botella de vino con las amigas. Y yo este verano no he parado de ejercitar esta versi&oacute;n &ldquo;do&ntilde;a&rdquo; de meditaci&oacute;n. El lunes me incorporo de nuevo al trabajo y creo estar a punto de alcanzar el nirvana despu&eacute;s de haber hecho un par de escapadas rel&aacute;mpago a la playa con viejas y nuevas amigas, emborracharme como un mulo en una taberna de pueblo, bailar de madrugada en una verbena de barrio (&iquest;qui&eacute;n necesita pagar un festival indie si la Asociaci&oacute;n de Vecinos contrata al mejor y m&aacute;s r&uacute;stico grupo de versiones?), prepararme un espeto de sardinas en casa con un truco -creo que ahora los llaman tips-&nbsp;que me ha explicado mi pescadera a la que definitivamente tengo que convencer de que abra un canal en tiktok y, lo mejor de todo, sentir que me he quitado 20 a&ntilde;os de encima al volver a verme de botell&oacute;n en un parque mirando estrellas y viendo ovnis (esto ya despu&eacute;s de un rato). Si eso no es para llegar relajada a negociar con la banca, que venga buda y lo vea.
    </p><p class="article-text">
        Tan zen tan zen he llegado que la mujer de los n&uacute;meros, el ordenador, los papeles, el tinte y la alianza no ha conseguido perturbar mi paz mental cuando me ha explicado que (cita literal): &ldquo;est&aacute; bien que suba el tipo de inter&eacute;s para que la gente deje de endeudarse por encima de sus posibilidades&rdquo;. No he estallado. Mudita y sentadita me he quedado asumiendo que la culpa es m&iacute;a, no del capitalismo financiero ni de los procesos inflacionistas ni de las crisis mundiales. No he hecho nada para rebatir tan contundente afirmaci&oacute;n. No he sacado el argumentario ni la historia personal detr&aacute;s de mi endeudamiento porque eso es peor que ense&ntilde;ar las canas o las tetas. Me he limitado a asentir porque&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La culpa es nuestra; el mundo es suyo. La culpa es nuestra de que el mundo sea suyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/verano-euribor_132_10453407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Aug 2023 04:05:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El verano del Euribor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carne de maduritos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carne-maduritos_132_10433929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfbc294e-c91a-421f-9774-ac5ab95fe8b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x489y486.jpg" width="1200" height="675" alt="Carne de maduritos"></p><p class="article-text">
        Los tres llevan barba. Son esas barbas que dicen algo como &ldquo;mira, nena, apenas me cuido, pero mis canas son mucho m&aacute;s sexis que esas que te arrancas cada d&iacute;a delante del espejo posponiendo rid&iacute;culamente el momento de empezar a te&ntilde;irte&rdquo;. No entienden que si las arranco no es por su color, sino porque mis canas son duras como cuernos y no hay quien domestique esta melena pantoja que luzco con tanta rigidez capilar.
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute;n abrazando y sonriendo a c&aacute;mara. Apostar&iacute;a mi hipoteca entera, con todo su Euribor al alza, a que es &eacute;l quien sujeta el tel&eacute;fono. La posici&oacute;n de sus hombros lo delata. Pero &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n sus gafas? Porque si es &eacute;l el que ha tenido que seleccionar la opci&oacute;n de dar la vuelta a la c&aacute;mara y poner el temporizador ha tenido que usarlas. Me detengo y escudri&ntilde;o la foto. &iexcl;Bingo! Est&aacute; en la mano del canoso del centro, que intenta disimularlas en su mano derecha, pero a m&iacute; no me enga&ntilde;an. A esa edad tienes que tener presbicia. De lo contrario nadie creer&aacute; que has le&iacute;do un solo libro. Aunque, visto lo visto en las redes del frungir, leer no es tendencia ni mucho menos puntuable para match, as&iacute; que el madurito de primer plano puede haber conservado intacto su cristalino &iquest;por qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n sonriendo los tres, pero al &uacute;nico que le brilla la pi&ntilde;ata es al protagonista del selfie en cuesti&oacute;n. Est&aacute; a la derecha, con los brazos extendidos y ocupando dos tercios del plano. Los otros dos parecen comparsas, aunque se les ve felices.
    </p><p class="article-text">
        Antonio y 64.463 personas m&aacute;s han puesto su pulgar sobre el corazoncito que marca la diferencia entre los l&iacute;deres y los parias de la red. No s&eacute; bien por qu&eacute; el algoritmo me ha mostrado esa foto s&oacute;lo porque mi amigo Antonio la haya <em>likeado</em>. No conozco a ninguno de los tres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; otro anuncio m&aacute;s de las apps que intentan sin &eacute;xito buscarme pareja? No s&eacute; bien c&oacute;mo explicar a mi tel&eacute;fono que deje de espiarme. &iquest;Por qu&eacute; se empe&ntilde;ar&aacute; en mostrarme se&ntilde;ores con barba? No me gustan las barbas, me irritan los muslos. Supongo que a mi edad es lo que la Inteligencia Artificial tiene preparado para m&iacute;. A ver c&oacute;mo le explico que&hellip; Da igual. No es el tema hoy. S&oacute;lo una nota al pie: no, no quiero que las matem&aacute;ticas elijan por m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por si acaso, he revisado la lista de aplicaciones descargadas en mi tel&eacute;fono. Nada. Est&aacute; limpio. No hay Tinder que justifique esa foto en el timeline de mi cuenta en Instagram. Entonces &iquest;qu&eacute; hacen esos tres se&ntilde;ores bajo el subt&iacute;tulo &ldquo;sugerencias para ti&rdquo;? Mientras me lo pregunto caigo en la cuenta y leo justo debajo: &ldquo;Teatro romano de M&eacute;rida&rdquo;. Vale, hoy he estado hablando del Festival de Teatro Cl&aacute;sico. Respiro aliviada pensando que el maldito algoritmo tiene algo mejor pensado para m&iacute; que buscarme novio. Me recompongo henchida de orgullo cultureta. Me siento aliviada por no ser carne de emparejamientos virtuales. Zuckerberg y sus robots creen que me interesa el teatro cl&aacute;sico, pero&hellip; esos tres maduritos interesantes no van vestidos con t&uacute;nica ni maquillados &iquest;de d&oacute;nde salen? &iquest;qu&eacute; tienen que ver con los cl&aacute;sicos?
    </p><p class="article-text">
        Estoy a punto de deslizar el &iacute;ndice cuando leo __hugosilva__ y veo el tick azul que acredita la veracidad de quien postea y ha pagado para mostrarse a quienes, en teor&iacute;a, deber&iacute;amos ser &ldquo;su p&uacute;blico&rdquo;. Lo siento, a principio de los 2000 andaba demasiado ocupada criando para darme cuenta de que los tres candidatos a match son en realidad los protagonistas de la serie &ldquo;Los hombres de Paco&rdquo; que han coincidido en M&eacute;rida y han tenido a bien compartir con la plebe virtual una foto compadreando. Viendo la cantidad de comentarios y likes deb&iacute; ser la &uacute;nica que perdi&oacute; aquella sitcom policial, pero el algoritmo no sabe de eso, s&oacute;lo me ve como X -aquella generaci&oacute;n que vino tras los boomers- y no quiere saber m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No me ense&ntilde;a el programa del Festival, no le preocupa ni remotamente el alimento de mi esp&iacute;ritu, cree que s&oacute;lo soy carne de maduritos. Y no le debe falta raz&oacute;n, pienso cuando caigo en la cuenta de que he mirado con ojos golositos a Pep&oacute;n Nieto &iquest;estar&aacute; en Tinder?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carne-maduritos_132_10433929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Aug 2023 04:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carne de maduritos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La belleza está en el escenario]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/belleza-escenario_132_10286501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ebe42cc4-ba72-45b1-b179-9080a58da6e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x560y452.jpg" width="1200" height="675" alt="La belleza está en el escenario"></p><p class="article-text">
        Si yo fuera Ricardo tampoco me mover&iacute;a de ah&iacute;. Dejar&iacute;a que la gente se agotara y las palmas de sus manos enrojecieran de tanto aplaudir. Si yo fuera Ricardo tambi&eacute;n anclar&iacute;a mis talones al escenario y disfrutar&iacute;a de mi &eacute;xito. Dejar&iacute;a que la felicidad me inundase hasta explotar en una sonrisa visible desde el &uacute;ltimo rinc&oacute;n del patio de butacas. Si yo fuera Ricardo reclamar&iacute;a la admiraci&oacute;n del p&uacute;blico por mi trabajo interpretando a uno de los protagonistas durante casi dos horas de espect&aacute;culo musical.
    </p><p class="article-text">
        Ricardo es uno de los alumnos del Colegio P&uacute;blico de Educaci&oacute;n Especial Virgen de la Esperanza de C&oacute;rdoba que el pasado mi&eacute;rcoles interpretaron en el Teatro G&oacute;ngora el musical &ldquo;La Bella y la Bestia&rdquo; con la ayuda y colaboraci&oacute;n del profesorado y las familias del centro. Un espect&aacute;culo impresionantemente dirigido por Carlos Castro, a pesar de la dificultad de manejar un elenco tan numeroso de actores protagonistas y extras tan bien caracterizados y con una escenograf&iacute;a compleja perfectamente resuelta. 
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Madero, el actor que se ve en la foto, fue Lumiere, el fiel mayordomo/candelabro de Bestia, y junto a su compa&ntilde;ero Lucas Alcaide, en el papel de Ding Dong, lograron arrancar el aplauso y las risas del p&uacute;blico que pudo conseguir entrada (el teatro colg&oacute; el lleno d&iacute;as antes). La m&iacute;a me permiti&oacute; observar no s&oacute;lo a ellos, sino al p&uacute;blico. Desde la fila 15 vi emocionarse a muchas de las personas que asistieron. Los actores, alumnos y alumnas de diferentes edades y capacidades, no s&oacute;lo representaron sus papeles a la perfecci&oacute;n, sino que aportaron sus propios valores y matices enriqueci&eacute;ndolos y complet&aacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        Nos re&iacute;mos, lloramos y nos sorprendimos viendo pasar la historia y recordando que la belleza est&aacute; en el interior. El equipo del Virgen de la Esperanza nos tuvo pegados a los asientos hasta el final cuando fue imposible no ponerse en pie y aplaudir. Entonces, Ricardo se coloc&oacute; en el centro y abri&oacute; los brazos para agradecer y disfrutar del calor del p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Vi&eacute;ndole all&iacute; pens&eacute; que si yo fuera Ricardo tambi&eacute;n abrir&iacute;a los brazos de par en par para abrazar el momento. Pero yo no soy Ricardo y creo que nunca alcanzar&eacute; semejante seguridad en m&iacute; misma. Nunca podr&eacute; disfrutar tanto de las cosas que hago. Por eso vi&eacute;ndole reclamar nuestros aplausos, absolutamente sinceros y llenos de admiraci&oacute;n, he sentido una brutal y sana envidia de su talento y de su alta capacidad para la felicidad. 
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo se repetir&aacute; el 13 de junio a las 18.30 en el Centro C&iacute;vico Fuensanta. No se lo pierdan y aplaudan todo lo que puedan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/belleza-escenario_132_10286501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jun 2023 09:46:35 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadano José Luis o el día que descubrí Wisteria Lane]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ciudadano-jose-luis-dia-descubri-wisteria-lane_132_10214166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/761fdeb4-23e7-41f4-bdcd-960399c20710_16-9-discover-aspect-ratio_default_1073056.jpg" width="918" height="516" alt="Ciudadano José Luis o el día que descubrí Wisteria Lane"></p><p class="article-text">
        A simple vista, habito un barrio en el que nunca pasa nada. Los amaneceres son una sinfon&iacute;a de mirlos y los atardeceres un festival crom&aacute;tico de tonos anaranjados cayendo sobre el verde oscuro de la sierra mientras sopla el viento de poniente. Entre los unos y los otros, la vida transcurre en el anodino acontecer de una capital de provincia venida a m&aacute;s por la fama de un pasado glorioso. Las ma&ntilde;anas cumplen estrictamente con las rutinas de dejar a las criaturas en el cole, correr a la oficina, ir al mercado y practicar algo de deporte en el parque: 20.000 pasos, una sesi&oacute;n de yoga o un ratito de taichi mientras hacen tiempo para regresar a casa a almorzar.
    </p><p class="article-text">
        Las tardes son propiedad de los veladores y de la cancha deportiva que hay frente a la escuela donde decenas de familias se re&uacute;nen para jugar al v&oacute;ley, conversar y beber. Si alguien rodara una escena el martes podr&iacute;a repetirla sin variar un plano el jueves y todo parecer&iacute;a igual: un barrio tranquilo en una ciudad en paz y armon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En esta Wisteria Lane de saldo que habito son rutinarios hasta los perros. El de mi vecino, por ejemplo, no perdona un solo d&iacute;a sin mearse en la puerta del portal. El animalito a&uacute;n no ha aprendido a leer y no ha visto el cartel en arial-negrita-40-puntos que hay en la puerta en el que amablemente le animamos a usar la alcantarilla o el alcorque del &aacute;rbol que hay a 6 metros escasos de la salida, antes de que lo hormigonen. Todo llegar&aacute;. Que el perro aprenda a leer y que el Ayuntamiento asfixie los &aacute;rboles de mi calle. Y no son pocos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace cosa de cinco a&ntilde;os pasaban de la decena, aunque dos de ellos murieron de un d&iacute;a para otro. Un extra&ntilde;o cap&iacute;tulo examinado con celo por el ingeniero de Montes del 2&ordm;-1. Ocurri&oacute; justo cuando el bar del extremo sur de la calle decidi&oacute; poner una de esas terrazas-invernaderos con la incomodidad de tener un &aacute;rbol enmedio y el del extremo norte se cans&oacute; de la suciedad que provocaban en las mesas los frutos del &aacute;rbol que daba sombra a sus veladores. As&iacute; que quedan dos alcorques menos donde excretar. Pero no hay problema porque los perretes han encontrado refugio en la acera de enfrente. All&iacute; no hay bares, s&oacute;lo los bajos con jard&iacute;n de los vecinos que ah&uacute;man con incienso la calle cada Cuaresma, siguen sin educar a su perro para que deje de ladrar y hablan a voces cada noche. Detalles sin importancia para la poblaci&oacute;n canina, que s&oacute;lo aprecia el hecho de que nadie interrumpa su intimidad cuando dejan el moj&oacute;n en el adoqu&iacute;n, adornando con una amplia gama de marrones este escenario ideal que es nuestro barrio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                José Luis                            </span>
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        A esa diversidad crom&aacute;tica contribuyen mucho m&aacute;s si caben las familias deportistas de la cancha de atr&aacute;s. Cada tarde se ocupan de distribuir con mimo decenas de latas de refrescos y cervezas por toda la calle, culminando su lienzo con una dosis de meada colectiva frente a la valla del colegio. Creo que es en solidaridad con los perretes. O no. El caso es que el olor en el recreo de la escuela debe ser insoportable. Con alguna variaci&oacute;n, pandillas adolescentes y familias de celebraci&oacute;n recrean la misma costumbre en el parque que tenemos a una manzana de all&iacute;. Los primeros ofrecen su arte arrojando colillas y latas de energ&eacute;ticas; los segundos siembran el suelo de restos de globos, platos con restos de tarta y alg&uacute;n matasuegras que otro.
    </p><p class="article-text">
        No me negar&aacute;n que no es un cuadro mi barrio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gracias Jos&eacute; Luis</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bien, pues el &uacute;nico que desentona en &eacute;l es Jos&eacute; Luis. Hace tiempo que le observo. Acude cada ma&ntilde;ana al Parque con una bolsa y guantes. Recorre el camino entrando y saliendo del c&eacute;sped recogiendo las &ldquo;obras de arte&rdquo; del vecindario. Lo hace con una paciencia exquisita y una humildad impresionante. Cada vez que llena la bolsa se acerca a alguno de los contenedores que hay en todas y cada una de las puertas de acceso al parque, la vac&iacute;a y empieza de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Lo he visto hacerlo cientos de veces. Yo misma le he imitado en alguno de mis paseos y hoy, por fin, me he parado para darle las gracias. Con humildad, me ha devuelto el cumplido: &ldquo;gracias a ti por apreciarlo&rdquo;. Hay que estar ciega para no hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Ramos es un militar retirado. Se crio en el campo y le duele ver basura campando a sus anchas en plena naturaleza. En nuestra conversaci&oacute;n me doy cuenta de que ni siquiera juzga a la gente que inc&iacute;vica y repetidamente ensucia el espacio com&uacute;n. &Eacute;l se detiene a explicarme que los lunes son los d&iacute;as en los que m&aacute;s sentadillas hace, porque Jos&eacute; Luis se toma cada recogida como un ejercicio deportivo, pero que ahora en verano casi es igual todos los d&iacute;as &ldquo;porque viene mucha gente a tomar el fresco y a disfrutar del parque&rdquo;. Me asombra su entrega y su vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico. Yo no logro contener la indignaci&oacute;n. No entiendo c&oacute;mo el vecindario se queja de la falta de limpieza. Como si la empresa municipal de saneamientos fuera la &uacute;nica responsable. Como si la basura se esparciera sola por nuestras calles. Jos&eacute; Luis, se encoge de hombros, prefiere no enfadarse.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a agradec&eacute;rselo y sigo a lo m&iacute;o. Como todos, seg&uacute;n parece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ciudadano-jose-luis-dia-descubri-wisteria-lane_132_10214166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2023 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudadano José Luis o el día que descubrí Wisteria Lane]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Me asfixio, señor alcaldable]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/asfixio-senor-alcaldable_132_10199382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fdd17ed-e6a7-4705-aa01-ccdccf1a8898_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Me asfixio, señor alcaldable"></p><p class="article-text">
        Empieza la campa&ntilde;a calentita en C&oacute;rdoba. Literal y metaf&oacute;ricamente. Vayamos con lo literal. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/el-tiempo/analisis/cordoba-sufre-sequia-meteorologica-prolongada-1959_1_10176056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&oacute;rdoba bate r&eacute;cords hist&oacute;ricos en una primavera asfixiante, seca y brutalmente calurosa</a>. Convencida estoy de que no soy la &uacute;nica que ha adelantado un mes el cambio de armario. El 40 de mayo me da risa floja. Guard&eacute; el paraguas en febrero, quit&eacute; el edred&oacute;n en abril y saqu&eacute; las chanclas antes de que arrancara el mayo festivo. 
    </p><p class="article-text">
        En esto &uacute;ltimo me equivoqu&eacute; porque caminar C&oacute;rdoba en mayo en chanclas es un error. Da igual el calor que haga: en chanclas puedes acabar pisoteada por alg&uacute;n turista (<em>C&oacute;rdoba, lejana y sola</em> tambi&eacute;n me da la risa floja) o, peor, meada por alg&uacute;n animalito de los que se bajan cada viernes en el AVE para elevar el gasto en limpieza y seguridad. Porque s&iacute;, porque <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/patios-cordoba-anotan-cifra-alta-registrada-primer-dia-concurso_1_10169946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esas cifras r&eacute;cord que todo el mundo aplaude en presentaciones triunfalistas</a> no son gratis. No son ninguna bicoca. Limpiar el centro y el casco hist&oacute;rico -ese escenario de cart&oacute;n piedra del que hemos sido expulsadas- para que luzca bonito en los perfiles de Instagram de quien nos visita cuesta dinero. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/buscan-autores-actos-vandalicos-fuente-potro_1_10164542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Controlar a los v&aacute;ndalos que atentan contra el patrimonio cuesta dinero</a>. Sadeco tiene una plantilla y unos recursos limitados y lo que se gaste ah&iacute;, no se equivoquen, se recorta en su barrio. Turismo can&iacute;bal lo llaman. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, bueno, me equivoqu&eacute; y saqu&eacute; las chanclas. Eso s&iacute;, saqu&eacute; las que tienen la suela reforzada para evitar que el hormig&oacute;n y el adoqu&iacute;n me calcinen las plantas de los pies. Porque, &eacute;sa es otra, mientras el mundo, por recomendaci&oacute;n expresa del Panel Internacional de Expertos en Cambio Clim&aacute;tico (IPCC) <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/arboles-son-clave-para-bajar-temperatura-ciudades_17568" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconstruye sus ciudades</a> reduciendo asfalto, favoreciendo que el suelo respire y aumentando el n&uacute;mero de &aacute;rboles, en esta ciudad, &iexcl;&iexcl;&iexcl;en esta ciudad!!!, de calor insoportable <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/material-relleno-alcorques-hay-limpiarlo-si-si-dejara-filtrar-agua_1_10195352.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos ha dado hasta por hormigonarlos</a>. Que si no quieres caldo toma dos tazas. 
    </p><p class="article-text">
        La ide&iacute;ta tambi&eacute;n va a salir cara ambiental y econ&oacute;micamente. Se nos van a morir &aacute;rboles y vamos a reducir la biodiversidad porque lo que algunos llaman &ldquo;malas hierbas&rdquo; son en realidad estrategias naturales para garantizar la supervivencia de las especies, nosotras incluidas. Adem&aacute;s, dado que el hormig&oacute;n del alcorque deja de ser eficaz si no se limpia con agua -l&eacute;ase oro- y con maquinaria especial tendremos que sacar la cartera municipal y echarle cuartos al mantenimiento.
    </p><p class="article-text">
        El martes, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/sombra-bancos-lema-vecinal-denuncia-impasividad-politica-frente-subida-temperaturas_1_10187600.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un grupo de vecinas sali&oacute; sombrilla y abanico en mano</a> a avisar a los se&ntilde;ores alcaldables que nos estamos asfixiando y a pedirles, muy educada y cort&eacute;smente, que hagan el pu&ntilde;etero favor de atender lo urgente. El asunto es as&iacute; de sencillito: lo que votamos el 28 de mayo no son las grandes estrategias de los partidos que ocupan el Congreso de los Diputados. Eso llegar&aacute; en diciembre y con suerte estaremos pasando fr&iacute;o. Y ahora no toca. Ahora toca explicar a los se&ntilde;ores alcaldables -s&iacute;, me salto el lenguaje inclusivo porque el &uacute;nico g&eacute;nero que encabeza listas este a&ntilde;o es el masculino- que nos estamos asfixiando literal y metaf&oacute;ricamente.
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                Vecinos en una protesta para pedir más sombras en Córdoba.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/asfixio-senor-alcaldable_132_10199382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 May 2023 02:30:29 +0000]]></pubDate>
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