Adelante Andalucía, la nueva izquierda ante el viejo escenario

Mitin de precampaña de Adelante Andalucía | ALEX GALLEGOS

En Adelante Andalucía no esconden cierta euforia pre 2 de diciembre. Depende de con quién hables, te lo podrá decir con la boca grande o con la boca pequeña, pero todos coincidirán en que las sensaciones son muy buenas en esta campaña electoral, y que la esperanza de igualar e incluso superar el resultado que marcaron por separado Podemos e IU en 2015 (864.000 votos y 20 escaños) va creciendo por horas.

Ningún partido sale a perder las elecciones, claro. Este lunes, la matrioshka de la izquierda estaba preparando el último debate de la campaña, que se emitía por la noche, al tiempo que estudiaban las últimas encuestas publicadas. Tres en las últimas horas, que le otorgaban a la formación una horquilla que iba desde el 17,9 al 21 %. Ninguna de las encuestas marcaba, no obstante, una subida de votos respecto a los resultados de 2015.

Las encuestas internas que maneja la formación, sin embargo, si les disparan en escaños, favorecidos por una participación algo más baja que en 2015 y, especialmente, por el efecto un fenómeno nuevo en Andalucía, la escisión de la derecha, que podría hacer que el reparto de escaños se rompa en algunos territorios a favor de Adelante Andalucía, que ya sale beneficiada de entrada por la Ley D'Hont gracias la suma de Podemos e IU.

Esta suma es lo que, para Ana Naranjo, la candidata número 1 de Adelante Andalucía en Córdoba, ha cambiado el panorama ante de empezar. La candidata aclara que el suyo es “un proyecto nuevo”, que ha logrado que, por primera vez, las fuerzas de izquierda andaluzas concurran a las elecciones bajo unas mismas siglas políticas y un programa conjunto. “Estas elecciones pueden ser un punto de inflexión para revertir las consecuencias de las políticas de derechas”, afirma al respecto.

Recuperar la banca pública

Naranjo tiene un brío importante. Es la única candidata -en femenino- de todos los grandes partidos en Córdoba, y su trayectoria se ha forjado desde el activismo y desde su vinculación al Partido Comunista -es responsable provincial del área de educación de IU-, pero sin haber ostentado ningún cargo público hasta el momento. Más allá, claro está, de su labor como docente, que resulta fácil de detectar en su discurso, que hila a caballo entre la pedagogía y el entusiasmo militante.

Su primera medida como parlamentaria referente a Córdoba, según adelanta, tendría que ver con la vertebración territorial, trabajar por la construcción de líneas ferroviarias de Cercanías que conecten Villa del Río con Palma del Río, “una apuesta histórica por la conectividad de la provincia”. A ésta, le suma la segunda medida: Políticas activas de empleo que bajen la tasa de paro, en forma de planes para jóvenes y para mujeres.

PREGUNTA. ¿Y cómo se financiarían?

RESPUESTA. Pues con una banca pública que para nosotros es muy importante. Porque la banca privada ya conocemos qué intereses defiende, y son únicamente aumentar sus beneficios.

P. Aquel proyecto de banca pública que inició IU en su gobierno con el PSOE acabó en agua de borrajas. ¿Qué le hace pensar que ahora se podrá impulsar una banca pública?

R. Es más necesario que antes ¿no? No sabemos ni cuánto dinero le hemos dado a la banca ¿no? Más de 60.000 millones seguro. Hay cifras que van bailando. De ellos no hemos recuperado si quiera 5.000 millones. Por lo tanto, cada vez es más manifiesto y más evidente que esa banca no está al servicio de los intereses de la mayoría social. Además, hay otros países que tienen banca pública, como Francia, precisamente.

La naturalidad con la que explica el proyecto de banca pública seguramente esconda numerosas charlas y confidencias al respecto por parte de su compañera de partido Elena Cortés, una de las impulsoras de aquel proyecto, y que, en los últimos años, desde el Parlamento Andaluz, ha criticado en varias ocasiones los anuncios que hacía el Gobierno andaluz del PSOE de retomarlo y que han quedado en nada. El líder de IU, Antonio Maíllo, hoy número dos de Adelante Andalucía, fue precisamente el encargado de negociar la banca pública con el PSOE, dentro del acuerdo de presupuestos para 2015.

Unos meses después de aquel acuerdo, sin que la Banca Pública llegara a echar a andar, Susana Díaz disolvía el parlamento andaluz, convocaba elecciones y las ganaba para acabar gobernando en minoría con el apoyo de Ciudadanos. Con estos antecedentes, la pregunta es obligada: ¿Está dispuesto Adelante Andalucía a volver a confiar en el PSOE? “Nosotros nos sentaremos a hablar con quién quiera hacer políticas de izquierdas. Lo que nos tememos es que Susana Díaz, como hasta ahora ha hecho, esté más cómoda gobernando con un partido de derechas como es Ciudadanos, que con un partido de izquierdas como Adelante Andalucía”, señala la candidata por Córdoba.

P. Teniendo en cuenta que IU ya ha vivido esta situación, que tiene antecedentes. ¿Confiaría en que, aun habiendo firmado un pacto y un programa, el PSOE lo cumpliría?

R. Nunca perdemos la esperanza. En cualquier caso blindaríamos medidas que garantizaran el cumplimiento del pacto y la supervisión de acuerdos y, sino, pues se rompería. Hay que estar muy atentos con el PSOE siempre.

Un escenario conocido

La historia de la izquierda en Andalucía siempre ha estado marcada sobre cómo actuar frente al PSOE. Por muy favorables que le sean las encuestas, la suma de Podemos e IU tiene en frente a un PSOE al que, hasta el momento, le van mejor, al que le beneficia la ley electoral, y que además lleva décadas gobernando en Andalucía, a veces con el apoyo de andalucistas y a veces con el apoyos de coaliciones de izquierdas.

Precisamente, en estas elecciones, Adelante Andalucía se ha arrogado, además, ambos roles: ser la suma de todas las izquierdas a la izquierda del PSOE y también del andalucismo frente al susanato. Una matriohska verde y blanca construida sobre numerosos debates y asambleas, que espera, además, recoger el voto de muchos exvotantes socialistas defraudados, y que, el 3 de diciembre, deberá afrontar la posibilidad de que se cumpla el dicho de que la mejor predicción del comportamiento futuro es el comportamiento pasado.

De esta dinámica sabe mucho Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde abril de esta año. Santiago ha estado este lunes haciendo campaña con la confluencia de izquierdas en Córdoba y Montalbán, y se muestra convencido de que algo ha cambiado en este proceso de unidad popular en esta elecciones andaluzas.

“Lo que estoy diciendo es que tenemos posibilidades reales de ganar estas elecciones”, afirma tajante el abogado, antes de añadir que “la unidad popular ha beneficiado a la izquierda”, y precisar que para ello basta con ver el grupo izquierdista que hay hoy en el Congreso de los Diputados, el más numeroso desde la II República.

Un grupo que, a nivel nacional, ha permitido con su apoyo que gobierne el PSOE de Pedro Sánchez. ¿Debería, por tanto, reeditarse este apoyo en Andalucía? “Lo que ha venido manifestando Susana Díaz, oponiéndose a un cambio de Gobierno en España o a cualquier tipo de acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos en el ámbito del estado, pues a nosotros nos hace pensar que no tiene ninguna intención de abandonar el liberalismo y pactar políticas de izquierdas”, responde.

P. ¿Usted considera que para los partidos de izquierda ha sido rentable pactar con el PSOE?

R. Depende de dónde.

P. Aquí en Andalucía.

R. El resultado y la evaluación que nosotros hemos hecho es que no ha dado buenos resultados. Porque no hemos sido capaces de que el PSOE abandonara la senda del neoliberalismo y al final eso es lo determinante. En el Gobierno conjunto no se palparon mejoras de las condiciones de vida de las personas en Andalucía.

P. ¿Y le parece que ha mejorado la vida de los españoles tras el pacto que permitió a Pedro Sánchez ser presidente?

R. Bueno, la moción de censura fue apoyada por absoluta unanimidad por todas las fuerzas políticas que componen Unidos Podemos. IU, Podemos, En Marea, Cataluña En Común, y desgraciadamente nos encontramos ante esta misma coyuntura.

P. Y a pesar de estos dos antecedentes, según me dice, está dispuesto a escuchar al PSOE e incluso a darle una nueva oportunidad.

R. Mira, en nuestra lógica política, la verdad es que nos sorprende mucho que un partido, después de alcanzar un acuerdo, sea incapaz de cumplirlo o de concretarlo. Pero, al final, esto no se trata de teorizar cuál va a ser la intención del PSOE. Se trata de reclamar el cumplimiento de acuerdos y ceñirnos a hechos concretos.

Así, frente a un PP que ha sellado ante notario que no apoyará a Díaz, y frente a Ciudadanos, que lo ha puesto en su programa electoral, Adelante Andalucía parece dispuesto a volver a escuchar a su enemigo íntimo e incluso a pactar un programa de gobierno. “Pero siempre desde la oposición”, se apresura a clarificar Ana Naranjo, lejos, no obstante, de aquella frase que pronunció Antonio Maíllo sobre Susana Díaz: “Quien no la conozca que la compre, nosotros no vamos a hacerlo”.

“No creo que haya que hablar de Vox”

Esta postura contrasta también con las declaraciones de una de las figuras ideológicas más relevantes en la conformación de Podemos e IU, Julio Anguita, que ha dicho allí donde se le ha preguntado que pactar con el PSOE en Andalucía fue “un disparate” y ha advertido en varias ocasiones de que para obligar al PSOE a girar hacia la izquierda “hay que ser igual o mayor que él”.

La mención a Anguita trae a la palestra su último y polémico texto, en el que, junto al diputado de Podemos por Córdoba Manolo Monereo o el profesor de Derecho Héctor Illueca, consideran que el ascenso de los movimientos populistas de extrema derecha en Europa, como la Liga Norte de Matteo Salvini en Italia, es “el reflejo del fracaso de la izquierda” a la hora de “entender a su pueblo”. A este respecto, Santiago coincide en parte del análisis, aunque discrepa que lo ocurrido en Italia sea importable a España o Andalucía.

“Julio y otros plantean un reto que es cierto: Cómo las fuerzas de izquierdas tienen que ser las que aparezcan ante la opinión pública y los sectores populares como las defensoras del cambio de políticas en la UE. En ese sentido, estoy bastante de acuerdo con lo que planteaba Julio Anguita, que no es apoyar un gobierno de derechas. Es imposible fraguar una alianza antifascista sustentando las políticas neoliberales que están echando a las clases populares en brazos de la ultraderecha”, reflexiona el líder del PCE.

P. En ese marco, ¿sería partidario de aceptar el apoyo de Vox para que haya un cambio de Gobierno en Andalucía?

R. Bueno, ese supuesto no es en absoluto posible.

P. Enlaza con lo que ha dicho usted antes de que el PSOE está anclado en el neoliberalismo.

R. Ni Adelante Andalucía, ni IU, ni Unidos Podemos tendría nunca el apoyo de Vox. Ni nosotros lo querríamos, ni Vox nunca nos lo va a ofrecer. Porque Vox no tiene ni siquiera programa social. El supuesto de Italia es un supuesto absolutamente distinto. Vox carece de programa social. Vox defiende políticas autoritarias, es una organización racista y no creo que haya que hablar demasiado de Vox en esta campaña electoral.

Tras decir esto, Enrique Santiago hasta se ríe. Se mencione o no, Vox está ahí. Las diferencias son enormes, insalvables seguramente, pero tampoco resulta difícil encontrar pequeñas similitudes: Quizá Vox y Adelante Andalucía sean los dos partidos con la masa social más entusiasta en estas elecciones andaluzas, y ambos partidos han hecho gala de los símbolos: A un lado, la tricolor y el himno español, y al otro, la verdiblanca y el himno de Blas Infante.

Para Naranjo, sin embargo, “lo de Vox es un poco Ciencia Ficción”. “Evidentemente con un partido fascista no vamos a hacer ningún tipo de negociación, porque eso no va a poner en marcha ningún tipo de política de izquierdas”, sentencia la candidata de Adelante Andalucía.

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